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Publicado el 23 Noviembre, 2020 por Delia Reyes Garcia en Nacionales
 
 

VIVIENDA, más que cuatro paredes

La arquitecta y doctora en Ciencias, Dania González Couret, comparte con BOHEMIA sus experiencias de cuarenta años de investigaciones
VIVIENDA, más que cuatro paredes.

Dania González Couret asegura que los resultados de la academia se han escuchado poco al proyectar las políticas públicas relacionadas con la vivienda. (Foto: Cortesía de la entrevistada).

Por DELIA REYES GARCÍA

El currículo de la arquitecta Dania González Couret bien pudiera llenar varias páginas de esta entrevista: presidenta del Comité Académico de la Maestría en Vivienda Social y del Comité Académico del Programa de Doctorado en Arquitectura; miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC) y de la Comisión Técnico Asesora del Ministro de la Educación Superior… entre otros muchos títulos y reconocimientos.

Aunque la pandemia del nuevo coronavirus no permitió un diálogo más personal, la académica accedió a responder mediante la vía digital las interrogantes de esta publicación.

La experta, miembro del Comité Nacional Hábitat, considera que la nueva política que se aprobó en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) en 2018, “se parece más a un programa de construcción. Pero la vivienda es mucho más que cuatro paredes y un techo. Por tanto, va más allá de un objeto a construir. Deben tenerse en cuenta cuestiones como calidad de vida, salud, cultura, servicios, movilidad, economía, patrimonio a legar a las futuras generaciones. La tecnología, y específicamente la constructiva no es el fin, sino solo un medio para lograr el fin.

“Creo que un buen ejemplo es la Ley General de la Vivienda aprobada en 1984, y modificada dos años después como parte del proceso de rectificación de errores y tendencias negativas. Fue elaborada por un equipo multidisciplinario que estuvo trabajando durante varios años, estudiando la experiencia internacional e interpretando las particularidades de la realidad cubana.

“Aquel equipo, dirigido por la arquitecta Josefina Rebellón, actualmente asesora del ministro de la Construcción, elaboró una ley que fue aprobada por la ANPP en 1984 y debería constituir hoy un referente imprescindible para el proyecto de ley”.

–¿Cuál fue el impacto del conjunto de trabajos agrupados bajo el título Soluciones para mejorar la calidad de la vivienda en Cuba?

 

VIVIENDA, más que cuatro paredes.

–Ese conjunto de trabajos ha sido publicado de forma parcial. Fue el resultado de investigaciones desarrolladas durante varios años mediante tesis de diploma, maestrías en Vivienda Social y doctorados en Arquitectura. En estos se proponen soluciones de diseño y gestión encaminadas a mejorar la calidad de la vivienda en Cuba, tema que habitualmente solo se asocia, de forma reduccionista, a las tecnologías y los materiales de construcción.

“El conjunto de esas investigaciones obtuvo el Premio Anual de la ACC, y el Premio Internacional en la Bienal de Arquitectura de Costa Rica. Pero no todas han corrido la misma suerte en términos de su aplicación e impacto.

“Uno de los trabajos incluye un modelo integral para la gestión local del hábitat, que tras aplicarse arrojó excelentes resultados en cuanto a la calidad de la vivienda y al entorno urbano en la ciudad de Ciego de Ávila. Esa experiencia nunca fue generalizada.

“Otra de las investigaciones se refiere a un estudio de los edificios de apartamentos existentes en varias ciudades cubanas de diversas escalas como La Habana, Santa Clara, Ciego de Ávila y Fomento. En este caso se realizó una caracterización y evaluación desde el punto de vista de la economía y la calidad de las soluciones, con vistas a aprender de los errores y fomentar las buenas prácticas para mejorar la cualidad de los nuevos proyectos.

VIVIENDA, más que cuatro paredes.

Los proyectos para las urbanizaciones deben anticiparse a la ejecución de las obras, como establece la política de la vivienda. (Foto: Cortesía de la entrevistada).

“Estos resultados fueron divulgados entre las empresas de proyecto, fundamentalmente en La Habana, y a través de la participación en Comités Técnicos de Normalización fue posible insertar algunos resultados, indicadores y recomendaciones de diseño en las normas vigentes.

“Una propuesta muy importante que se incluye en este conjunto de trabajos es la vivienda progresiva, que combina la acción estatal con el esfuerzo propio para elevar la densidad en el contexto urbano, adecuado a las necesidades de la población en la capital. Este resultó el doctorado más destacado del año en las Ciencias Técnicas cubanas y obtuvo un importante premio internacional otorgado en 2014 por el Grupo de Universidades Iberoamericanas La Rábida.

“Aunque se expuso en diversas ocasiones a funcionarios del Ministerio de la Construcción y del extinto Instituto Nacional de la Vivienda (INV), su implementación no ha sido posible. Más bien se han generado aplicaciones distorsionadas del concepto de vivienda progresiva.

“Por último, algunos de esos principios han sido aplicados por el Grupo ALBOR. Uno de sus miembros defendió su trabajo como tesis de maestría en Vivienda Social, y demostró que es posible lograr transformaciones de calidad en centros históricos como el de Cienfuegos -incluido en la Lista de Patrimonio Mundial- mediante el esfuerzo propio de la población, con adecuadas soluciones de diseño y un trabajo participativo hasta el final de la ejecución”.

–¿Por qué se abandonaron enfoques y prácticas en la construcción de viviendas como los sistemas Multiflex, de asbesto cemento o Camilito?

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Las tecnologías y los materiales no solo garantizan el fin de las construcciones. (Foto: granma.cu).

–Esas tecnologías nunca fueron más allá de un prototipo experimental o alguna obra en particular, y fueron desarrolladas como parte de las búsquedas de los años 60, dirigidas a una prefabricación de pequeño formato, adecuada a las condiciones del país.

“Su posterior empleo se detuvo al asimilar la tecnología de prefabricado de gran formato a partir de la donación de una planta instalada en San Pedrito, Santiago de Cuba. Con la misma se construyó el distrito José Martí después del devastador ciclón Flora. Una vez disponible la tecnología, era necesario aprovechar su capacidad productiva, y sobre esa base se desarrollaron los diversos sistemas de grandes paneles.

“Realmente, el prefabricado no es el problema. Lo negativo es la intención de repetir el mismo edificio en cualquier lugar, sin relación con el contexto, generando urbanizaciones monótonas y anodinas, independientemente de que los edificios sean prefabricados o no. Por ejemplo, en Alamar, que es una de las mayores urbanizaciones desarrolladas al estilo del modelo urbano moderno, con edificios repetitivos y muy similares, no son prefabricados en su mayoría.

“Se trata de edificios tradicionales, donde lo único que se ha prefabricado en obra es la losa de entrepiso. Por tanto, la monotonía, falta de orientación e identidad que caracteriza a Alamar no es responsabilidad del prefabricado, sino del modelo urbano seguido y de la repetición de un mismo proyecto”.

–¿Cuáles son los desafíos que enfrenta actualmente la construcción de viviendas en Cuba?

VIVIENDA, más que cuatro paredes.

El diseño debe ser creativo y abandonar la práctica facilista del proyecto único para edificios. (Foto: rcm.cu).

–La población cubana no está creciendo y los núcleos familiares han variado, no solo en cuanto a la reducción del número de miembros del hogar, sino a su composición, con predominio de familias monoparentales y unipersonales.

“La autoconstrucción de viviendas no puede ser la única vía de solución, porque esta modalidad genera urbanizaciones dispersas de viviendas aisladas que promueven la extensión de la ciudad, y aumentan la demanda de infraestructura y servicios básicos.

“Dado el bajo ritmo de construcción de viviendas por parte del Estado, la mayoría de la población urbana habita hoy en zonas periféricas, con insuficiente urbanización y servicios. Ya sea en viviendas autoconstruidas, o en edificios multifamiliares que presentan un elevado deterioro por falta de mantenimiento.

“Entonces, el reto no es solo la construcción de nuevas viviendas, sino la rehabilitación urbana integral que permita la inserción de nuevas viviendas en zonas consolidadas para evitar el crecimiento urbano, aprovechar la centralidad, la conectividad y los servicios. Y a la vez, mejorar la calidad de vida de la población.

“Es necesario diversificar la oferta de viviendas, de acuerdo con la composición actual de los hogares. Combinar la acción del Estado y la población para alcanzar mayores densidades, y ofrecer viviendas en alquiler”.

VIVIENDA, más que cuatro paredes.

Las zonas urbanas requieren acciones integrales para evitar el deterioro. (Foto: cubadebate.cu).

–¿Cómo lograr modelos de gestión participativa en una política de la vivienda que deje atrás la centralización y verticalidad en su implementación?

–La centralización y verticalidad del modelo económico cubano no es una cuestión relativa solo a la vivienda, sino a todas las esferas de la sociedad. Desde hace mucho tiempo se viene proyectando un proceso que no acaba de ocurrir, pues la verdadera descentralización entraña una autonomía en el manejo de los recursos económicos, lo cual es esencial para la toma de decisiones. Por tanto, hasta que no se implemente un modelo descentralizado en la gestión político–administrativa y económica de manera general, no será posible lograrlo en la vivienda.

“Experiencias como la de las Unidades Locales de Gestión del Hábitat, aplicadas en Ciego de Ávila, demuestran que es posible lograr mejores resultados si se organizan las inversiones a partir de un enfoque local integral y participativo. Pero esas experiencias no son posibles con las estructuras verticales que predominan hoy.

“Los procesos de rehabilitación urbana integral tendrían que ser gestionados por las estructuras administrativas locales y con participación de la población, de manera que los actuales habitantes puedan permanecer en sus lugares habituales y no obligados a desplazarse por el colapso de las edificaciones donde viven.

“El paso de la gestión vertical -por sectores o ministerios- hacia otra horizontal, gestionada en los gobiernos locales, evitaría también el desarrollo de urbanizaciones sectoriales, contrarias a la dimensión social de la sustentabilidad urbana”.


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia