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Publicado el 5 Septiembre, 2020 por Pastor Batista en Nacionales
 
 

LAS TUNAS

Los peces empiezan a buscar la casa

Al margen de lo que puedan aportar las empresas y unidades empresariales de la acuicultura, el ámbito familiar vuelve a emerger como oportuna opción para buscar también esa noble proteína
En las Tunas aplican variantes para la cría de peces de agua dulce

También para fomentar la acuicultura familiar los alevines son indispensables.

Texto y foto PASTOR BATISTA VALDÉS

Directivos y especialistas de la acuicultura, representantes de los Comités de Defensa de la Revolución, de la Federación de Mujeres Cubanas y hasta de los sectores agrícola y campesino siguen empeñados en realizar un levantamiento para determinar dónde hay espejos de agua, por pequeños que parezcan, aptos para fomentar algo que necesita el país: la crianza de peces con vista al consumo humano.

Y no es que las estructuras estatales especializadas en esa actividad depongan sus redes. Es que, en medio de la situación que atraviesa el mundo, con impacto directo en Cuba, agravado por la guerra despiadada de Estados Unidos y sus presiones sin límite contra quienes comercien con la Mayor de las Antillas, todo cuanto se produzca internamente será muy bienvenido.

Tampoco es que se esté descubriendo el agua fría. Los inicios de la década del 90, por ejemplo, no solo demostraron en teoría, sino también en palpable praxis la factibilidad de producir viandas, vegetales, frutas, especies y proteína animal en patios familiares, parcelas en desuso y otros espacios comunitarios.

El disparo de arrancada en suelo tunero parece haber detonado allá por el norteño municipio de Manatí. Allí Nolberto Antonio del Val Díaz, en la Finca El Porvenir, y Leodán Peña Martínez, en la de Los Peña, fomentan ya un cultivo que sus antecesores sanguíneos tal vez nunca imaginaron: claria y ciprínidos, respectivamente.

Explica Adalberto Leyva Segura,  director de operaciones pesqueras en Las Tunas, que la provincia ha adquirido larvas de colosoma, especie conocida como “el cochino (cerdo) de agua dulce”, por su capacidad para alimentarse de frutas, semillas y otras alternativas similares, característica que lo hace muy propicio para el desarrollo de ese nuevo subprograma dentro de la agricultura urbana y suburbana.

Por consiguiente, ni cortos ni perezosos los tuneros zapatean el terreno sin excesos de prisa pero tampoco con morosidad de pausas, en busca de estanques, tranques, pequeñas lagunas y otros reservorios que reúnan estables condiciones para la crianza de peces.

En pasos muy similares andan por estos días espirituanos y avileños.

Agrega Adalberto que, a la par del contacto directo, puede ayudar mucho un pequeño manual con información útil para quienes se interesen por esa nueva vertiente productiva en el entorno familiar o de la comunidad.

No deben caminar a ciegas quienes se incorporen. Asesoría hay, voluntad de hacer bien las cosas también y sobre todo la referencia que sigue significando la acuicultura estatal en una provincia que, en medio de estos tiempos de contratiempos, había capturado hasta el cierre de agosto 679 toneladas (de 498 en plan): unas 70 por encima de lo inscrito hasta igual fecha del pasado año.

Que tales volúmenes distan mucho todavía de lo que en verdad necesitan la población y los organismos. Eso ni es secreto, ni hay quien lo niegue.

Precisamente por ello hay que seguir remando sin parar y ponerle oído y mano a esta idea de sembrar peces donde quiera que sea posible. O lo que es igual: acercarlos todo cuanto se pueda al patio de la casa.


Pastor Batista

 
Pastor Batista