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Publicado el 10 Febrero, 2021 por Pastor Batista en Nacionales
 
 

Inocuidad alimentaria

Sin una gota de química toda la col de La Cuba

El empleo de medios biológicos torna innecesario el empleo de agentes muy agresivos para la salud humana, a la vez que sienta confianza en quienes adquieren ese vegetal en mercados y puntos de venta para la población
Sin una gota de química toda la col de La Cuba.

Si aquel serrano cienfueguero logró esto que ven, contra roca y pendiente, ¿qué no se puede obtener en áreas más llanas y fértiles?

Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

A simple vista, pudieran emerger como éxito productivo las 30 toneladas de col que, como promedio, acaba de cosechar en cada hectárea la Empresa Agropecuaria La Cuba, situada en el centro del país y referencia de actividad agrícola para toda la nación.

Muy fuerte en cultivos como el plátano, cuyas producciones llegan prácticamente a toda la red hotelera del turismo internacional, La Cuba vuelve a reafirmar, sin embargo, que una empresa así puede diversificar su horizonte mediante renglones de no menos aceptación y demanda, como el repollo, lograr buenos volúmenes productivos y lo más importante: sin empleo de producto químico alguno.

Acerca de ello fue informado Salvador Valdés Mesa, Vicepresidente de la República de Cuba, durante su última visita a Ciego de Ávila, a mediados de enero.

Cosechadas ya las 30 hectáreas de col plantadas en áreas de La Cuba, directivos y trabajadores muestran satisfacción por las aproximadamente 900 toneladas acopiadas, con apreciable calidad, cuya defensa corrió todo el tiempo a cargo de medios biológicos.

Explica Arturo Figueredo Crespo, director de producción en la empresa, que tal volumen permitió poner sobre los rieles del acopio y la comercialización unas 670 toneladas, mientras el turismo se benefició con150 toneladas más, entre otros destinos.

De hecho, en medio de la compleja situación que atraviesa el país en términos de producción agrícola (insuficiente), agravada por nuevos precios en marcha y reajuste, al menos en mercados avileños el repollo ha tenido presencia bastante estable durante semanas.

Sin una gota de química toda la col de La Cuba.

A la preferencia de muchas personas por este vegetal, se une la tranquilidad de saber que no fue cosechado con productos químico.

Tal es el comportamiento que la máxima dirección política y gubernamental cubana ha solicitado durante todo el calendario para los numerosos productos que puede aportar la tierra cuando las estructuras, estatales o privadas, concentran recursos e inteligencia en su óptimo aprovechamiento.

De cualquier modo, saber que la col recién comprada en la placita no tiene productos químicos, agresivos para la salud humana, significa motivo de tranquilidad para todo consumidor.

Según expertos y literatura especializada, ese vegetal es rico en vitamina A, C, E y B; así como en  azufre (de ahí sus propiedades antioxidantes), potasio, calcio, ácido fólico y arginina.

Se le atribuyen posibilidades para reducir el riesgo de padecer diabetes, prevé inflamación en arterias, problemas cardiovasculares, baja el colesterol, ayuda a bloquear agentes potencialmente cancerígenos, previene alergias, se le considera un antibiótico natural, llama atención por sus propiedades antirreumáticas, anticatarrales, digestivas, energéticas, cicatrizantes y cardiacas, entre otras.

Meditando acerca del asunto, acude a mi memoria la imagen que hace varios años capté, desde un camión, en plena serranía cienfueguera. Recuerdo cómo la férrea voluntad de un campesino había convertido una pequeña elevación en compacto campo de repollos.

¿Cuántos suelos, de mayor calidad incluso, permanecen baldíos, cubiertos de marabú o de manigua en todo el país? –me pregunté entonces.

A la luz de estos días, no ha mermado el sentido de aquella interrogante, aun cuando en empresas como La Cuba desde Carlos  Blanco, su director, hasta el último trabajador, a pie de surco igual que él, pueda ofrecer clara respuesta.


Pastor Batista

 
Pastor Batista