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Publicado el 10 Marzo, 2021 por Delia Reyes Garcia en Nacionales
 
 

TABACO TORCIDO

A mano se talla la excelencia

 Los resultados de El Laguito son un incentivo para la industria tabacalera en el país

Por DELIA REYES GARCÍA

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Más de la mitad de los trabajadores de esta fábrica somos mujeres, con muchas agallas para trabajar, aún en estos tiempos de pandemia, reconoce la veterana torcedora Nelsa Leonard Delgado.

Más de la mitad de los trabajadores de esta fábrica somos mujeres, con muchas agallas para trabajar, aún en estos tiempos de pandemia, reconoce la veterana torcedora Nelsa Leonard Delgado.

“Si vas a tirarme una foto que sea con una cámara blindada, no vaya a ser que se rompa”, dice bromista a nuestro fotorreportero la obrera Nelsa Leonard Delgado, en la Empresa de Tabaco Torcido El Laguito, del municipio capitalino de Playa. Aunque no le gusta reconocer su edad, “porque las mujeres llevamos la juventud en el corazón”, no piensa un segundo para revelar: “aquí solo llevo 52 años y todavía me falta un mundo. Mis hijos y nietos quieren que me retire, pero ni loca. No sabría cómo vivir sin esta fábrica. ¿Verdad que es mía también?”, le pregunta a Pedro Luis Pérez Acosta, director de la empresa, pero esta vez en un tono tan cálido y sincero que conmueve.

La guantanamera Miriam Odelín Odelín es otra de las más longevas, con similares bríos comenta: “ya cumplí medio siglo en estos trajines, empecé como torcedora, luego pasé al despalillo de capa, de ahí me mandaron a trabajar al Consejo de Estado, después regresé… Y a mis 79 años todavía me quedan fuerzas”, asegura.

“Mientras yo sea el director de El Laguito, estas mujeres que han dedicado su vida a la fábrica seguirán aquí, siempre que la salud las acompañe, y ellas son de puro roble”, sostiene Pérez Acosta. La empresa cuenta con 251 trabajadores y el promedio de edad ronda los 42 años.

Por supuesto, también hay Jóvenes que entraron hace menos tiempo. Entre ellos está Lisandra Hernández Estrada: “llevo siete abriles como torcedora. Pasé el curso aquí mismo y me gusta mucho lo que hago”. Ella labora en el salón BHK, donde se tuerce el tabaco exclusivo Behike Cohiba, emblemática línea de la más prestigiosa marca de Habanos.

Afilar la chaveta
Con los bancos del despalille mejoran las condiciones de las operarias.

Con los bancos del despalille mejoran las condiciones de las operarias.

Coinciden los obreros en que el área de torcido es el alma de la fábrica. Las diestras manos de María Rojas Portal -con dos décadas en esas faenas- pueden llegar a sobrecumplir la norma sin problema alguno. “El sistema de pago es a destajo, cada cual gana por lo que hace. Y ahora con el ordenamiento monetario vamos a recibir mucho más. No falta la materia prima. Además, tenemos muy buenas condiciones de trabajo, transporte obrero, merienda, almuerzo y otras comodidades”, enfatiza.

Similar criterio tiene Janet Veranes Ferrer, quien entró embullada por una tía que era torcedora de la empresa, “aquí mismo pasé el curso y ya llevo 24 años con la chaveta afilada. Y digo como el personaje de Estervina: ¡Me encanta!”

Siguiendo los pasos de la mamá, Maikel Darío Quíala Ciglea, entró al Lagito para continuar la tradición del torcido. “Ahora soy el jefe de taller, y tenemos 87 operarios. El personal es muy disciplinado, laborioso, siempre te responde”, afirma el joven.

Al lugar donde se clasifican las hojas del tabaco los tabaqueros le dicen “rezagado de capa” o “despalille”. La vena central se retira de “punta a pata”, y se van agrupando por tamaño y color.

A diferencia de otras fábricas donde las despalilladoras realizan esta faena sobre sus piernas, en El Laguito tienen mejores condiciones para realizar la selección. Así lo reconoce Regla Domínguez Martínez, “somos privilegiadas con estos bancos de despalille. Cada fin de semana, nosotras mismas nos llevamos el forro para lavarlo y traerlo limpio como coquito al siguiente lunes”, afirma mientras clasifica diferentes vitolas: duque, robusta…

Al frente de esta área está el veterano en estas lides, Lázaro García Peláez, “aquí laboran ocho despalilladoras, un contador que verifica la cantidad en cada mazo; y un mojador, encargado de garantizar que las hojas lleguen húmedas a las operarias. Trabajamos con capas para los tabacos Cohiba de alta regalía, y las que están rotas o manchadas se venden como subproducto a las fábricas de cigarro”.

Sobre la selección de los jefes de las áreas comenta Pérez Acosta, “aquí no se debe poner a una persona que no conozca el trabajo, porque no puede haber errores. Hay que ir a tiro directo”.

Ligada perfecta

Después de casi dos décadas en el despalille, Carlos Pérez Mederos, pasó a ser, cuando se retiró el anterior, el maestro ligador de la empresa, encargado de dar el colorido mítico a los puros que se comercializan en el mercado internacional. Cuenta que retomaron una práctica que venía desde los chinchales de antaño, “una fermentación añadida en barriles de roble blanco a las hojas de tabaco lo cual mejora su sabor, aroma y fortaleza”.

El compromiso de los trabajadores se multiplica cada 23 de febrero, porque un día como ese, pero de1966, el Comandante en Jefe y Celia Sánchez fundaron El Laguito.

El compromiso de los trabajadores se multiplica cada 23 de febrero, porque un día como ese, pero de1966, el Comandante en Jefe y Celia Sánchez fundaron El Laguito.

En los festivales del Habano que se hacen cada febrero en la capital, los competidores tienen que identificar los atributos, los nombres de la vitola del torcido y el de salida como surtido, que son diferentes. Por ejemplo, ilustra el maestro, este tabaco al salir del torcido se nombra Cañonazo, y cuando sale como surtido es Siglo VI.

Las hojas de tabaco que salen del área de ligada pasan primero, antes de que lleguen a los torcedores, por el área de preparación de materia prima, donde se separan, cuentan y pesan. “Esto nos sirve para el control interno y un mejor acondicionamiento del tabaco torcido para la exportación”, sostiene el director de la empresa.

Ane Martínez Esquijarosa lleva casi 30 años en la empresa, estuvo la primera década como torcedora y luego pasó a trabajar en el área de materia prima, “y este trabajo me gusta más, la norma de lo que hacemos está en dependencia de las demandas que haga el torcido”. En las mañanas el auxiliar de producción es el encargado de llevar los paquetes hasta allí.

El punto final al proceso de fabricación se hace en el área de terminado, más conocida como escogida de colores, donde las operarias van agrupando los tabacos de derecha a izquierda, de las tonalidades más oscuras a las más claras. Así mismo se colocan en las cajas, al frente deben ir los mejores puros y se agrega un volante en cuatro idiomas que precisa las características del producto, explica Reinier Martínez Chirino, al frente del lugar.

Detrás de las metas
Las ventas por concepto de exportación de la empresa rondaron los 8 millones de dólares el pasado año, precisa Pedro Luis Pérez Acosta, director de la empresa.

Las ventas por concepto de exportación de la empresa rondaron los 8 millones de dólares el pasado año, precisa Pedro Luis Pérez Acosta, director de la empresa.

Con orgullo, Pérez Acosta comenta que la empresa goza de mucho prestigio dentro del sector industrial tabacalero, porque el plan de exportación del pasado año lo sobre cumplieron tanto en unidades físicas como en valores, a pesar de las restricciones de la covid-19, y del bloqueo norteamericano. “Y eso fue sin ajustar la planificación, por la claridad meridiana que tiene este colectivo de la necesidad de incrementar los rubros exportables e ingresar divisas al país”, subraya.

Alcanzar las metas productivas no solo tiene detrás el compromiso de estos trabajadores con el movimiento sindical Mi aporte decide, que le insufla calor a la emulación en el centro. En El Laguito las condiciones de trabajo y la atención a los trabajadores bien pudieran competir con las de cualquier otra en el mundo desarrollado. El resultado del proceso de dignificación del trabajo que impulsa la Organización Superior de Dirección (OSDE) Tabacuba es tangible en esta empresa.

“Es un proceso de mejoras continuas de las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores que llegó para quedarse. Esto nos ha permitido mantener la estabilidad de la fuerza de trabajo, antes el índice de ausentismo era de un siete por ciento, eso bajó a un mínimo de dos. Habilitamos, de conjunto con el policlínico local, un consultorio médico, a las mujeres se les realiza las pruebas citológicas, se le mide la vista a los obreros, y se dan consultas estomatológicas.

“Esta dignificación lo abarca todo, certificación de la contabilidad, el sistema de gestión, los indicadores de eficiencia, combinados con la atención a los trabajadores. Teniendo en cuenta la situación de la pandemia, y la escasez de productos en el mercado, todos los jueves o viernes, se les vende a los obreros un módulo de alimentación o aseo personal. Mantenemos la atención diferenciada a los jubilados, si aquí se da un barquillo con helado, a ellos también se les hace llegar. Para este año tenemos previsto entregar seis viviendas. Y sí, esto es integral, por todas las partes que se puedan, hay que atender a los trabajadores y sus necesidades”, argumenta Pérez Acosta.

Son las 12 del mediodía y es hora de almorzar. Para evitar que se aglomere el personal en el comedor, las distintas brigadas llegan de manera escalonada. El menú de ese día es congrí, puerco asado, fufú, natilla y refresco. Las empleadas de servicio sirven con diligencia los platos en la mesa. Varios de los comensales aseguran que la variedad y la calidad de la comida son muy buenas, incluso, “mejor que en casa”.

Dentro de poco todos estarán muy ocupados en los preparativos por el Aniversario 55 de fundación de la fábrica, cada cual tallando, como lo han hecho hasta ahora, la excelencia a mano.

.La dignificación de las condiciones de trabajo y de vida de los obreros no es un gasto, es una inversión segura.

La dignificación de las condiciones de trabajo y de vida de los obreros no es un gasto, es una inversión segura.

La madrina de la fábrica
Para Isis Diez Duardo, directora de Economía de la OSDE Tabacuba, el colectivo de esta empresa de tabaco torcido se merece las palmas.

Para Isis Diez Duardo, directora de Economía de la OSDE Tabacuba, el colectivo de esta empresa de tabaco torcido se merece las palmas.

 

Así le dicen los trabajadores a Isis Diez Duardo, directora de Economía de la OSDE Tabacuba. “No hay problema, grande o pequeño que quede sin solución porque ella siempre nos ayuda a resolverlo. Esa tunera es un ángel caído del cielo, con conocimientos muy sólidos en la especialidad, y un corazón inmenso”, reconoce Pérez Acosta.

Pero no puede ser de otra manera, “porque este colectivo se ha ganado con su esfuerzo el respeto y cariño de Tabacuba, sobrecumplen sus metas, la calidad es máxima, y en cada corte anual que le damos al proceso de dignificación, salen siempre como los mejores”, afirma Diez Duardo.

Solo nos quedaba pendiente lo del salario, agrega, porque esta empresa exportaba y recibía uno por uno, con la antigua tasa de cambio. Desde que en enero se implantó el proceso de ordenamiento monetario y cambiario, subió a uno por 24. Y eso los beneficia.

 

 


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia