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Publicado el 7 Diciembre, 2020 por María de las Nieves Galá León en En Cuba
 
 

Malabares con el tiempo

Malabares con el tiempo.Por MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

Fotos: YASSER LLERENA ALFONSO

“Mamá, mamá, mamá…” Lucía, de dos años de edad, interrumpe más de una vez a Yoisy Pérez, quien trata de concentrarse en su faena. Aunque Oscarito, el hijo mayor, y Carla, de ocho años, la ayudan con la pequeña y la entretienen con los juguetes, cuando la niña reclama atención, la madre tiene que interrumpir lo que esté haciendo.

“No es fácil”, confiesa Yoisy, especialista en un grupo empresarial del Ministerio de la Construcción. Para ella, con tres niños, el trabajo a distancia ha sido una suerte. Lo asumió por vez primera a finales de 2019 cuando la escasez de combustibles en el país visibilizó que esa podía ser una opción para contribuir al ahorro energético. Entonces, la joven estuvo tres meses laborando en esas condiciones.

Según expone, la parte principal de su labor la ejecuta durante las noches, cuando puede concentrarse mejor. “Estoy sola con los niños, mi esposo, ingeniero mecánico, actualmente realiza estudios en Vietnam. Tengo que organizar bien los horarios para que todo funcione.

“A inicios de año me incorporé a la oficina, normalmente, hasta que comenzó la covid-19. Ya en septiembre empecé en la modalidad de teletrabajo, pues mejoraron las condiciones: dispongo de correo electrónico y teléfono con datos móviles. Cuando la niña duerme la siesta adelanto las cosas de más premura, hablo con los colegas de las empresas, reviso correos… Voy dos veces por semana a la oficina para entregar información y despachar con mi jefe. Coordino con mi mamá, quien trabaja días alternos para que venga y se quede con los niños”, afirma.

Malabares con el tiempo.

En casa hay que establecer los horarios para poder cumplir las tareas

Para la jefa del departamento de Organización del Trabajo y los Salarios, en la Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE) Materiales de la Construcción (Geicom), esto ha sido una oportunidad para mantenerse útil. “Es verdad que una se desgasta, quisiera estar relajada en la casa pero no queda otra. Hay que cocinar, limpiar, ayudar a los muchachos con las teleclases y entretenerlos… al final, con mucho esfuerzo, todo sale”, asegura. Con el inicio del curso escolar en La Habana ya se reincorporó a la oficina en la OSDE.

Distante, en la ciudad de Pinar del Río, Annia Abreu disfruta de la posibilidad del trabajo a distancia. “Estoy agobiada”, manifiesta como primeras palabras. Y aunque su hija de siete años apenas la molesta y ella puede dedicarse a la faena, “hay que interrumpir para la merienda, almuerzo y otros quehaceres”. Trabajadora de la empresa de Proyectos e Ingeniería de la Agricultura, considera que esta modalidad le permite aprovechar más el tiempo. “Me prestaron una computadora, pero no tengo conexión y eso me obliga a ir más veces a la oficina”.

Menos optimista es Aliusha Hernández, especialista en Geicom. “Para mí la experiencia no fue positiva, no tenía condiciones. Mi jefa me llevaba a la casa las informaciones que me enviaban de las empresas a través de su correo. Las procesaba; ella las recogía y las distribuía”.

Refiere que utilizaba la máquina del esposo, acogido también a esa modalidad. “En realidad, el intercambio no fluyó. Prefiero estar aquí en el centro”.

Sarais Rodríguez, jefa del departamento de Recursos Laborales de la OSDE-Geicom, opina que la adopción de esas formas de empleo permitió que las medidas de prevención fueran más efectivas. “También disminuyeron los gastos por transportación y el consumo eléctrico. Pudimos, además, seguir contando con personal muy talentoso”.

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La entrega de la información en soportes magnéticos exige cumplir con normas de seguridad informática.

Asegura que, en general, los estados de opinión en torno al tema han sido positivos. “Las personas administran su tiempo, conjugan la dinámica familiar y laboral. Esto favorece mucho al sector femenino, sobre todo a madres que tienen niños en el círculo o en la escuela”.

No obstante, plantea que deben perfeccionarse algunas condiciones: “hay que identificar en el plan de inversiones la compra de más equipos de computación para que esos especialistas, que son imprescindibles en la organización, puedan contar con estos en el hogar; además adquirir más celulares y garantizar la conexión”.

Sarais reconoce que en las actuales condiciones hay trabajadores que decidieron reincorporarse al centro. “La dirección de la OSDE sigue potenciando la práctica de estas formas de empleo, por lo que representan y tenemos que seguir supervisándolas”.

Según cifras proporcionadas por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), 666 000 trabajadores estaban acogidos a estas modalidades en junio del presente año y, en octubre, la cifra decreció a 334 779, de ellos, 25 622 en teletrabajo. Eso ocurre en momentos en que la dirección del país y el MTSS insisten en la necesidad de potenciar tales formas de empleo, atendiendo a las ventajas que ofrecen para el trabajador y la economía nacional.

En la indagación realizada por BOHEMIA entre empleados, empleadores, académicos y funcionarios de la Central de Trabajadores de Cuba y el MTSS, se reflejan las ventajas que tienen ambas modalidades de empleo; no obstante, es criterio generalizado la necesidad de perfeccionarlas y profundizar en las causas que obstaculizan la materialización de esa idea.

Con voluntad se puede

Fue en diciembre de 2019 que la Empresa de Proyectos para Industrias Varias (Eproyiv) incorporó a grupos pequeños en el trabajo a distancia, dada la emergencia con los portadores energéticos. “En marzo, a partir de la covid-19, realmente no nos quedó otra opción. Había obras que no podían parar y teníamos que seguir trabajando”, señala Marta Acosta, directora de la entidad.

Aunque apuesta por las cosas nuevas, confiesa que tenía sus temores. “No era una cuestión de pesimismo sino de desconocimiento. Pero nada, empezamos a laborar a distancia con 65 compañeros y hoy suman 164, del total de 236. Los lunes, miércoles y viernes vienen los que deben intercambiar información con otras ingenierías. En todo este tiempo no se ha incumplido el plan; además, ahorramos energía y combustible”.

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Aunque Marta Acosta, directora de la Empresa de Proyectos Eproyiv, tenía temores, el trabajo a distancia ha dado resultados.

Fundada en 1976, Eproyiv ha dejado su huella en Cuba y en otras naciones, y su colectivo ha laborado en el programa de la Batalla de Ideas, en la Tribuna Antimperialista, en el Monte de las Banderas, así como en el polo científico y obras turísticas, entre otras.

Suleidys Cortés, directora de Capital Humano en la referida entidad, subraya que lo primero fue hacer un suplemento al contrato que tiene establecido cada trabajador. “Entre las cláusulas adicionadas está el lugar específico donde la persona iba a ejercer su labor, la frecuencia con la que iba a venir a la empresa a entregar o recibir la información requerida, y demás pautas y medidas que debía cumplir en esta etapa”.

Al decir de Nelsy Medina, directora de Desarrollo Tecnológico, desde su área se atienden los equipos de informática prestados a aquellos que no disponen de computadora en casa. “Se hizo bajo el procedimiento establecido, cumpliendo las regulaciones del Ministerio de Informática y las Comunicaciones. Por parte del área de Economía se efectuó el traslado del medio básico. Recientemente, hicimos un recorrido por los hogares de los compañeros que están en esa condición para ver el estado de la computadora.

“En caso de roturas, que han sido pocas, el técnico va hasta ese hogar, y si es algo que no se puede solucionar allí trae la máquina para la empresa. Los compañeros entregan su información en una memoria, pues por seguridad informática no debe circular por redes sociales. Algo bien coordinado por los jefes de cada taller”.

Los jóvenes ingenieros Lisandra Fernández y Robin Lázaro Cañizares laboran desde sus hogares. Ambos consideran que es una buena opción; aunque Lisandra, de 24 años, sostiene que extraña la comunicación con otros especialistas, si bien pueden intercambiar criterios por teléfono.

A juicio de la directora, Marta Acosta, se necesita mucha disciplina para que todo quede bien. “Estamos, incluso, entregando la producción antes de tiempo. Pienso que en la mayoría de los casos hay más eficiencia y mejor aprovechamiento de la jornada laboral”.

Cambiar estructuras

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El control de las tareas indicadas es esencial, según Alina Puig.

Para Ileana Roque las rutinas de su vida laboral cambiaron a partir de marzo, cuando se decretó la pandemia en Cuba, y tiempo después empezó a trabajar a distancia. Es cierto que extraña a su colectivo porque la socialización hace falta; no obstante, afirma: “Lo he asumido muy bien. Desde el punto de vista personal ha ayudado a organizarme mejor. Esto te obliga a tener una planificación casi perfecta de tu día.

“Es importante para que la jornada laboral no se extienda a la madrugada. Hay que definir el tiempo para limpiar, estar en la cocina o en las colas. El momento del trabajo es para eso, no se puede alterar, no es fácil, pero se logra; porque si no, estamos frente a la máquina las 24 horas o no hacemos bien lo que se exige. Los jefes también están obligados a planificarse más todavía. Tiene que existir mejor control y exigencia porque de lo contrario el directivo se recarga. Para mí esto es lo mejor que han inventado”.

De acuerdo con algunos especialistas, el trabajo a distancia y el teletrabajo exigen la redefinición de las estructuras y el funcionamiento de la institución. Hay que planificar, organizar, dirigir, ejecutar y controlar acertadamente.

En relación con lo anterior, Alina Puig, directora de Desarrollo del Grupo Empresarial de Servicios de Transporte Automotor (GEA) expresa que, a partir de esta experiencia, en su actividad se deben examinar los balances de carga y los profesiogramas de trabajo. Sugiere, además, revisar bien los contratos por tiempo determinado, los diseños de los cargos, y los convenios colectivos y adecuarlos a las nuevas circunstancias. Acerca de la planificación, significa que muchas veces “no es objetiva y ocurren las actividades extraplanes, eso aumenta la carga del jefe, pues lo que llega fuera de lo previsto y se requiera con inmediatez lo tiene que asumir o delegar en algún especialista”, explica.

Por otra parte, piensa que se debe seguir buscando variantes para el aseguramiento de recursos a quienes están en esa forma de empleo, sobre todo en lo relativo a la comunicación y lograr que el trabajador sienta el compromiso con la entidad.

En el artículo Teletrabajo: modalidades y condiciones, el doctor en Ciencias Económicas Lázaro J. Blanco Encinosa expone que su éxito o fracaso está asociado a la forma de dirigir en la entidad. “La dirección tradicional, en la que el directivo chequea la presencia del empleado y su dedicación al trabajo, evidentemente no funciona en este caso. Hay que aplicar la llamada Dirección por Objetivos”.

Argumenta que “deberán definirse y acordarse el tipo de labor a realizar, su calidad y cantidad; los resultados esperados y la fecha de conclusión. Una vez definidos esos objetivos, el trabajador podrá ejecutar su faena en la forma, lugar y horario que considere, concentrándose en las metas acordadas”.

Al hacer referencia propiamente al teletrabajo, el académico enfatiza que en la actualidad es una opción promisoria. “Es consecuencia lógica del avance tecnológico. Ha llegado para quedarse. Tiene ventajas y desventajas, pero las experiencias permitirán aumentar las primeras y disminuir las segundas. Así ha sido siempre en la historia de la humanidad”.

El teletrabajo es una inversión

Los convenios colectivos y reglamentos de las entidades deben atemperarse al nuevo escenario laboral

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Es preciso contar con medios tecnológicos para ejercer el teletrabajo.

Como investigadora, madre, esposa y trabajadora que ejerce el teletrabajo, Dania Leyva se hace a menudo preguntas con enfoque de género: ¿Cuántas horas le dedicamos a esta forma de empleo? ¿En qué horario hacerlo? ¿Cuántas interrupciones ocurren para ocuparse de las tareas cotidianas? ¿Aumenta la carga doméstica? ¿Se reafirma la feminización de los cuidados? ¿Se tiene la oportunidad de actualizar los conocimientos? ¿Queda tiempo para el autocuidado?

Reconoce que para la mujer son retos. En su caso, los ha ido venciendo con mucho esfuerzo y la cooperación de la familia: sus dos hijos son talentosos deportistas que practican pelota vasca; a ella le gusta ocuparse de sus plantas y, por supuesto, dedicar tiempo a los estudios. “Las cuestiones antes mencionadas forman parte de la realidad cotidiana y desarrollar el teletrabajo de manera efectiva implica pensarlas no de manera puntual, sino con alternativas sistemáticas y transformadoras.

“Hay que reflexionar en las actividades laborales susceptibles de realizarse mediante esas modalidades, definir las plazas, cargos y funciones; las medidas organizacionales y estructurales que garanticen la conectividad y el espacio adecuado; es decir, el ambiente que permita la concentración, productividad y garantía de la ciberseguridad”.

La investigadora auxiliar del Instituto de Filosofía, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), alega que históricamente se ha entendido que la presencia del trabajador equivale a la actividad, fundamentalmente, en el caso de los administrativos o de buró. “También se ha (mal) interpretado que si se trabaja en la casa, por las propias condiciones, la persona está más relajada y labora menos.

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La investigadora Dania Leyva insiste en la autodisciplina que debe tener el trabajador para cumplir con lo pactado.

“Investigaciones realizadas indican lo contrario. Las exigencias que impone el empleador son mayores y quiere controlar en todo momento. Hay ocupaciones como las de los programadores y hacedores de sistemas, o los investigadores, que por sus características no tienen horas límites. Lamentablemente esto no se ha comprendido”.

Otro aspecto al que hace alusión es a la capacitación en relación con las medidas de seguridad y salud del trabajo, así como al reconocimiento legal de accidentes laborales en el domicilio.

Analiza que la práctica del teletrabajo se acompaña de una dispersión o un distanciamiento del colectivo, por lo que se obstaculizan los circuitos de socialización e integración social.

“En este sentido es importante reflexionar acerca de cómo mantener la interacción del grupo. ¿Cómo coordinar actividades y tareas de manera colectiva? Pienso que corresponde a las entidades diseñar una estrategia de comunicación organizacional interna, con sentidos y significados para todo el personal.

“Por otra parte, el teletrabajo es un término que no aparece en la Ley 116/2013, Código de Trabajo. En la actualidad su práctica se ampara en el artículo referido al trabajo a distancia. El incremento de esta modalidad reclama la existencia de un marco legal que contemple muchos de los aspectos que hoy constituyen dudas para las administraciones y trabajadores”, comenta.

Pensar diferente

“El teletrabajo es una inversión, no un ahorro”, expresa Roberto Betharte, jefe del Departamento de Asuntos Laborales y Sociales de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), en un contexto donde la tendencia de los últimos meses ha sido la disminución de trabajadores vinculados a las nuevas modalidades de empleo, potenciadas por la dirección del país.

“La principal dificultad que estamos planteando hoy –y está recogida en nuestro Código de Trabajo– es que no en todos los lugares se añade el suplemento al contrato. En muchos colectivos comprobamos que no media ningún documento legal. Y eso es obligatorio”, recalca.

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De izquierda a derecha, Isdalis Rodríguez y Roberto Betharte.

“En la actualidad algunos empleadores no ven esta modalidad como parte de la venta del producto y del servicio prestado, más bien lo vinculan al ahorro de electricidad y combustible”, añade Betharte.

De acuerdo con Isdalis Rodríguez, miembro del Secretariado Nacional de la CTC, es imprescindible que “en los reglamentos y convenios colectivos de cada entidad se reflejen cuáles son los puestos que van a estar en esas modalidades. Además, se deben establecer cláusulas que permitan decir en qué condiciones se van a desarrollar esas formas de empleo.

“Es preciso razonar cuestiones tales como si el trabajador tiene computadora personal y la utiliza. ¿Quién la arregla en caso de romperse? ¿Cómo va a acceder al correo electrónico? ¿La empresa lo va a facilitar?

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¿Cuántas interrupciones ocurren para ocuparse de las tareas cotidianas?

“Debe estar claro también, por ejemplo, si un compañero tiene un accidente en su casa y ese es su puesto laboral, ¿cómo queda plasmado dentro del Convenio? ¿Cuál es la protección que tiene esa persona? Debe existir una proyección para legislar cuáles son las condiciones que se les ponen a esos trabajadores y qué posibilidades reales tiene la empresa de garantizarlas.

“El papel de los sindicatos y empleadores en la negociación colectiva es fundamental. No todos los cargos pueden ser a distancia. Hay que definir cuáles son los que van a trabajar a distancia o teletrabajo”, precisa la miembro del Secretariado Nacional de la CTC.

Ambos dirigentes obreros resaltan la necesidad de capacitar a los trabajadores que laboran en esas condiciones. “No es solo darles el medio de computación, la capacitación tiene que estar dirigida a las normas de seguridad, salud y protección de la información”, indica Isdalis.

Asimismo, insiste en que es esencial mantener el vínculo sindicato-trabajador. “Eso no se puede perder. En el propio suplemento hay que decir qué día el trabajador viene a entregar la información, cuándo será la asamblea sindical. Ese es el espacio para compartir todos, los que están presencialmente en la empresa y los que se encuentran trabajando desde casa”.

 Para quedarse

El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana desarrollan una encuesta nacional para perfeccionar el teletrabajo y el trabajo a distancia

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La pausa necesaria.

Lixgiana Álvarez, jefa del Departamento de Empleo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) no duda en aseverar que el trabajo a distancia y el teletrabajo “llegaron para quedarse”. No es una frase para repetir: la experiencia ha demostrado sus beneficios.

En primera instancia, la directiva aclara que ambas modalidades son diferentes: en el trabajo a distancia puede existir un medio informático, mientras en el teletrabajo la persona necesita conexión. En los dos casos se acuerdan las condiciones de cómo controlar el cumplimiento de la labor asignada.

Si bien en el mundo estas formas de empleo son prácticas bastante extendidas, en Cuba han tenido mayor uso en los últimos dos años. No obstante, como bien aclara la directiva, desde el anterior Código de Trabajo, Ley-49/84, estaba regulado el contrato de trabajo a domicilio y personas de oficios determinados como costureras, diseñadores o periodistas lo utilizaban.

“Desde 2019 se ha indicado que los consejos de dirección de los organismos y las OSDE definan cuáles plazas pueden tener estas modalidades de trabajo, plasmarlas en el convenio colectivo de trabajo y en el reglamento de cada una de las entidades. De esta forma, no queda a la voluntad de alguien, y cuenta con el consenso tanto de los trabajadores como de los directivos”, precisa.

La jefa del Departamento de Empleo del MTSS recalca que es necesario planificar los recursos para la actividad. “Cada entidad dentro del plan de economía tendrá que aumentar la asignación de datos móviles al colectivo, pues esas posibilidades estaban concentradas en las direcciones. En este período ha habido una mayor voluntad de las administraciones de garantizar los recursos para los trabajadores”.

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Lixgiana Álvarez, jefa del Departamento de Empleo del MTSS.

Ante la pregunta acerca de la necesidad de la actualización del Código de Trabajo, Ley 116, a tono con el escenario laboral que hoy vive Cuba, Lixgiana Álvarez afirma que en el trabajo a distancia queda indirectamente abordado el teletrabajo. “La Ley 116, al exponer el tema del contrato le deja claro a la entidad la responsabilidad que tiene de pactar con el empleado y acordar el lugar, las condiciones y la manera en que va a trabajar”.

La directiva insiste en el suplemento anexo al contrato. “En reuniones recientes con los viceministros que atienden la actividad de recursos humanos, se ha puntualizado la manera en que debe aparecer en el anexo del contrato todo lo pactado entre el empleador y el trabajador, incluyendo las condiciones de labor, posibilidades de medios como teléfonos, computadoras u otros aditamentos que se requieran, lo que debe ser planificado.

“En el Código pudiera incluirse este tema en términos más precisos, aunque debemos tener claro que este no es un procedimiento, es una Ley que ampara todas las relaciones laborales”.

Encuesta necesaria

En coordinación con la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana se elaboró una encuesta para aplicar a los trabajadores que han estado y están en estas modalidades, así como a los directivos, según declara a BOHEMIA Lixgiana Álvarez.

“El objetivo es retroalimentarnos de las experiencias y de las posibilidades reales con que se cuentan para su aplicación. Es un reto para los empleadores porque tienen, entre otras cosas, que concientizar cómo van a controlar el trabajo.

“El estudio va a profundizar en el tema de la seguridad y salud del trabajo, eso nos va a permitir actualizar las regulaciones al contexto que estamos viviendo, sobre todo, con el teletrabajo y el trabajo a distancia”.

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Infografía suministrada por el MTSS con datos correspondientes al mes de junio de 2020.

Anuncia la experta que la indagación se realizará en todo el país. “La encuesta tendrá dos etapas, primero con los organismos y las OSDE y después se incluirá a los órganos de subordinación local. En estos momentos estamos trabajando en La Habana. Ya se impartió un seminario a los subdirectores de Empleo de los órganos de Trabajo municipales y posteriormente se prevé darlo a las direcciones provinciales para, a partir de los resultados de esa experiencia, extenderlo al resto del territorio nacional.

“Pretendemos contar con la participación tanto de trabajadores como de empleadores para llegar a un consenso de lo que hicimos hasta este minuto, identificar deficiencias y evaluar cómo podemos mejorar. El análisis se hará de conjunto con la Facultad de Psicología y aspiramos haber aplicado todas las encuestas a principios de 2021.


María de las Nieves Galá León

 
María de las Nieves Galá León