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Publicado el 8 Enero, 2021 por ACN en Nacionales
 
 

Entrada de los nuevos mambises a La Habana en enero 1959

Miles de personas en lo que representó un mar de pueblo estaban a ambos lados del recorrido desde su entrada por la Carretera Central, Avenida del Puerto, Malecón, Calle 23, Avenida 31, que dejó de llamarse Batista, y que sería el último recorrido hasta Columbia, a la cual llegó Fidel pasadas las ocho de la noche
Entrada de los nuevos mambises a La Habana en enero 1959

Hasta la noche, una multitud acompañó a Fidel y a todos los miembros de la victoriosa Caravana, en el antiguo campamento militar de Columbia. (Foto: bohemia.cu).

Por JORGE WEJEBE COBO

El ocho de enero de 1959 fue un día memorable,  Fidel Castro arribó al frente de su Columna Uno José Martí a La Habana, sonaron las sirenas de los barcos surtos en el puerto, las campanas de las iglesias replicaron, las bocinas de los autos se escucharon junto a los silbatos de las fábricas y fueron disparadas 21 salvas por  la Marina de Guerra desde San Carlos de La Cabaña.

La llegada del Comandante en Jefe al frente de  la Caravana de la Libertad a la capital cubana  consolidó el triunfo de la Revolución iniciada el 26 de julio de 1953 con el ataque al Cuartel Moncada.

Miles de personas en lo que representó un mar de pueblo estaban a ambos lados del recorrido desde su entrada por la Carretera Central, Avenida del Puerto, Malecón, Calle 23, Avenida 31, que dejó de llamarse Batista, y que sería el último recorrido hasta Columbia, a la cual llegó Fidel pasadas las ocho de la noche.

Había salido el dos de enero de Santiago de Cuba y demoró una semana en llegar a la capital cubana y es que en cada pueblo y ciudad por el que pasaba se detenía y le hablaba a los allí congregados.

Al entrar en territorio habanero el 8 de enero en el municipio de Cotorro, se montó en un jeep y así avanzó hacia lo más céntrico de La Habana, trayecto en el que los rebeldes y su máximo líder fueron recibidos con risas, saludos, gritos de ¡Viva! y banderas cubanas y del Movimiento 26 de Julio que ondeaban con la brisa invernal de ese día de victoria.

También hubo lágrimas de emoción y de evocación por quienes ya no estaban presentes y no pudieron ver el triunfo.

Así se cumplió nuevamente aquella declaración de victoria pronunciada poco antes por Fidel, de que esta vez los mambises si entraron a Santiago cuando habló en  la ciudad liberada y ahora también los rebeldes lo harían a la capital, a pesar de componendas y traiciones.

Camilo Cienfuegos se unió a la caravana en el Cotorro y en la Avenida del Puerto, en el embarcadero frente al entonces mando de la Marina de Guerra, le esperaba al líder revolucionario una gran sorpresa, preparada por el Héroe de Yaguajay, allí  estaba atracado el Yate Granma y lo abordó jubiloso, momento que debió traerle los recuerdos de cuando él y los expedicionarios desembarcaron en Las Coloradas  y solo 12 combatientes pudieron reagruparse y resultaron suficientes para iniciar la gesta guerrillera.

Al llegar a Columbia hubo un acto y el último orador fue Fidel, quien dijo: “…este es un momento decisivo de nuestra historia. La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil, quizás en lo adelante todo será más difícil… “

Como si profetizara lo que seguiría en lo adelante fue su aseveración, las poco más de seis décadas del proyecto social cubano estarían caracterizadas  por el asedio permanente de las sucesivas administraciones estadounidenses, que han puesto en marcha sin llegar a tener éxito, los más diversos planes para derrocar a la  Revolución desde la agresión militar, el bloqueo económico, comercial y financiero, y las acciones terroristas y subversivas. (ACN).


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