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Publicado el 28 Septiembre, 2020 por Liset García Rodríguez en Nacionales
 
 

CDR

Tienen mucho que dar todavía

En medio del panorama que viven hoy el mundo y Cuba, no ha cambiado la necesidad de defender la Revolución, objetivo que dio vida a la organización más numerosa del país, la cual se enfrenta a nuevos retos

Por LISET GARCÍA

Todavía cuando se oye en la voz de Sara González, “en cada cuadra un comité, en cada barrio revolución, cuadra por barrio, barrio por pueblo, país en lucha: revolución”, versos que son expresión de una época, la memoria refresca sucesos convulsos y agresiones de Estados Unidos que hicieron preciso organizar al pueblo.

Los Comités de Defensa de la Revolución, resumidos por ese pueblo en solo tres letras, CDR, son parte de la historia de Cuba. A 60 años de aquel nacimiento, sus objetivos siguen intactos.

Con la guardia y el humor en alto

Gerardo-Hernandez

Gerardo Hernández Nordelo afirma que el país y el mundo han cambiado, la necesidad de defender la Revolución, no. (Foto: GILBERTO RABASSA)

Gerardo Hernández Nordelo, el hombre que por fin tocó suelo cubano en diciembre de 2014 siendo un héroe, se considera un soldado. Eso le dijo al general de Ejército Raúl Castro tras el abrazo a su llegada a la Isla después de tantos años de injusta prisión en Estados Unidos. Asumiría cualquier tarea en la que fuera útil.

Por eso no se sorprendió cuando en abril pasado lo nombraron vicecoordinador nacional de los CDR, luego de ser vicerrector del Instituto de Relaciones Internacionales. Pero ahora ha asumido una responsabilidad mayor: coordinador nacional. “Es una honrosa tarea que solo podremos cumplir con el apoyo de todos, con el esfuerzo de todos”, aseguró tras darse a conocer la designación. ‎

Sabe que su nueva misión es “una oportunidad para ponerse en contacto con su pueblo y ver con otros ojos una organización que 60 años después es diferente, en un mundo que es otro y una Cuba que tampoco es la misma.

“La osadía radica en pensar cómo renovamos su actuación, con estrategias y métodos diversos, porque lo que sí no ha cambiado es la necesidad de defender la Revolución ante el enemigo implacable que no nos perdona”, afirmó Gerardo en diálogo con BOHEMIA.

En estos meses ha encontrado un equipo de valiosos compañeros que han dedicado toda su vida a la organización. “Hay quienes llevan 20, 30 años en el trabajo cederista, están desde jovencitos dirigiendo y tienen mucha experiencia, por lo que me he dedicado a aprender de ellos y lo continuaré haciendo a la luz de sabias palabras de Fidel en relación con los CDR; no hay guía de trabajo más completa.

En una palangana vieja

“Se escuchan criterios de que los CDR están envejecidos, que es una organización de viejitos. Es una visión que se transmite. Pero al recorrer el país, posibilidad que he tenido ahora, se ve otra realidad. Una de las primeras cosas que encontré fue la cantidad de jóvenes, con ideas frescas y muchos deseos de hacer, dirigiendo los comités y las zonas, teniendo en cuenta los tiempos”.

Hace poco en un recorrido por varios municipios de la capital conoció a una muchacha que estudia Medicina y es presidenta de su CDR. Tiene una perspectiva desde el punto de vista de la salud que ahora, en tiempos de pandemia, es muy útil. Otros jóvenes de la FEU también están en esos puestos. “No es la generalidad, pero avanza la idea de que ellos sí pueden incorporarse”.

Además de las donaciones de sangre y el trabajo voluntario, tareas de siempre, “ahora estamos impulsando la idea: ‘desde el barrio, cultiva tu pedacito’, para ayudar al país y ayudarnos en la producción de alimentos. Nadie está en mejores condiciones que los CDR para determinar las parcelas, los patios que están subutilizados y se pueden cultivar. Se trata de aprovechar cada espacio, motivar a los cederistas para usarlos en beneficio personal y colectivo. Los jóvenes pueden dar impulso a esa estrategia.

“Hay ejemplos de personas que tienen en un balcón una palangana vieja con cultivos; en un cubito, en una maceta, han logrado plantas de orégano, cilantro, espinaca, cebollinos, hasta lechuga… Todo está en embullarse y saber que la tierra es generosa y nos ofrece sus frutos, solo hace falta saber extraérselos”.

El coordinador nacional de los CDR cuenta que cuando comenzaron a dar vida a la idea de los cultivos en patios, varios renegados e inconformes “empezaron a burlarse en las redes sociales, señal que nos dijo que íbamos bien, porque lo que ellos quieren es que no avancemos y nos crucemos de brazos.

“Mi experiencia en los años fuera de Cuba es que no conoces a los vecinos, no socializan. No tienen la oportunidad de conversar, de chapear el patio juntos, de hacer algo en bien de su edificio, mucho menos de su barrio. Ya quisieran muchos países tener una organización como la nuestra, que se ocupa del bien colectivo.

“Ahora mismo, en tiempos de COVID, vemos cómo se han organizado en muchos lugares para que a los más vulnerables se les lleven a su casa los alimentos, los medicamentos de la farmacia. Este país no tiene que crear estructuras para eso porque existen los CDR, y los jóvenes están listos para junto a los más experimentados continuar su obra.

“Cuando Fidel hace 60 años dio vida a los CDR, entre el clamor del pueblo, sembraba una semilla que ayudaría a cambiar la historia de los barrios cubanos. Hoy la organización se adapta a los tiempos y suma nuevos objetivos, siempre con el pueblo que es su razón de ser”, apunta el Héroe de la República de Cuba.

A propósito, Gerardo recuerda aquella idea genial del Comandante en Jefe en el VI Congreso de la organización, en respuesta a los curiosos que no entendían cómo Cuba había resistido tanto frente al poderoso imperio: “Si alguno se preguntara cuál es el misterio de esta Revolución, no podría haber otra respuesta que el hecho de haberse apoyado en las masas”.

No dejar morir la organización

Yulia y Raúl Castro

Yulia Cesé tuvo el alto honor de entregarle a Raúl en el Congreso de los CDR el libro donde se recoge la historia de los destacamentos juveniles, integrados por más de 23 000 jóvenes. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

A sus 30 años, Yulia Cesé Martínez, santiaguera de pura cepa, tiene ya una larga historia como miembro fundadora de los destacamentos juveniles de los CDR creados en 2015, a propósito de los 55 años de la organización.

Sus primeros recuerdos son de cuando perteneció a un CDR infantil, gracias a su abuela, quien la llevaba de la mano a todas las actividades de su barrio. Mucho ha llovido desde entonces, hasta que en 2018 fue delegada directa al Congreso de los CDR, en el que fue elegida miembro de su dirección nacional. Un año antes la habían nombrado como jefa del destacamento juvenil en su consejo popular, y ahora desde marzo de este año es organizadora del distrito 3 Antonio Maceo, en la ciudad santiaguera.

Con emoción cuenta que cuando viajaba rumbo a La Habana como parte de su delegación para el IX Congreso cederista recibió un SMS en su móvil “con la noticia de que yo iba a entregarle a Raúl el libro sobre el trabajo de los destacamentos juveniles. No lo creía. ¡Tantos jóvenes y me eligieron a mí! Estaba feliz porque iba a cumplir unos de mis sueños, abrazar a Fidel. Abrazaría a Raúl, que para mí era igual”.

Como técnica informática, Yulia Cesé trabajaba en la Universidad de Oriente, especialidad que le es útil en su labor como cuadro profesional de los CDR. Tiene una red de amigos que le permite intercambiar experiencias con muchos jóvenes.

Así, lo mismo se ven donando sangre que recogiendo tamarindo en el campo, que en trabajos voluntarios en construcciones de viviendas de personas subsidiadas por el Estado, que en la producción de alimentos.

Otras de las tareas que menciona es la de apoyo a los equipos que enfrentan a coleros y revendedores, y también en las paradas de guaguas haciendo cumplir las medidas en la transportación pública y evitar el contagio por la pandemia. Además, contribuye a movilizar a quienes auxilian al personal que labora directamente en la zona roja con los casos positivos, y a los mensajeros que ayudan a las personas vulnerables.

Por su estatura y esbeltez, podría ser modelo, jugadora de voleibol, aeromoza…, pero decidió hacer el bien a los demás en una organización que revive con jóvenes como Yulia.

De qué lado está el deber

Lisandra-Pompa

Es una de las tantas audiencias sanitarias en las que Lisandra Pompa participa en Buey Arriba como organizadora de los CDR en el municipio. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

Una historia parecida cuenta Lisandra Pompa Rodríguez, quien fue presidenta del CDR infantil de su cuadra, lo cual la preparó para ser a los 16 años de edad organizadora de su CDR. Del lomerío de su natal Buey Arriba, en Granma, salió por vez primera cuatro años después a participar en el VIII Congreso de la organización, al que asistió siendo la delegada más joven de su provincia.

Tras varios años como Coordinadora de Zona en 2015 la seleccionaron miembro de la dirección nacional de los CDR, condición que le fue ratificada en el IX Congreso en 2018.

Esta ingeniera informática, de 27 años de edad, habla con la franqueza de los que dicen al pan, pan. De sus motivaciones y su voluntad refieren de ella quienes fueron sus compañeros de trabajo en la Universidad de Granma, y ahora, también, quienes la acompañan en su labor como organizadora en la dirección municipal de los CDR. Y aunque el tiempo es poco sigue avanzando en sus estudios de doctorado en Ciencias Pedagógicas.

Ella confiesa a BOHEMIA que “una joven revolucionaria, salida de una familia humilde, piensa más en qué lado está el deber, como pedía nuestro Apóstol José Martí”. Hoy disfruta tanto ese cafecito matutino que le ofrece cualquier vecino, como intercambiar en una audiencia sanitaria, o promover donaciones de sangre, o hacer cosas nuevas que motiven a los cederistas a fortalecer las estructuras de base, para que la organización se sienta en el barrio.

La mayor red de defensa de la Revolución

Tercer-Frente

Desde su niñez Ailén Almarales (al centro con la bandera) conoce bien la historia del Tercer Frente Oriental, su pueblo natal, que la vio crecer como pionera y cederista. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

De Santiago de Cuba es también Ailén Almarales Rodríguez, quien asimismo fue presidenta del CDR infantil en el montañoso municipio de Tercer Frente. Le gustaba ayudar a los cederistas. “Los niños recogíamos materia prima, organizábamos galas culturales, guardia pioneril, trabajos voluntarios. Al cumplir los 14 ingresé a los CDR y fui activista de deporte cultura y recreación”, cuenta.

Relata que sus padres fueron una guía importante, y a su abuela paterna le debe parte de lo que es hoy. “Fue ella quien me llevó siendo muy pequeña por vez primera al Mausoleo a los Héroes y Mártires del Tercer Frente, lugar emblemático de esa serranía, que me hizo sentir su historia e identificarme como cubana.

“Muy pronto se despertó el amor a la Revolución y a la organización, que para mí es lo mismo”. Así, al llegar el IX Congreso de los CDR, “fui elegida jefa del Destacamento Juvenil de mi municipio, además de delegada a la magna cita realizada en septiembre de 2018. La participación en el destacamento me permitió intercambiar con otros jóvenes que, aunque no eran miembros de ese grupo, se motivaron por lo que hacíamos, para demostrar una vez más que la juventud no está perdida.

Ailén es periodista. Se graduó hace dos años y desde febrero de 2019 trabaja en la Revista La Calle, órgano oficial de los CDR. Ha vivido experiencias disímiles de la organización en el país.

Comenta acerca de la utilidad de los barrios-debate, de los Destacamentos Mirando al Mar, que tan útiles son en apoyo de las tropas guardafronteras en el enfrentamiento a los recalos de drogas, y de otras actividades que despliega el Secretariado Nacional para impulsar las tareas a partir del diálogo con dirigentes de base.

“Hoy el énfasis en el trabajo está en las redes sociales. Los CDR pudieran tener la más amplia red de activistas, al ser la organización más grande del país, con 138 000 comités y más de ocho millones de miembros. Creo que al trabajar en La Calle he unido lo útil a lo agradable, el amor a mi profesión y a la organización de la familia cubana. Esa que a mis 24 años de edad me ha formado mejor como persona y como revolucionaria cubana”.

Comernos el mundo

Osbel-congreso-CDR

Osbel Benítez, activo jefe de destacamento juvenil en Pinar del Río, ha sido delegado al congreso cederista. (Foto: Cortesía del entrevistado)

Locutor, periodista, ingeniero, máster en Ciencias Forestales, todo eso es Osbel Benítez Polo, entusiasta defensor de los CDR y uno de los fundadores del destacamento juvenil en su provincia, Pinar del Río. Del primero que se constituyó allí en 2015 fue su jefe, punto de partida de muchas actividades con los cederistas.

“Éramos un grupo de muchachos, locos por comernos el mundo. Muchos son dirigentes de base, logro de este período de dirección de los CDR, empeñado en unir distintas generaciones.

Osbel representó a los CDR en el X Congreso de la UJC al ser el único delegado por esa organización en la cita de los jóvenes. Lo vio como un compromiso mucho mayor que lo llevó a involucrarse más en tareas cederistas en su zona, de la que es el organizador.

“En el barrio les hablo como el hermano de la cuadra que le molesta la basura, el solar repleto de hierba, al que le preocupa donar sangre o no quiere que su hija y otros niños se enfermen de dengue y promueve acciones contra el mosquito”, detalla.

Este joven de 28 años de edad es jefe de información de la emisora provincial Radio Guamá. Además de esa responsabilidad asume en su barrio la movilización para múltiples tareas y él mismo encabeza las acciones. “Los cederistas lo agradecen; después me dicen: ‘este no vive de palabras, este pincha duro con nosotros’. En el complejo reparto Cuba Libre me ha dado resultado”. Allí es el organizador de la zona 32. Cuenta que hasta han realizado fiestas para los muchachos del servicio militar, lo cual los motiva.

“Esa es mi vida”, confiesa. “Ojalá Alma, mi hija, siga esos pasos. Quisiera que ella haga real, y no consigna, la frase de que los CDR nacieron para ser eternos, siempre nuevos”.

 

Los objetivos de los CDR

Carlos Rafael Miranda) (Foto: GILBERTO RABASSA)

Carlos Rafael Miranda, quien ha sido durante casi una década su coordinador nacional, y con toda una vida dedicada a la organización desde que apenas tenía 18 años en su natal Pinar del Río, el día de la entrevista con BOHEMIA estaba cumpliendo 56. Confiesa que ha sido un tiempo de aprendizaje y de orgullo por hacer avanzar nuevas tareas, que desde luego han tenido que ajustarse a cada momento.

“Seis décadas después, los CDR siguen porque la Revolución continúa en pie, y mucho tienen que hacer todavía”, asegura.

Miranda Martínez habla de nuevas misiones, como las que se han tenido que asumir durante “la pandemia que nos azota, que requiere exhortar, convencer a las personas, a las familias de protegerse. Es momento de reconocer la labor del personal de la salud y de la ciencia, de luchar contra coleros y revendedores, de combatir la indisciplina social, de sumarnos al esfuerzo del país por vencer este nuevo desafío, en medio del arreciado bloqueo económico de Estados Unidos.

Cuando habla del amplio programa de celebraciones por el aniversario 60 de los CDR, algunas aplazadas, precisamente por la COVID-19, menciona en primer término lo logrado por los destacamentos juveniles, movilizados para dar impulso a las tareas. Ellos merecen homenaje junto a quienes han hecho posible esta obra, en primer lugar nuestro querido Fidel, su padre fundador.

Orígenes

28-sept-1960

(Foto: Archivo de BOHEMIA)

Casi un millón de personas, congregadas frente al Palacio Presidencial, escuchaban al entonces primer ministro Fidel Castro Ruz en la noche del 28 de septiembre de 1960 cuando se oyeron varias explosiones. Entonces, los allí reunidos respondieron con vivas a la Revolución, a su líder y entonaron las notas del Himno Nacional. Fidel afirmó: “Vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva. Están jugando con el pueblo y no saben todavía quién es el pueblo; están jugando con el pueblo y no saben la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo”. Esa misma noche nacían los Comités de Defensa de la Revolución.




Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez