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Publicado el 14 Febrero, 2021 por María de las Nieves Galá León en Nacionales
 
 

Un amor de película

La pasión los unió en Bayamo y hoy, en la capital, construyen su proyecto de vida y combaten como médicos la covid-19
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Por MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

Fotos: AGUSTÍN BORREGO TORRES

Amor, Al doctor Reinier le gusta llevar consigo una pequeña bandera cubana, que Nadia le coloca en su bata de médico

Al doctor Reinier le gusta llevar consigo una pequeña bandera cubana, que Nadia le coloca en su bata de médico

La historia de amor entre Nadia Popa Serrano y Reinier Espinosa Villavicencio empezó hace 11 años, cuando la vida los unió en el preuniversitario Julio Antonio Mella, en la ciudad de Bayamo, provincia de Granma.

Estaban juntos en la misma aula y ahí comenzó la atracción. “Nos hicimos novios en décimo grado y desde entonces estamos unidos. Siempre quise ser doctora. Mi papá es neurocirujano y eso me inspiró”, confiesa ella.

Él refiere que en su familia no había antecesores médicos, pero el humanismo que exige la profesión lo atrajo. “Cuando era más pequeño me agradaba mucho el deporte, practiqué judo y llegué a obtener la cinta marrón, incluso, en séptimo grado ingresé en la EIDE, pero la dejé”.

Al concluir duodécimo grado, como buenos estudiantes obtuvieron la carrera anhelada. “Yo empecé en la Facultad de Ciencias Médicas y él tuvo que ir a pasar el año en el Servicio Militar Activo. Al curso siguiente se incorporó a los estudios”, manifiesta Nadia.

Según cuenta Reinier, en tercer año de la carrera la familia se mudó para La Habana, y la novia quedó en su tierra natal.

“Hablábamos mucho por teléfono, lo extrañaba y no quería seguir lejos. Un día, mientras conversábamos, le propuse casarnos”. Mientras la escucha, él ríe y acota: “le respondí que sí y enseguida se organizó la boda”, recuerda.

“Mis padres querían verme vestida de novia y así fue”, alega ella. Luego de eso la muchacha también se trasladó para la capital y ambos concluyeron sus estudios en la Facultad de Ciencias Médicas Dr. Salvador Allende, en el municipio de Cerro. “Me gradué en el 2018 y al año siguiente, Reinier”, puntualiza Nadia.

Vida en pareja
Amor. Matrimonio médicos. En su apartamento comparten juntos el estudio.

En su apartamento comparten juntos el estudio.

Al comenzar su ejercicio profesional en el policlínico Antonio Maceo, del Cerro, Nadia solicitó una casa en un Consultorio del Médico de la Familia. Felizmente, en el mes de diciembre de ese propio año le fue asignado el consultorio No. 28, en el reparto Martí y el apartamento en el edificio 3109.

Les agrada la vida en pareja. Comparten tareas, estudian juntos y discuten asuntos de trabajo. “A veces tengo que parar y decir: por hoy está bueno, hay que cambiar el tema”, afirma ella.

“Estoy ya en tercer año de la especialidad de Medicina General Integral. Mi experiencia ha sido buena. Eres parte de la comunidad y las personas te ven como su médico las 24 horas. Normalmente, cuando saco a los perritos en la tardes, alguien me detiene y ahí mismo se arma una consulta”, comenta.

En tanto, Reinier labora en el consultorio No. 31, en el policlínico Cerro. “Primero estuve en Diez de Octubre, pero por cercanía me trasladé para mi municipio. Me gustaría, posteriormente, realizar la especialidad de Ortopedia o Angiología”. Nadia explica que quería ser cirujana pediátrica, mas no pudo ser y aún no ha decidido qué otra especialidad hacer.

¿Cómo lo define ella a él? “¡El mejor esposo que una pueda desear! Es atento, cariñoso, preocupado por mí en todo momento, me prepara comidita… yo lo amo, ¡lo adoro! En el mundo de la medicina es esencial tener un compañero que comprenda tu trabajo, que te apoye y anime cuando estés cansada”; mientras lo expresa, las lágrimas brotan de sus ojos y agrega: “Esto es casi un amor de película”.

¿Cómo la ve él a ella?: “Nadia lo es todo para mí, nos complementamos y apoyamos mutuamente. Es difícil llevar trabajo y estudio a la vez, a veces es pesado levantarte a las cuatro de la mañana a estudiar, o no dormir porque estás de guardia, y sabes que ahí está siempre ella para dar aliento”.

Después de la pandemia
Amor. Matrimonio médicos con mascota Yako

Yako disfruta los mimos de sus dueños mientras Mar-co Antonio, celoso, no quiso participar de la foto.

Como para todos, a ellos les ha cambiado la vida. Siempre se les ve con el nasobuco puesto, alertando a los demás para que lo usen correctamente. “En mi caso, tengo a mi familia en Bayamo, estuve casi un año sin visitarlos llevo dos años sin ver a mi papa, quien está cumpliendo misión en Trinidad y Tobago. Ha habido que extremar las medidas de protección y cuidarnos aún más para evitar contagios”, argumenta Nadia quien ya ha estado por tres ocasiones en la zona roja.

“La primera vez fue en el hospital Frank País, la segunda en el Centro de Aislamiento Los Ocujes y, recientemente, en el hospital La Dependiente. “Estamos dispuestos a trabajar donde se necesite, aunque no es menos cierto de que existe el temor de uno a contagiarse”.

En la primera etapa, Reinier se mantuvo en el policlínico, haciendo turnos de 24 por 72 horas. Le preocupaba su compañera que se mantenía en las zonas de más peligro: “La pareja tiene que apoyarse en todo momento. Ahora estuve en el hospital Frank País. Había niños junto a sus padres. Es difícil entender que se exponga a un pequeño. Cuando los progenitores sienten de cerca el peligro, dicen que más nunca van a violar las normas”.

Otros amores
Amor. A ambos les gusta la cocina.

A ambos les gusta la cocina.

No solo comparten el amor por la profesión, sino por la cocina: ella prefiere la pizza y él preparar los cárnicos. Aman a los niños, pero aún no están en su proyecto inmediato, pues desean seguir superándose.

Por lo pronto dos canes llenan sus corazones. “Son nuestros bebés. Siempre me han gustado los animales afectivos. De chiquita, si veía un gatico abandonado lo recogía y llevaba para la casa, mi mamá lo permitía. Allá en Bayamo se quedó mi perrito. Yo estaba loca por tener uno. Una amiga me lo regaló. Tenía 45 días cuando llegó a casa. Reinier le puso Marco Antonio. Después una vecina me dio otro y así llegó Yako. Eso significa que hace tiempo no hemos podido viajar más juntos a Bayamo porque alguien debe atenderlos… por suerte, ya mi suegra se entiende con mis perritos y es una ayuda.

Conscientes de que la profesión escogida impone sacrificios, Reinier cuenta que en los últimos tres cumpleaños de su esposa -el 18 de abril, fecha en que también contrajeron nupcias- no han podido celebrar, pues indistintamente han estado de guardia. “Pero celebramos otro día”, aclara sonriente, mientras se miran y corroboran que el amor, cuando es verdadero, está presente en todos los días del calendario y vence todas los contratiempos.iño de los pacientes.

Nadia habla de su amor… y no puede evitar la emoción.

Nadia habla de su amor… y no puede evitar la emoción.

Amor. Con sus atenciones, la doctora Nadia se ha ganado el cariño de los pacientes. Médico atiende bebé

Con sus atenciones, la doctora Nadia se ha ganado el cariño de los pacientes.

 

 

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María de las Nieves Galá León

 
María de las Nieves Galá León