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Publicado el 19 Febrero, 2021 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL: Nueva guerra de los mundos

USAID-NED-CIA-caballo de Troya de la subversión

(CubaEstrellaQueIlumina)

En la guerra de Vietnam, oficiales estadounidenses daban a la prensa instrucciones precisas sobre qué escribir o fotografiar. Esa historia conocida se recreaba en un artículo reciente el cual agregaba que esos mismos militares fueron después a Angola cuando el MPLA y Cuba luchaban contra los racistas sudafricanos. Lograron colocar en algún diario textos y fotos sobre supuestas violaciones de los cubanos, replicadas luego en grandes medios.

Años después confesaron que aquellas tremendas atrocidades que circularon el mundo, de “comunistas desayunando bebés”, eran mentiras. “Todo fue pura propaganda”, reconocieron, cuando ya no era posible borrar su impacto.

El asunto de manejar información falsa, fabricar narrativas para contaminar el entorno, se renueva constantemente con elevados bríos. Son técnicas cada vez más visibles, utilizadas como parte de operaciones especiales organizadas por el imperio estadounidense para desestabilizar escenarios de guerra, que ahora son práctica común en cualquier circunstancia.

Varios expertos la denominan guerra de cuarta generación, o amenaza híbrida, que cuenta con armas específicas. Las principales, según su definición, son la contrainformación y el uso de mentiras en espacios mediáticos, pero, sobre todo, en las redes sociales con una intensidad que casi impide desmentirlas.

El nacimiento del ciberespacio, gestado durante décadas, tuvo un parto inducido y controlado por el Pentágono para mantener y ampliar su dominio hegemónico, y es parte de su complejo militar industrial. Según el periodista australiano Julian Assange: “existe una militarización del ciberespacio, en el sentido de una ocupación militar. No vemos los tanques, pero están ahí”.

En una guerra, hasta no hace mucho, se conocía bien quién era el enemigo, su arsenal y de dónde procedía. Ahora los estudiosos describen el concepto de amenaza híbrida con una hipótesis peligrosa que indica no saber quién es el enemigo y dónde está.

Sí dan por seguro que tal amenaza carece de fronteras, y se encuentra entre nosotros, en nuestro ordenador, en nuestro móvil. Ataca redes públicas o privadas para provocar grandes pérdidas económicas. Manipula las redes sociales a fin de generar engaño en las personas y con esto la pérdida de confianza en sus gobiernos.

Todos los días aparecen revelaciones de cuántas partidas millonarias paga Estados Unidos por tales servicios. Cuba está entre sus destinos “privilegiados” gracias a la obsesiva y criminal intención de desestabilizar al país. Desde Clinton hasta Trump, quien rompió récords, el Departamento de Estado –en avisos públicos– ha ofrecido dinero a quienes presenten proyectos cuyo propósito sea subvertir la Revolución.

Solo para 2020 la Cámara de Representantes aprobó para ese fin unos 32 millones de dólares. Sin saber que vendría la terrible pandemia que ha asolado al mundo y a ese país en especial, el canciller Bruno Rodríguez propuso que emplearan tal monto en seguros de salud para su pueblo. Bien que le hubiera venido.

Recientemente, en el sitio web Cuba Money Project, del periodista estadounidense Tracey Eaton, apareció que al menos 54 organizaciones de activistas por la “democracia”, periodistas y medios digitales son financiadas por el Gobierno estadounidense. Ya ni siquiera directamente, sino mediante las conocidas Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Fundación Nacional para la Democracia (NED).

En ese alambique, según el texto, no se incluyen los que reciben financiación secreta, ni se dice en qué otros programas participan. Se adiciona que los “líderes” de esos grupos viven en Estados Unidos y quienes tienen a su “servicio” aquí, son peones tarifados para intoxicar el ambiente, sembrar mentiras, promover pánico, manipular sucesos. De eso se trata: la nueva guerra de los mundos.


Redacción Digital

 
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