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Publicado el 24 Diciembre, 2020 por ACN en Nacionales
 
 

Ciénaga de Zapata, de humedal nefasto a monumento

Para Julio A. Amorín, historiador de la Ciénaga de Zapata y enamorado del mayor y mejor conservado humedal del Caribe Insular, durante la primera visita del Comandante en Jefe a la Península, el 16 de marzo de 1959, encontró un panorama nefasto, y tanto que no era ni menester conservar, con excepción de su naturaleza, que en su opinión es uno de los mayores tesoros
Ciénaga de Zapata, de humedal nefasto a monumento.

Un día histórico para los cenagueros. Los testigos del acontecimiento han sabido transmitirlo a otras generaciones. Los que llegaron después lo sienten como si lo hubieran vivido. (Foto: radiocubana.cu).

Por BÁRBARA VASALLO

El 24 de diciembre de 1959 cuando Fidel Castro, líder de la Revolución Cubana, fue a cenar con los carboneros en el poblado de Soplillar, en la Ciénaga de Zapata, transcurrió casi un año de mejoras en el sitio al sur de la Isla, e iniciaban transformaciones que no se detienen hasta la actualidad.

Aquel día en que Fidel compartió en casa de la familia de Rogelio (El Pelao) García y Pilar Montano, ya existía el primer pedraplén construido en el país, la carretera por dónde se transita hoy, el canal que llegaba a la Laguna del Tesoro, comenzaban las obras de los centros turísticos y se construían las tiendas del pueblo.

Para Julio A. Amorín, historiador de la Ciénaga de Zapata y enamorado del mayor y mejor conservado humedal del Caribe Insular, durante la primera visita del Comandante en Jefe a la Península, el 16 de marzo de 1959, encontró un panorama nefasto, y tanto que no era ni menester conservar, con excepción de su naturaleza, que en su opinión es uno de los mayores tesoros.

“Analfabetismo, insalubridad, incultura en todos los órdenes, falta de vías de comunicación…A la Ciénaga no se le puede tratar de forma general, hay que particularizar para comprender su pasado – explicó el experto- cuando solo hubo cuatro escuelas; pero sin política educacional. La esposa de Fulgencio Batista fundó un dispensario en Cayo Ramona, en 1954, politiquería pura, nunca funcionó, afirmo.

“La ciénaga no es una localidad, es una gran comarca que posee muchos asentamientos poblacionales. Quienes viven en Guasasa, nada tienen que ver con los que residen en Santo Tomás, más de 100 kilómetros de distancia los separan, por eso los del oeste tienen más relación con el sur de La Habana, y los del este con Cienfuegos.

“Fidel probó el agua de la ciénaga, con raíces de mangle, que según la leyenda te apega al lugar, y él hizo de este sitio su casa natural desde el momento inicial, diseñó la carretera, las viviendas, villas turísticas, tiendas del pueblo. Antes de llegar a la Nochebuena, en Soplillar, todo fue en tiempo récord.

“No hay otro lugar en Cuba que pueda mostrar mejor la bondad de la revolución que la Ciénaga de Zapata: si analizamos las casas, sí hubo casas buenas antes, pero eran de dos o tres, la mayoría vivía en ranchos, que parecían una cueva vegetal, no solo por la humildad, sino también por la actividad económica. Lo que prevaleció durante un siglo fue la actividad forestal, por esos los cenagueros creaban ranchos”.

Amorín, quien dedica su vida a la investigación histórica de ese pedazo de tierra cubana, olvidada en la etapa previa a enero de 1959, recordó que tan lejano como en 1895, Fermín Valdés Domínguez, amigo de José Martí, estuvo por aquellos parajes como jefe de sanidad del Ejército Libertador y dejó escritos adjetivos despectivos.

“¿Qué encontraría aquel hombre que dejó afirmaciones tan denigrantes cuando la llamó furnia donde se esconden retrógrados, cloaca, campos sin flores?

“Cuando triunfó la Revolución un censo arrojó que más del 95 por ciento de los cenagueros eran analfabetos. Entonces existían tres mil habitantes, las parteras y herbolarios fueron los que conservaron allí la especie humana; los políticos de turno prometían y todo quedaba en promesas…ni estadísticas se conservan para tener datos exactos.

Ciénaga de Zapata, de humedal nefasto a monumento.

En aquellos parajes, otrora olvidados, el día a día transcurre como en cualquier parte del país. (Foto: juventudrebelde.cu).

“¿Quién fue el único que cumplió?:  Fidel Castro, él dijo que se instaurarían cooperativas de carboneros, las carreteras, las viviendas, los centros turísticos, las escuelas, médicos, consultorios, policlínicos, ambulancias, hospital en Cayo Ramona, vías de comunicación, luz eléctrica”.

Julio A. Amorín reafirmó que la lección que dejó aquel 24 de diciembre fue clara y precisa. El guajiro percibió la radicalización de la Revolución, esta vez no eran los burgueses beneficiados, como sucedió antes, esta revolución nació con y para los humildes. El humedal 62 años después no tiene comparación.

“El cenaguero es agradecido, aunque, aclara, no es lo mismo vivir en la ciénaga que ser nativo, hay problemas y nos toca resolverlos. No podemos vanagloriarnos, a los hombres les corresponde asumir para continuar, pero categóricamente quien no reconozca la obra de la Revolución en la Ciénaga de Zapata, es para llamarle necio”.

Este Parque Natural, Sitio Ramsar, Reserva de la Biosfera, atesora la historia, constituye escenario de la primera derrota del imperialismo en América Latina, con 10 mil habitantes en el siglo XXI, que defienden lo suyo para el futuro, como verdadero monumento vivo al alba de enero de 1959. (ACN).


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