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Publicado el 18 Enero, 2021 por Marieta Cabrera en Nacionales
 
 

Covid-19: Proteger a niños y adolescentes de una enfermedad que también los afecta

El cuidado de los niños y adolescentes corresponde, ante todo, a la familia. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Por MARIETA CABRERA

Tras el incremento de niños, niñas y adolescentes diagnosticados con covid-19 en Cuba en los últimos meses, las autoridades sanitarias y gubernamentales han reforzado la alerta a la familia cubana para que cumpla en el entorno doméstico y fuera de este las medidas higiénicas, a fin de evitar el contagio con el SARS-CoV-2.

Aunque, afortunadamente, en el archipiélago cubano no ha fallecido ningún paciente en edades pediátricas -18 años y menos- como consecuencia de dicha enfermedad, desde el inicio de la pandemia en la nación (11 de marzo) y hasta el 15 de enero se reportaba un total de 1865 infantes que han contraído el virus, de los cuales 78,8 % se ha recuperado. De acuerdo con datos oficiales, en igual fecha estaban ingresados en los hospitales 438 menores, entre ellos cuatro graves, y un niño de 12 años se reportaba en estado crítico.

Para conocer detalles acerca del comportamiento de la covid-19 en Cuba en este segmento poblacional, BOHEMIA conversa con la doctora Lisette del Rosario López González, especialista en Medicina Intensiva y Emergencias Pediátricas, y jefa del Grupo Nacional de Pediatría del Ministerio de Salud Pública (Minsap).

“En el ámbito pediátrico -explica la experta- pudiéramos analizar esta pandemia en los tres brotes que han existido en el país. La primera ola -que se extendió hasta julio y en la cual solo tuvimos dos pacientes- fue de aprendizaje; solo teníamos la experiencia de lo que leíamos y habíamos compartido. Durante la segunda empezamos a ver casos de mayor complejidad, sobre todo en los meses de septiembre y octubre, y la tercera que vivimos hoy ha sido la más severa.

“Desde la primera oleada hasta la fecha, las edades extremas han sido un punto importante. El grupo más afectado ha sido el que se ubica entre los 15 y 18 años, pues obviamente ya tienen un estilo de vida más independiente, aun cuando dependen de la familia. Y también tenemos un número considerable de lactantes enfermos, niños menores de un año que se hallan todavía más bajo el cuidado de sus padres.

“Es un hecho que no es despreciable el número de pacientes en los que se ha violado la bioseguridad doméstica que exige la condición de esos niños. La encuesta epidemiológica que se realiza inicialmente arroja que la mayor parte de los contagios ocurren en el ámbito familiar, y cuando en ese interrogatorio se aprecia que un lactante puede tener 10, 15 o 20 contactos, cuesta mucho pensar que en ese caso se han cumplido todas las medidas higiénico-sanitarias orientadas”, ilustra la doctora.

“No se puede decir que los niños se enfermen menos”
Doctora Lisette López

“Los niños tienen el mismo riesgo que los adultos de contraer la covid-19, aunque cursan con una forma más leve de la enfermedad”, afirma la doctora Lisette López. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

En opinión de la también miembro del Grupo de Expertos de la covid-19 del Minsap, desde el inicio de la pandemia en el mundo “el tema de que los niños eran menos vulnerables a esta infección vírica o no se enfermaban es un precepto que la población asumió, y creo que esto indujo en alguna medida a que las personas bajaran la percepción de riesgo en ese sentido.

“No se puede decir que los niños se enfermen menos, comparados con los adultos. Tienen el mismo riesgo de contraer la covid-19 y, por supuesto, pueden transmitirla a otras personas, pero sí cursan con una forma más leve de la enfermedad”, afirma la experta. No obstante, aclara que “esta es una enfermedad de la cual estamos aprendiendo sobre la marcha, diagnosticándola y viviéndola, y la verdad de hoy pudiera ser cuestionada mañana”.

Incluso, si bien el mayor porcentaje de los niños que padece covid-19 evoluciona favorablemente desde el punto de vista biológico, la especialista llama la atención sobre la intensidad del daño psicológico que causa en un paciente de 13 o 18 años -quien ya escucha hablar de secuelas y fallecidos-, el solo hecho de pensar que está enfermo.

Destaca, además, que hay un grupo de menores de edad con padecimientos crónicos que tiene un riesgo incrementado. “En esta tercera ola hemos tenido más incidencia de pacientes con patologías asociadas –tales como enfermedades oncológicas, genéticas y afecciones hematológicas- que los hacen más vulnerables. En el caso de los lactantes, mientras menos tiempo de nacido tiene el bebé, mayor es el riesgo de que desarrolle formas graves de la covid-19 porque cabría preguntarse: ¿tienen los recién nacidos una inmunidad competente para enfrentar una enfermedad como esta?”.

Adelantarse a los tiempos

Definida como una enfermedad sistémica, la covid-19 no solo ocasiona síntomas respiratorios en los niños, pues también aparecen con frecuencia vómitos, diarreas, rash cutáneo, entre otros. Recuerda la doctora López González que han tenido pacientes graves, en los cuales los síntomas han sido vómitos y diarreas, de ahí la importancia de que los padres acudan al médico ante cualquier manifestación en los menores que pudiera asociarse con la covid-19.

En el mundo se han reportado casos de niños y adolescentes que han tenido una evolución tórpida de esta enfermedad y han fallecido, muchos de los cuales han estado relacionados con el llamado síndrome inflamatorio multisistémico. Al respecto, la pediatra refiere que, en abril, cuando en Europa se informó y alertó sobre la aparición de este síndrome, el Ministerio de Salud Pública organizó de inmediato un sistema de vigilancia que permitió diagnosticarlo precozmente en un paciente pediátrico, en la provincia de Matanzas.

“Este niño cubano presentó afectación de órganos y sistemas con alta probabilidad de una evolución tórpida. Sin embargo, el hecho de haber detectado, de forma temprana, que era un posible sospechoso de padecer el síndrome inflamatorio multisistémico -y adelantarnos a los tiempos de evolución de la enfermedad como premisa- permitió que el menor evolucionara satisfactoriamente a pesar de haberse encontrado en estado crítico. También tuvimos dos pacientes con la Enfermedad de Kawasaki, elementos de gravedad que se han visto asociados o no al curso de la covid-19”.

En busca de respuestas

(Foto: YASSET LLERENA ALFONSO)

Varios estudios hechos por profesionales cubanos son de gran utilidad en el tratamiento y manejo de estos pacientes. Al respecto, la doctora López González menciona una evaluación cardiovascular a 36 niños positivos a la covid-19, realizada en la provincia de Villa Clara por la doctora Lisset Ley, especialista en Pediatría y Cardiología.

La investigación demostró cómo en pacientes pediátricos que habían cursado con la enfermedad de forma leve, o quizás asintomáticos y aparentemente sanos, se habían descrito afecciones cardiovasculares como la miocarditis o alteraciones en el músculo cardíaco, y la pericarditis, considerada como una inflamación e irritación de la membrana que rodea al corazón.

Estos infantes, apunta la jefa del Grupo Nacional de Pediatría, luego de recibir el alta hospitalaria son chequeados de forma periódica en la consulta de Cardiología que existe en la Atención Primaria de Salud. “Son niños, cuya evolución se va a seguir en el tiempo. También se está haciendo el estudio de las enfermedades renales que en este segmento poblacional pueda haber ocasionado la covid-19, y que se extenderá igualmente a todo el país”, agrega.

Paralelamente, realizan una caracterización de la pandemia en Cuba e investigan la efectividad del interferón en el tratamiento de niños y adolescentes. “Este producto de la ciencia cubana ha sido un arma muy importante para los servicios de Pediatría y, junto a la cloroquina y la kaletra, conforma la triada en la que se sustenta el protocolo pediátrico.

“A la par, estudian la efectividad del fármaco Jusvinza, otro producto de nuestra biotecnología, el cual ha sido utilizado en adolescentes graves que han presentado afectaciones sistémicas importantes, y los resultados han sido favorables”, afirma la especialista.

Un niño enfermo provoca siempre mucha tristeza y preocupación, más aún cuando se trata de pequeños contagiados con un virus que hace poco más de un año apareció en el mundo y acerca del cual existen muchas zonas oscuras. Por eso es imprescindible, concluye la pediatra, que la familia tenga percepción del peligro y proteja a sus niños y adolescentes para que, incluso en un escenario como el que nos impone la pandemia, crezcan saludables.


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera