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Publicado el 16 Noviembre, 2020 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL: Estudiantes en primera línea

Estudiantes cubanos con nasobuco

Foto Universidad de las Ciencias Informáticas

Próximos a celebrar su día, los estudiantes cubanos mantienen vivo el espíritu de aquellos que ofrecieron una heroica resistencia en Praga, ante la invasión nazi del 16 y 17 de noviembre de 1939. Aquellos días sombríos hordas fascistas dirigieron su brutal represión a los centros educativos. Esos crímenes sirvieron de precedente para que el mundo no olvidara la capacidad del fascismo para avasallar seres humanos; pero que tampoco desdeñara la fuerza y el ejemplo de resistencia del estudiantado mundial.

Contrario a esa dolorosa página de la historia, ser estudiante en Cuba es un privilegio. Tiene el estudiantado cubano una hermosa y fecunda historia, y el mérito distintivo de que, en diversas épocas, brotara de entre sus filas la columna vertebral de nuestro pensamiento político más avanzado, desde Martí hasta Fidel. A lo largo de décadas, miles de jóvenes rebeldes no creyeron en represiones y le fueron para arriba a las balas en busca de los derechos que hoy son de todos.

Una etapa incomparable

Más allá de los problemas matemáticos, de las construcciones gramaticales, de las fórmulas químicas y físicas; más allá de que las aulas no cuentan con la mejor pintura o las condiciones deseadas, la estudiantil significa una etapa incomparable, un modo de vida. Por eso, en los tiempos –de coronavirus– que corren, como medida preventiva los jóvenes cubanos han estado físicamente lejos de las aulas, pero no ausentes del nuevo combate.

Ya sea en la línea roja de hospitales, en centros de aislamientos, en la pesquisa activa o en la comunidad como mensajeros; también en la confección de aplicaciones informáticas, estudios de pronósticos de la enfermedad o concretando otras iniciativas, miles de estudiantes de distintas especialidades han dado su aporte voluntario en la detección, manejo y control de la covid-19. Durante esta incorporación, la juventud ha hecho gala de su arrojo, compromiso patriótico y vocación humanista.

Este noviembre, en torno a la celebración del Día del Estudiante, algunos estarán inmersos en la conclusión del presente curso escolar, mientras otros realizarán sus pruebas de ingreso. Les corresponde aplicar en la nueva normalidad el mismo rigor académico que lucía la enseñanza antes de la suspensión debido a la pandemia.

La vuelta a las aulas tiene entre sus desafíos el de adaptarse al calendario académico diseñado para el curso 2021; asimismo el de ser más cuidadosos y exigentes en cuanto a las medidas de bioseguridad para evitar la aparición de focos o eventos de transmisión local en espacios escolares. En este sentido, la responsabilidad tanto individual como colectiva de los alumnos es decisiva.

Transformaciones económicas y sociales

No solo corresponde a quienes transitan por las distintas enseñanzas contribuir a la recuperación epidemiológica del país, sino también les será ineludible formar parte del proceso de transformaciones económicas y sociales que se desarrollará en Cuba a partir de los próximos meses.

La visión crítica y responsable de nuestra juventud preparada y participativa dará a esos cambios un sentido abarcador y proyección de futuro. Una vez más cada joven dirá presente por la satisfacción de apoyar al país.

Son demasiadas las razones para que un estudiante cubano esté orgulloso de su papel y esa herencia incalculable debe ubicarse, sin duda, entre los primeros argumentos que se mencionen. Al decir del presidente de la República, Miguel Díaz-Canel: “Nuestros jóvenes son continuidad, futuro y renovada fuerza revolucionaria”.

Alegría y tributo

Por eso, este 17 de noviembre, como muchos anteriores, debe ser motivo de alegría pues permite celebrar la libertad, el éxito y el disfrute de un derecho tan elemental como es el acceso gratuito a la educación. Pero también es el tributo a quienes muy jóvenes, aún con sueños por cumplir, trazaron el camino y el vínculo del estudiantado cubano con su patria.

Lo hermoso es que ese compromiso sigue en pie y que la Revolución confía en los jóvenes, sabe que en los estudiantes late el corazón del mañana. Iniciativa, creatividad, participación, punta de lanza, continuidad… son cualidades de quienes a diario llegan hasta las aulas porque Cuba los necesita, porque a ellos corresponde seguir escribiendo la historia. Llegue a todos, desde nuestras páginas, el merecido reconocimiento.


Redacción Digital

 
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