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Publicado el 5 Agosto, 2020 por Pastor Batista en Nacionales
 
 

TURISMO CUBANO

Lección Uno en los Jardines del Rey

Inesperada fue la visita de ese reducido grupo de personas, procedentes de Nassau, Bahamas, quienes pusieron sobre “las armas” a todos los eslabones humanos de la cadena para atención al cliente, como si se hubiera tratado de un Boeing 747 repleto y no de cuatro pasajeros y tres tripulantes en dos pequeñas aeronaves
Lección Uno en los Jardines del Rey.

Foto: FACEBOOK/LÉSTER GÓMEZ

PASTOR BATISTA VALDÉS

Más que su impacto o trascendencia, el arribo de los primeros turistas extranjeros a Cuba, por el aeropuerto internacional Jardines del Rey, al norte de Ciego de Ávila, nos deja una enseñanza: cuando se está preparado no tiene por qué haber temor a la sorpresa.

Inesperada fue la visita de ese reducido grupo de personas, procedentes de Nassau, Bahamas, quienes pusieron sobre “las armas” a todos los eslabones humanos de la cadena para atención al cliente, como si se hubiera tratado de un Boeing 747 repleto y no de cuatro pasajeros y tres tripulantes en dos pequeñas aeronaves.

Explica Iyolexis Correa Lorenzo, delegada del Turismo en Ciego de Ávila, que el tiempo transcurrido entre la solicitud de alojamiento, desde allá y la llegada a la cayería norte cubana fue de apenas unas horas.

Lo real es que cuando irrumpieron en la pulcra terminal aérea comenzaron a funcionar con cronométrica precisión y alto rigor no solo los procedimientos normales de chequeo y supervisión inherentes a la rutina de cualquier aeropuerto, sino también todo lo que establecen los protocolos desde el punto de vista higiénico y sanitario para la etapa recuperativa post-pandemia.

Sorprendidos, y así lo reconocerían después, los visitantes fueron objeto de una cordial bienvenida (prueba rápida post-Covid incluida) sin que para nada apreciaran el menor detalle de duda, desconocimiento, cabo sin atar aún o “corre corre de última hora”.

Sucede que, días antes y luego de una sólida preparación, el aeropuerto había vencido rigurosos requisitos que lo certifican como apto para un turismo higiénico y seguro, bajo la égida de autoridades especializadas, pertenecientes a los ministerios de Salud y de Turismo.

Lección Uno en los Jardines del Rey.

El Pullman, con la higiene y seguridad que necesita todo hotel. (Foto: PASTOR BATISTA).

Idéntica “historia” se repetiría a continuación, durante el traslado y alojamiento en el Hotel Pullman, uno de los igualmente certificados ya dentro del Polo turístico Jardines del Rey.

¿Qué habría ocurrido en caso de no estar creadas allí todas las condiciones para ofrecer un servicio de calidad en términos de recepción, habitaciones, cafetería, restaurante, playa…?

Eco de lo ocurrido, las redes sociales han dado cuenta incluso de disfrute en el delfinario y en el centro comercial, sujetos, como toda la red extrahotelera, a normas no menos estrictas en función de la salud y seguridad para la vida.

Dicho en términos de lenguaje popular, la capacitación del personal y la preparación de las instalaciones para que todo funcione mejor que antes no fue “un cuento chino”.

Si autoridades del turismo se hubieran planificado un “ensayo en seco”, para comprobar la capacidad real del polo turístico para engranar todo el sistema, desde que el turista pone un pie en tierra hasta que sube al avión, de retorno a su país, tal vez las cosas no hubieran salido igual.

Le correspondió entrar en acción al Hotel Pullman, perteneciente a la cadena Gran Caribe y administrado por la firma francesa Accor Hotels, pero también pudo haber sido el Meliá Cayo Coco, Playa Paraíso u otro de los asentados sobre la extensa franja que se extiende desde el norte de Villa Clara hasta Camagüey (42 instalaciones con más de 22 000 habitaciones) y el resultado hubiera sido similar.

Los primeros extranjeros en romper el estambre post-Covid, en fin,  han retornado a su lugar de origen muy animados con la idea de regresar a Cuba y quién sabe si hasta embullen a otros coterráneos para que viajen también.

Eso no es casual. Hay que estar bien preparados. He ahí la lección.


Pastor Batista

 
Pastor Batista