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Publicado el 16 Septiembre, 2020 por Jeiddy Martinez Armas en Nacionales
 
 

COVID-19: Bauta renace

Luego de una larga cuarentena, uno de los municipios más afectados por la COVID-19 en el país intenta retomar la nueva “normalidad”
Bauta tuvo momentos difíciles con la COVID-19, pero ya se reanima.

Estos jóvenes no tienen conciencia de las graves consecuencias de usar mal el nasobuco.

Texto y fotos: JEIDDY MARTÍNEZ ARMAS

Solo deseaba ir al parque, ver su bullicio, la glorieta llena de adolescentes, personas conectadas a la wifi, los niños de la escuela cercana, la iglesia católica. Soñé mucho en agosto con observarlo como era antes de los 38 días de encierro, porque percibir aquel lugar tan vacío era como si hubiese desaparecido el alma del pueblo.

El 31 de julio, debido a esa ansia de desandar los paisajes más populosos del municipio, me apresuré con mi madre hacia esa plaza. Al llegar intenté congelar en una instantánea aquel recuerdo, pero al sacar el móvil me percaté de un déficit de batería. Pocos minutos después regresamos a casa.

Bauta tuvo momentos difíciles con la COVID-19, pero ya se reanima.

Tener solo los alimentos básicos durante más de un mes de cuarentena ha hecho que en estos primeros días de recuperación las personas salgan en masa a comprar lo que necesitan.

Una semana más tarde volví, esta vez sola, y pude visualizar una escena de un septiembre común, en el cual la alegría de la gente de Bauta estaba en efervescencia; solo un detalle parecía ajeno en comparación con el año anterior: la prenda que nos ha impedido contagiarnos del nuevo coronavirus, portada ya –salvo alguna excepción– por todos.

Seguí recorriendo el pueblo. La ansiedad me rompía dentro, necesitaba aire puro, saludar de lejos a la gente y divisar en sus pupilas destellos de esperanza.

En las arterias más céntricas observé a varios grupos, algunos conversaban o sencillamente transitaban, parecían saludables. Intentan vivir con nasobucos y sin abrazos. Otros hacían colas en los comercios. Me pregunto si cumplirán el distanciamiento social. Cada quien debe ser responsable y maduro para hacerlo, sin embargo, hay tanta gente en la calle…

Bauta tuvo momentos difíciles con la COVID-19, pero ya se reanima.

A pesar de existir aún pobladores sin percepción de riesgo, siempre hay otros que dan el ejemplo.

Toda medida que evite un futuro rebrote es poco, de eso nos damos cuenta al enterarnos de que bautenses irresponsables han cruzado hacia La Habana a pesar de la prohibición del Consejo de Defensa Provincial, algunos de ellos han sido multados por el delito de propagación de enfermedades. Ojalá esto les sirva de escarmiento a otros atrevidos y a ellos mismos.

Muchos nos preguntamos también al despertar ¿Hasta cuándo estaremos en pausa? Luego, al ver al doctor Durán cada mañana en la televisión, sabemos la respuesta y en silencio agradecemos por no ser una cifra más en las estadísticas de muertos o contagiados por la COVID-19.

En la fase actual al menos podemos salir de las casas. Es mejor hacer una pausa en la película de nuestra vida y no que esta termine, ojalá la precaución prime y por culpa de algunos no paguemos de nuevo todos.

Espero pronto recordar al 2020 como otro año bisiesto devastador y que las heridas que nos ha dejado vayan desapareciendo rápido. Me viene a la memoria el año 2004, cuando el poderoso huracán Charley (el leñador) hizo estragos considerables en casi la totalidad del municipio y así y todo logramos recuperarnos. Esta vez el virus es microscópico y por ende puede ser más peligroso que fuertes vientos.

La batalla contra la actual pandemia no ha cesado todavía en la provincia de Artemisa. Hay demasiados retos por delante. Sin embargo, las secuelas de la cuarentena van sanando, el parque vuelve a llenarse de gente, Bauta renace.

Bauta tuvo momentos difíciles con la COVID-19, pero ya se reanima

El pueblo ha recuperado su vitalidad.


Jeiddy Martinez Armas

 
Jeiddy Martinez Armas