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Publicado el 10 Diciembre, 2020 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

Editorial: Cuba y el arte de vencer al bloqueo

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Vencer al bloqueo

En 1969 Benedetti escribió: “Estados Unidos pensó, no sin razón, que el bloqueo masivo y la prohibición a todos los países latinoamericanos de comerciar con Cuba, significaría la derrota de la Revolución. Pero no contaron con la decisión, el espíritu de sacrificio, el valor cívico y la voluntad de trabajo que esa misma Revolución había insuflado en el nuevo hombre cubano. Ese arte de magia es, en rigor, arte de justicia”.

Tras un recorrido junto a su hijo por la Isla, en 1975, García Márquez dejó claro: “Conservamos por siempre las listas innumerables de los enfermos que hubieran podido salvarse de no haber sido por el bloqueo”.

Galeano, en 1992, reflexionaba: “¿Un asunto bilateral? Así dicen: pero nadie ignora que el bloqueo norteamericano implica, hoy por hoy, el bloqueo universal. A Cuba se le niega el pan y la sal y todo lo demás. El cerco tendido en torno a Cuba es una forma de intervención, la más feroz, la más eficaz, en sus asuntos internos”.

Las palabras de tres genios de las letras y ciencias humanísticas, que conocieron la Cuba bloqueada, mantienen tal vigencia que parecen escritas ayer. También actual y real es el bloqueo económico, comercial y financiero que durante seis décadas han mantenido sucesivas administraciones de Estados Unidos contra la patria de Martí y Fidel.

En los últimos cuatro años esa política arbitraria ha cobrado un clima de agresividad a escala inédita, y ha acentuado la confrontación y la hostilidad, tanto en el ámbito declarativo como en la aplicación de medidas de agresión económica y en la ejecución de acciones subversivas al interior del país.

Prueba elocuente de ello son las 121 medidas coercitivas, sanciones, persecuciones y prohibiciones emitidas en el último año. (Con creces superan las 79 aplicadas en 2017 y las 91 de 2018). Por esa causa, entre abril de 2019 y marzo de 2020 Cuba registró pérdidas de 5 570 millones de dólares. Es la primera vez que los daños del bloqueo superan la cantidad de 5 000 millones de dólares para el período de un año.

El bloqueo no solo es estadísticas, datos fríos. ¿Qué encierran las cifras? Cuántos perjuicios, limitaciones, desilusiones, dolor, resistencia… El impacto de esa política unilateral trasciende el contexto económico e incide de forma inequívoca en la gente, al cruzar transversalmente sectores estratégicos como la salud, la educación, la cultura, el deporte y las finanzas. El bloqueo incluso restringe la libertad de viajar y los derechos de los cubano-americanos y hasta ciudadanos estadounidenses.

Terroríficos y difusos son los tentáculos del bloqueo, que dado su carácter extraterritorial no deja de perseguir empresas y países que sostengan vínculos con Cuba. Se trata, al fin y al cabo, de un acto cruel que obstaculiza el avance del proceso de actualización del modelo económico y social, además, lacera los derechos humanos, la solidaridad y la cotidianidad del pueblo.

En respuesta, este pueblo asediado ha blandido su capacidad de resistencia, su espíritu inclaudicable, su propia felicidad, su ingenio. Protagonistas de una saga interminable en que la enorme potencia no ceja en su intento de pisotear a la pequeña nación, los cubanos –más del 70 por ciento ha nacido bajo dicha hostilidad– buscan salir adelante con entereza y creatividad: innovan, reparan, salvan, fundan, impulsan… en defensa de la vida. Similar destino al de David ante Goliat.

En tiempos en que la pandemia de coronavirus asola al mundo, el bloqueo recrudecido ha planteado retos adicionales para Cuba. Conscientes de que ese muro se vence quitando ladrillo a ladrillo, nuestro pueblo y gobierno incentivaron un conjunto de soluciones autóctonas que incluyó el teletrabajo, la transmisión de eventos científicos y socioculturales por internet, la implementación de nuevos protocolos sanitarios…

El eficaz enfrentamiento a la covid-19, aun con bloqueo recrudecido, no solo puede explicarse por la fortaleza del sistema de salud y potencial científico criollos, sino por la guía certera de las autoridades y la implicación comprometida de la familia cubana.

Porque es un acto de genocidio y carece de justificación política, moral o jurídica, la artimaña sostenida por Estados Unidos tiene en las votaciones de la ONU, año tras año, una aplastante repulsa universal. Cuba sigue –seguirá– venciendo, pues tiene arte –de justicia, según Benedetti– para vencer al bloqueo.

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Redacción Digital

 
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