0
Publicado el 1 Junio, 2020 por Lilian Knight Álvarez en Nacionales
 
 

DÍA MUNDIAL DE LA INFANCIA

La sonrisa en casa

Aun en el contexto de la COVID-19, cuando las rutinas infantiles han caído en cuarentena, los sueños y derechos de nuestros niños no se postergan
La sonrisa en casa.

En tiempos de COVID-19 la familia se ha incorporado más activamente a la enseñanza de los estudiantes de casa (Foto: unicef.org).

Por LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ

Es lunes se inicia la novena semana de ausencia en las escuelas, las plazas y las calles, que antes solían estar llenas de rojiblanco, azul, amarillo o carmelita; colores característicos de los diferentes niveles de enseñanza. Pero aún con los uniformes engavetados disciplinadamente, cumpliendo las medidas contra el nuevo coronavirus que hizo desagradable presencia, las actividades y en especial el aprendizaje, no se descuidan.

Lo que para algunos padres fue un inicio tormentoso se ha vuelto práctica. Poco a poco las incomprensiones de contenidos, las distracciones tecnológicas y la fuerza de atracción de la cama fueron cediendo espacio al diálogo intergeneracional y la reaprehensión de conocimientos un tanto olvidados por tíos, abuelas, mamás o papás.

Y es entonces cuando la cuarentena deja de ser tiempo perdido, no solo porque el Ministerio de Educación, con su sistema de teleclases y contenidos digitales, continúa aportando nuevas materias y consolidando las ya aprendidas, sino también porque estar más horas con los hijos, revisar sus libretas, ordenar juntos los libros y conversar sobre lo que le apasiona es crear un ambiente propicio para su realización y crecimiento.

La sonrisa en casa.

Los niños de cada grado reciben los contenidos en horarios específicos (Foto: juventudrebelde.cu).

Pero la ganancia debe fluir en todas direcciones, pues los más pequeños también tienen que entender las necesidades de sus padres y abuelos, fundamentalmente en cuanto al aporte a las tareas del hogar, la generosidad y comprensión, de manera que la coexistencia en hogares -donde suelen convivir varias generaciones- sea grata.

Quizás muchos familiares, tras este período, finalmente perciban como nunca antes el valor del maestro, y una vez reiniciado el curso con normalidad decidan mostrar respeto y consideración, apoyar y alentar la labor de todo aquel que participa en el sistema de enseñanza. Así, ofrecerles a los educadores el más sincero agradecimiento que merecen por su paciencia y por ser los cimientos del futuro.

Entonces este tiempo no será de aislamiento improductivo, sino de aprendizaje y comunicación y por ende, vale la pena la celebración de un día como hoy, aun desde la distancia.

En Cuba, nos enseñó Fidel desde el principio, nada es más importante que los niños. Se les protege y quiere. Ellos amor con amor pagan. Y colman los condicionados hogares con sus sonrisas, ocurrencias y alegrías. Mientras millones de menores trabajan y mueren en el mundo hoy, los niños cubanos gozan de todos sus derechos, crecen sanos y felices, y encabezan con las palmadas de un corazón feliz, el agradecimiento que a las nueve de la noche se le da a todo el que frente a la COVID-19, lucha por salvar vidas.


Lilian Knight Álvarez

 
Lilian Knight Álvarez