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Publicado el 27 Junio, 2020 por Liset García Rodríguez en Nacionales
 
 

COVID-19

Mensajeros de vida

El servicio de comida a domicilio, una modalidad para tiempos de pandemia, beneficia a los adultos mayores más vulnerables de todo el país
Mensajeros de vida.

Ágil y diligente, Gilberto Aguilar, todos los días va y viene con su carga de respeto y amor para los ancianos. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Por LISET GARCÍA

Desde que Cuba comenzó a ser castigada por el nuevo coronavirus, Gilberto Aguilar es uno de los jóvenes a quienes se les ve ir y venir a diario con abultadas jabas. No es un vendedor ambulante ni alguien negado a cumplir la medida de protección de quedarse en casa. Su punto de partida y de llegada es un establecimiento conocido como La Maltera, y aunque hace rato allí no se disfruta de esa refrescante bebida, ha quedado como referencia para los vecinos que le siguen nombrando así.

Hace unos años ese local, ubicado en la esquina de Lombillo y Panorama, en el municipio habanero de Plaza de la Revolución, fue destinado a la atención a ancianos de la zona que viven solos, quienes allí han recibido alimentación a precios asequibles, y se puede decir que considerablemente módicos. Explica el administrador de este centro, Luis Sergio Lora Ameneiro, que “el desayuno cuesta 50 centavos, y el menú para el almuerzo y la comida no puede exceder de un CUP”, mediante subsidio del Estado.

Misión para mantener a salvo

Mensajeros de vida.

La trabajadora social traza la ruta de distribución a los beneficiados con el SAF. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Gracias a la voluntad gubernamental de ofrecer asistencia a personas en situación de vulnerabilidad, cada día los beneficiados de ese Sistema de Atención a la Familia (SAF) en el país, acudían a este tipo de centro a recibir su servicio.

Tal ayuda, surgida en 1998 con la idea de complementar la alimentación de adultos mayores, personas con discapacidad y casos sociales críticos con insuficiencia de ingresos y sin familiares, ha tenido que ser readecuada en tiempos de coronavirus. Una de las medidas encaminadas por la dirección del país fue contratar a mensajeros para que les llevaran esos alimentos hasta sus casas.

Gilberto es uno de ellos, y otros como Daylen Rousseaux, guía de turismo, al quedar sin empleo temporal fue reubicada como mensajera en La Maltera, cercana a donde ella reside. “Ayudar a los viejitos me gusta; muchos de ellos no tienen familiares y si los tienen, al vivir lejos y estar suspendido el transporte público, se les hace muy difícil atenderlos”, comenta a BOHEMIA.

Cada jornada, los seis mensajeros con que cuentan, van temprano a cada casa a recoger los pozuelos o envases donde poner los alimentos y después se los entregan a la hora del almuerzo y de la comida. Lora Ameneiro narra que una trabajadora social actualiza diariamente la cifra de asistidos, y vela por la distribución para que se haga según la ruta prevista, servicio que seguirá en la etapa pospandémica hasta la tercera fase de la recuperación.

“Del Ministerio de Comercio Interior nos llega puntualmente arroz, frijoles, embutidos, huevos, pollo, pan y otros productos, para garantizar la dieta de quienes reciben estos alimentos”, comenta el administrador de La Maltera. Y agrega que se dificulta obtener las especias. “Hacemos gestiones con el organopónico y agro cercanos para conseguir condimentos y que la comida tenga mejor sabor. Pero no siempre logramos ese propósito”.

Sin embargo, algunos de los beneficiados declararon a BOHEMIA que la calidad de los alimentos “es bastante aceptable y el menú, variado. A veces incluye croquetas, huevo hervido o tortilla, arroz mixto; hace unos días dieron pollo”, dijo Eugenio Oro. Otra anciana manifiesta que le gusta cómo cocinan, la mayoría de las veces tiene buen sabor. “Cada cocinero tiene su librito y sus secretos. No tengo quejas, sino gratitud”, opina Erenia Segura.

Hallando protección

Mensajeros de vida.

En tiempos de pandemia, los delegados del Poder Popular han contribuido a organizar la entrega de los alimentos a los más vulnerables de cada circunscripción, explica Idelma Ricardo, presidenta del consejo popular Plaza de la Revolución. (Foto: ISABEL RODRÍGUEZ).

Idelma Ricardo Pérez es la presidenta del consejo popular Plaza de la Revolución. En su área de acción, que abarca 14 circunscripciones, viven solos unos 858 ancianos; una buena parte cuenta con familiares preocupados y ocupados de darles atención. Relata que se dieron a la tarea de estudiar la situación de cada uno.

“Algunos están enfermos y con limitada movilidad, y a su vez carecen de parientes. Es muy difícil socorrerlos a todos, la demanda es alta y contamos solo con 60 capacidades diarias de almuerzo y de comida en La Maltera, lo que nos ha obligado a priorizar a los más vulnerables”.

Movilizada a tiempo completo atendiendo a sus electores, Idelma Ricardo es abordada en plena calle o en un local en un área próxima adonde se despacha el llamado SAF, para solicitarle ayuda. Gracias a que recibieron personal ahora también apoyan a otros ancianos en la compra de los artículos de la canasta básica y de las tiendas que venden en CUC, además de los medicamentos de la farmacia.

“En ese plan laboran otros seis mensajeros, varios de ellos reubicados tras quedar temporalmente sin empleo al cerrar los centros en que laboran. Ellos atienden a 67 adultos mayores, que no se cansan de agradecernos por esa ayuda ya que pueden quedarse en sus casas tranquilos y a salvo de la pandemia”, comenta la presidenta del consejo popular.

Mensajeros de vida.

Idalmis Lazo confiesa la utilidad de su labor como mensajera pues muchos ancianos que viven solos, necesitan ayuda para mantenerse a salvo de la COVID-19. (Foto: ISABEL RODRÍGUEZ).

Idalmis Lazo Álvarez antes de la COVID-19 trabajaba como secretaria ejecutiva en el Ministerio de Finanzas y Precios, y ahora es mensajera. Siente que cuando retorne a su centro de trabajo no podrá socorrer a los ancianos. Todos los días me esperan con ansiedad y cariño.

Otro de quienes prestan esa ayuda es Lázaro Leonel Sarría, quien añora la reapertura de su Complejo Deportivo. No tendrá que esperar mucho pues, de acuerdo con las medidas adoptadas por el país, los gimnasios abrirán en la primera fase de la recuperación pos-COVID 19, momento que está por llegar en La Habana. Su traje de deporte es ahora también uniforme de mensajero, identificado con un brazalete blanco que es todo un símbolo: dice Cuba, tiene un triángulo rojo con una estrella en el centro y la frase, MISIÓN VIDA.

 

La red que brinda el Sistema de Atención a la Familia abarca unas 1 400 unidades y unos 73 000 censados en todo el país, para una media nacional de 52 por establecimiento.

Los suministros para ese servicio se asignan centralizadamente por el Ministerio de Economía y Planificación a cada territorio. En el caso de las viandas, frutas y vegetales se garantizan en coordinación con la Agricultura, de manera que el aporte nutricional cubra la necesidad de 1200 kilocalorías diarias de proteínas, grasas y carbohidratos necesarios.

Rectorada por el Ministerio del Comercio Interior, a esta obra humana, basada en el principio de no dejar a nadie desamparado, están vinculados los trabajadores sociales de las comunidades.

(Fuente: mincin.gob.cu)

Mensajeros de vida.

Llegará el momento de volver a la normalidad y que a la vez de alimentarse los adultos mayores encuentren una oportunidad de socialización. (Foto: JOSÉ MANUEL CORREA)

Mensajeros de vida.

El pesaje de los suministros es importante para un administrador como Luis Sergio Lora Ameneiro, pues es un parámetro de la calidad del servicio. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

 


Liset García Rodríguez

 
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