0
Publicado el 18 Junio, 2021 por Liset García Rodríguez en Nacionales
 
 

Brújula con luz larga

La idea y la acción de Raúl Castro para crear, reverdecer instituciones y reactivar su eficacia en función del pueblo, han sido una constante en su larga vida
Compartir
Clausura-del-congreso-campe

El jefe guerrillero del Segundo Frente Oriental Frank País durante la realización del Primer Congreso Campesino en Armas (foto: BOHEMIA. Autor desconocido)

Por LISET GARCÍA

Un país dentro de un país, eso fue el Segundo Frente Oriental Frank País, creado el 11 de marzo de 1958 a las órdenes del entonces Comandante del Ejército Rebelde Raúl Castro Ruz. Como él mismo dijera entonces “ahora somos como un pequeño Estado dentro de otro”, y fue así por la constancia en sus ideas como organizador que lo han acompañado toda su vida, a fin de lograr un orden para manejar el presente viendo el futuro con luz larga.

En aquella amplia región rebelde bajo su mando, que incluía lo que son hoy las provincias de Guantánamo, Holguín y Santiago de Cuba, Raúl creó y organizó los departamentos de Justicia, Sanidad Rebelde, Obras Públicas, Tesorería, Propaganda e Inspección. El propio Comandante en Jefe Fidel reconoció que el Segundo Frente dirigido por Raúl había sido un modelo de organización y un importantísimo aporte a la causa de la liberación del país.

El afán del jefe militar del Segundo Frente lo llevó a la convocatoria de eventos tales como el Primer Congreso Campesino en Armas, realizado el 21 de septiembre de 1958, y el Congreso Obrero en Armas (8 de diciembre del propio año), iniciativas fruto de su visión política, cuando apenas contaba 27 años de edad.

Su éxito en aquel radio de acción y de combates, convertido en pocos meses en zona liberada –de unos 123 mil kilómetros cuadrados y con una población de medio millón de habitantes– propició que se organizaran 20 hospitales y puestos médicos de campaña, unas 400 escuelas y, además, se sembraron allí cientos de kilómetros de caminos y de líneas telefónicas.

Ya habían sido tomados más de una treintena de cuarteles y puestos de la Guardia Rural, de donde se rescataron para la causa liberadora más de dos mil armas, resultado del esfuerzo conjunto de combatientes y jefes, con el apoyo del campesinado, primer beneficiario del triunfo.

Institucionalización en marcha

Raul-Castro-II-Frente-2

Después del triunfo, también en el Segundo Frente, su sitio de combate. (foto: BOHEMIA. Autor desconocido)

Entre los protagonistas de no pocos hitos de la Revolución, cuyo curso prosiguió luego de 1959, Raúl se destacó como impulsor de la nueva institucionalidad a partir de los radicales cambios económicos, políticos y sociales afrontados por Cuba. El propio general de ejército abundó acerca de lo sucedido “en los primeros 15 años de la Revolución”, cuando fue necesario ir “ajustando desde la marcha las estructuras estatales heredadas del capitalismo” para asumir las tareas que imponían los nuevos tiempos.

“El proceso de institucionalización de los años setenta, con sus imperfecciones, permitió estructurar un sistema coherente y ajustado a aquellas circunstancias, alcanzándose cierta equiparación con el de los países socialistas, incluidas las buenas y también las malas experiencias”, resumió Raúl al asumir en 2008 el cargo de presidente de los consejos de Estado y de Ministros.

Correspondió a él también analizar la significación de las constituciones proclamadas el 24 de febrero de 1976 y el 10 de Abril de 2019, a 150 años de la aprobada por los mambises en Guáimaro: “nuestra primera Constitución, fruto de la unidad e institucionalidad que requería la naciente República en Armas”.

Ante la Asamblea Nacional confesó que era “un privilegio excepcional pronunciar las palabras centrales” en la sesión de proclamación de la Constitución de la República de 2019. “Es la segunda ocasión que cumplo tan alta responsabilidad”. Recordó que hacía “algo más de 43 años, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz”, le encargó sustituirlo en el acto realizado en 1976, por un ineludible compromiso internacional.

Institucionalizar el país, reforzar su funcionamiento, lo cual equivale a organizarlo con apego a normas legales con la Carta Magna como cota superior, han estado entre sus constantes preocupaciones. Luego de la redacción de la más reciente Ley de Leyes, que personalmente dirigió y, tras promover la amplia consulta popular de su contenido en 2018, Raúl definió que “el nuevo texto institucionaliza y fortalece el Estado revolucionario”.

Poder Popular, signo de sumar

Raul-Fidel-3

Presentes en todas las batallas por Cuba (foto: Cubadebate)

El antecedente del sistema político cubano, refrendado en 1976 y en 2019, se ubica en 1974, cuando en Matanzas se ensayó la nueva institucionalidad, que hacía realidad jurídica la participación del pueblo en el ejercicio del poder estatal en todas las instancias.

Resultado de la evolución de una cultura cívica superior luego de 15 años de participación popular en la defensa de la Patria y la construcción de una obra revolucionaria basada en el diálogo permanente del pueblo con sus principales dirigentes, puede afirmarse que a partir de esa fecha se asentó un modo de hacer en el que muchas palabras recuperaron su significado y surgieron otras para expresar nuevos sentidos de pertenencia a un proyecto común.

Al definirse en 1974 algunos de esos nuevos conceptos, correspondió a Raúl explicar en detalle los desafíos del sistema del Poder Popular que dos años después se generalizaría nacionalmente.

Sus palabras han servido de brújula con luz larga que llega hasta nuestros días cada vez que se aborda el cómo perfeccionar los vínculos con el pueblo, incrementar su participación y, “en resumen, hacer más eficiente la gestión de nuestro Gobierno”, como ha puntualizado después varias veces.

“En la circunscripción electoral –apuntó en 1974– la máxima autoridad no la tiene el delegado elegido, sino el conjunto de los electores: son estos los que le otorgan el mandato para que los represente en sus problemas, quejas y opiniones: son estos los que pueden revocarlo en cualquier momento cuando no responda a sus intereses… Son las masas de la circunscripción las que tienen el máximo poder”.

Pese a las premuras impuestas por las necesidades de los tiempos, el recrudecido bloqueo, la caída del socialismo en Europa del Este, Cuba no ha dejado de ajustar sus estructuras “para adecuarnos de manera rápida a un escenario radicalmente distinto, muy hostil y sumamente peligroso”, como el propio general de ejército apuntó en el mencionado discurso del 10 de abril de 2019.

Uno de esos cambios fue la creación en 2009 de la Contraloría General de la República, órgano al que se le elevó el rango de sus funciones para acentuar la fiscalización de la gestión gubernamental, otro de los pasos promovidos por el propio Raúl Castro para fortalecer la institucionalización del país.

El perfeccionamiento del Estado y del Poder Popular en marcha desde su nacimiento, con respuestas pendientes aún y esquemas organizativos y mentales por superar, han mantenido despierto a ese hombre a quien el pueblo suele llamar sencillamente Raúl y que a sus 27 años en el Segundo Frente ya pensaba en cómo construir y organizar las instituciones del país. En su gestación y continuidad, para suerte de Cuba, han estado su voz y su inteligencia.

(Este artículo pertenece a la Edición Especial de Bohemia (impresa) en homenaje al 90 cumpleaños de Raúl)

Brújula con luz larga (pdf pág. 49-51)

Compartir

Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez