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Publicado el 15 Mayo, 2021 por Claudia Ramón Rodríguez en Nacionales
 
 

VITEC: realidades de vidrio

VITEC: realidades de vidrio.

Por CLAUDIA RAMÓN RODRÍGUEZ

Fotos: YASSET LLERENA ALFONSO

El calor provocado por el fuego se siente en la enorme nave que alberga a los sopladores. El ruido, el olor a vidrio derretido y los restos por aire y suelo ponen en alerta a quien entra por primera vez a la Empresa de Vidrio Técnico para Laboratorio Saúl Delgado (Vitec). Ubicada en el capitalino municipio de Centro Habana, la fábrica fue fundada hace seis décadas por el entonces Ministro de Industria, Ernesto “Che” Guevara. Hoy forma parte del Grupo Empresarial de la Industria Química (GEIQ) del propio ministerio.

Al fondo está sentado Rodolfo Peñalver. Llama la atención por ser un septuagenario. Sus manos y su boca habilidosa dan el último retoque a un pez de cristal. Parece fácil a simple vista lo que hace, pero el hombre lleva más de 50 años dándole forma al vidrio.

En otro sitio, apenas a las 11 de la mañana, ya Alberto Hechavarría tiene su mesa llena de nebusoles. Cuenta que llegó hace más de tres décadas y que es un hermoso trabajo, mas no quita su atención ni un segundo del nuevo objeto. En cada paso, en cada detalle, está salvando una vida.

Como él, un centenar de trabajadores entre administrativos, obreros y técnicos, tiene la responsabilidad de elaborar parte del vidrio técnico de laboratorio utilizado en Cuba.

Desde adentro

VITEC: realidades de vidrio.

La directora, Hireily Santana, expresa que la empresa tiene el reto de adquirir financiamiento para su renovación tecnológica.

Una veintena de sillones, con características específicas, conforman la sala. Los pies y la espalda deben ir alineados, los oídos y los ojos protegidos. Pasan decenas de horas semanales exponiendo la audición, la vista y el cuerpo.

Tal parece que se van a quemar, o que el vidrio bruto al que le dan candela va a explotar en los rostros. O quizás traspasará el fino conducto por el que echan aire y les quemará la boca. Pero no, se llama soplado del vidrio y es una técnica antiquísima, muy bien dominada por todos los operarios.

Excepto los tubos de laboratorio que son producidos por una máquina bajo supervisión humana, estos obreros crean con sus manos los nebusoles utilizados en el tratamiento a pacientes con enfermedades respiratorias, así como piezas decorativas.

“En estos momentos solo producimos vidrio ornamental, para comercio interior, y los nebusoles y tubos para las instituciones del Ministerio de Salud Pública (Minsap)”, explica la ingeniera Hireily Santana, directora de Vitec.

Diariamente, entre fuego, instrumental diverso, y el talento de sus creadores, desde este modesto centro fabril se obtienen alrededor de 2 000 nebusoles, 12 000 tubos para laboratorio, y cerca de 200 objetos ornamentales para comercio interior.

Santana afirma que se cumple lo pactado con el Minsap en cuanto a esos productos, tan necesarios en tiempos de covid-19; mientras el vidrio ornamental se comienza a introducir en la red de comercio interior. Hasta el momento solo se vendía por contrato a cualquier entidad u organismo que lo solicitase.

Artesanos

VITEC: realidades de vidrio.

Desde esta fábrica salen nebusoles para el tratamiento de afecciones respiratorias en centros de salud de todo el país.

“Llegué con 21 años, pasé un curso aquí mismo de soplado, y poco a poco fui adquiriendo experiencia. Entonces hacíamos cada uno 12 nebusoles, hoy se hacen 80, 90 y más. Hace 50 años las condiciones de trabajo no eran como las actuales”, relata Rodolfo Peñalver. Aunque ya no elabora ese artículo por su visión afectada, sostiene que trabajará “hasta que las fuerzas me acompañen y sea útil”. En estos momentos, tras su jubilación, se reincorporó y contribuye en la confección de objetos decorativos.

Entre las manos de Alberto Hechavarría surgen de 100 a 120 nebusoles. “Empecé a través de mi padre, me gustó porque es un trabajo bonito, no he tenido ningún daño a la salud, aunque si no usas los medios de protección puedes perder el sentido del audio y la vista, esta con el tiempo se desgasta. Ante la covid-19 estamos produciendo más nebusoles de los habituales y contamos con el mismo instrumental”.

Con esa sabiduría que dan los años interviene Peñalver: “esto es un oficio de experiencia, y aunque ahora hay muchos compañeros nuevos, hay interés de la dirección y de nosotros por cumplir los planes productivos”.

Al igual que ellos, Yurina Cisneros descubrió hace tiempo este mundo de manualidades con fuego y vidrio. Llegó a Vitec, 30 años atrás, en busca de empleo y se enamoró del oficio. “Ya no lo hallo difícil, tengo la práctica. Nuestro aporte es muy valioso, hacemos un dispositivo indispensable para los centros médicos”.

Fuera del calor, del ruido y las salpicaduras de vidrio, encontramos a otros empleados no menos importante. Desde un pequeño departamento un grupo, en su mayoría mujeres, se encarga del empaque, la serigrafía y, lo más significativo, comprobar la calidad de cada nebusol antes de llegar a sus destinos.

Marlen García es la jefa de brigada de ese departamento. “Los nebusoles se prueban con alcohol y agua que es lo que lleva el medicamento”, nos comenta, y sostiene que mientras esté asegurada la materia prima la producción no fallará. “Son pocos los que salen con problemas, probamos miles a diario y 15 o 20 presentan dificultades. Es una alta responsabilidad y hay que probarlos uno a uno”, explica Elizabeth Chao, otra de las muchachas del equipo.

Contexto actual

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Vitec cuenta con centenar de obreros entre administrativos, obreros y técnicos.

Al cierre del primer trimestre del año en curso se cumplen los planes. Sin embargo, los productos de Vitec satisfacen una pequeña parte del pedido de los laboratorios nacionales; por lo que hay que importar el resto a fin de cubrir la demanda. “A los productos que importamos tratamos de hacerle la serigrafía para darle un valor agregado. Y, a través de nosotros, se comercializa a las instituciones, por ejemplo, al Grupo Empresarial Labiofam, a empresas de productos lácteos, a la dirección de criminalística del Ministerio del Interior”, argumenta la directora Hireily Santana.

“Nuestra mayor limitación es la obsolescencia tecnológica, tenemos en función máquinas de 1940. Los tornos para hacer la cristalería de laboratorio están fuera de uso porque requieren una reconversión técnica. Necesitamos modernizar la tecnología, identificar los dispositivos precisos para certificar las producciones y que se puedan emplear en los laboratorios farmacéuticos”, apunta.

Para ese propósito, Vitec tiene por delante el reto de adquirir financiamiento, ya sea del patio o externo. De ese modo, y por supuesto, pasando por la correspondiente certificación de sus productos y la categorización obrera, se podrían sustituir las importaciones de los utensilios de vidrio técnico.

Refiere la directora de la empresa: “un estudio de mercado arrojó que el Grupo de las Industrias Biotecnológicas y Farmacéuticas importa al año un millón de unidades físicas de cristalería de laboratorio”, bienes que pudieran producirse en Cuba y sería más factible. “Tenemos un proyecto de adquisición de una máquina tipo termo para hacer vasos, matraces y Erlenmeyer de laboratorio”, manifiesta Santana, lo que permitiría la producción de los distintos tipos de objetos de cristal.

“Hicimos un estudio de oportunidad y ahora vamos para uno de factibilidad para ver si podemos incluirnos en la cartera de proyectos del Ministerio de Comercio Exterior, buscando así una variante de inversión extranjera”, destaca.

Sin pausas

VITEC: realidades de vidrio.

Mediante la combinación de aire y fuego -eso sí, con mucha técnica- se da forma al vidrio.

El trabajo con el vidrio demanda destreza y perspicacia, también exige el equipamiento adecuado para cumplir con la calidad de los encargos. De igual forma es ineludible desarrollar las potencialidades de una empresa experimentada y única en esta industria.

Vitec cumplió el plan de producción de 2020 en correspondencia con la materia prima que dispuso; y en el actual año sigue mostrando sus posibilidades de crecimiento si dispusiera de más recursos. Mientras, se encarga de la comercialización de la cristalería importada a través de la Empresa Importadora y Exportadora de la Química del GEIQ. Es el puente por el cual esos productos llegan a sus destinos finales, la mayoría de los laboratorios químicos y farmacéuticos.

En tanto puedan materializarse los sueños y las apuestas por una modernización anhelada, este colectivo humilde pero curtido en el trabajo productivo, contribuye cada día al avance socioeconómico del país; y -entre vidrio y fuego- crea, es una realidad.


Claudia Ramón Rodríguez

 
Claudia Ramón Rodríguez