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Publicado el 9 Noviembre, 2020 por Toni Pradas en Galerías
 
 

TORMENTA TROPICAL ETA

La tensa espera

La Habana logró escapar de una esperada primera inundación, pero no se fía. Más de un pescador tantea la desembocadura del Almendares, y puede sentirse en la franja costera un ambiente tenso, pastoso, como el de una casa cargada de fantasmagóricas leyendas y puertas chirriantes
La tensa espera

YASSET LLERENA

Por TONI PRADA

Este lunes 9 de noviembre, cuando la trayectoria de la tormenta tropical Eta parece sobre el mapa una marca de El Zorro, el litoral habanero se abrasa con un sol refulgente, sin vientos para maldecir, con apenas salpicaduras de mar semejantes al de muchos días del calendario y de alegre playa con bandera roja.

Aun así, por más que algún pescador tantee la desembocadura del Almendares, puede sentirse en la franja costera un ambiente tenso, pastoso, como el de una casa cargada de fantasmagóricas leyendas y puertas chirriantes. No es para menos: Según habían pronosticado los meteorólogos, podrían haber amanecido con algunas zonas anegadas, sobre todo aquellas más bajas del borde marino de la ciudad, y por fortuna no fue así. Toquemos madera.

La tensa espera

Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Algunos tramos el malecón, eso sí, permanecen cerrados para los automóviles y, por supuesto, para los transeúntes. Jóvenes policías se han apostado cada cierta distancia para que la confianza no seduzca al peligro. No hay tramo de costa que no hayan ocupado estos agentes del orden, en todos los lugares de la ciudad con más probabilidades de inundarse por este raro coctel atmosférico de tormenta tropical, anticiclón y zona de bajas presiones.

Esta extravagancia, sin embargo, si bien no logró en la madrugada que sus vientos empujaran el mar hacia el asfalto, no parece querer ser tan pacífico como lo fue hoy. Los especialistas sospechan que una travesura prepara Eta, algo así como dar un timonazo hacia el nordeste para embestir la Florida, quizás con agallas de huracán. Entonces la trayectoria no parecerá una zeta, sino una serpentina o un dibujo infantil del humo de una chimenea.

Y si hay humo, algo se quema. Es que los vientos de este complejo meteorológico podrían ponerse fieros y las aguas del golfo, como en bronca tumultuaria, llegarían a nuestros predios cuadras adentro, incluso saltando ese muro que luego no la dejará salir.

¿Cuán grave sería? A veces es difícil leer los ojos tras los espejuelos del pronosticador José Rubiera, pero los abrió. Y mucho.

La tensa espera

Foto: YASSET LLERENA

Por eso los trabajadores de Aguas de La Habana son los protagonistas de esta hora en el sofá capitalino. Con palas, tubos y otras herramientas, andan rectificando el drenaje de cada alcantarilla del malecón, y no es poca la arena que sacan de cada una. Kilométrico es su recorrido y contrarreloj su carrera, para terminar la faena antes de que la tormenta tropical decida salirse con su última sorpresa contra Cuba, si es que lo hace.

Como sea, este meteoro que lleva por nombre el de la séptima letra del alfabeto griego, no logró sacarnos este lunes un susto. Pero nadie baja el escudo todavía, por tensa que se resulte la helénica espera.


Toni Pradas

 
Toni Pradas