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Publicado el 21 Junio, 2021 por Marieta Cabrera en Nacionales
 
 

COVID-19

El aprieto de los tinajones

A mediados de junio se tensó aún más la cuerda en el enfrentamiento a la pandemia. Mientras La Habana mostraba una discreta mejoría, en otras provincias, como Camagüey, se dispararon los contagios
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El aprieto de los tinajones.

En Camagüey se adoptaron medidas para reducir el creciente número de contagios. (Foto: ALEJANDRO RODRÍGUEZ/ADELANTE).

Por MARIETA CABRERA

Ya en mayo las cifras de personas diagnosticadas a diario con la covid-19 en Cuba habían sido muy elevadas –hubo varias jornadas con más de 1 200 casos–, y cuando llegó junio disparó aún más las alarmas: el 14 de este mes fueron reportados 1 537 nuevos contagios y en días sucesivos más de 1 400. Ese incremento había sido pronosticado por los expertos y hasta ellos desearon estar errados. Pero no se equivocaron.

El complejo panorama epidemiológico del país a mediados del sexto mes del año tensó más la cuerda en el enfrentamiento a la pandemia. Mientras La Habana, el territorio más complicado, mostraba un discreto descenso en la cifra de nuevos contagios (en lo que influye sin duda la intervención sanitaria iniciada el 12 de mayo), en el resto de las provincias ocurría lo contrario.

Lo evidencia lo sucedido en Camagüey, territorio que vive el peor momento en la transmisión del SARS-CoV-2. La presencia activa del nuevo coronavirus en los 13 municipios camagüeyanos motivó a las autoridades locales, a través del grupo temporal provincial para el enfrentamiento de la pandemia, a reducir la movilidad de las personas después de las cuatro de la tarde por 15 días.

Para lograrlo se paralizó el trasiego de pasajeros desde las comunidades a los municipios y de estos hacia la ciudad cabecera provincial, a la vez que se activaron puntos de control en los sitios principales.

Se dispuso, entre otras medidas, que los vehículos autorizados a circular solo lo hagan con el 50 por ciento de sus capacidades, y se habilitaron varios puntos de control de acceso a la ciudad. También se estableció el funcionamiento de una oficina de divulgación para que quienes tengan la necesidad inaplazable de viajar hacia otro territorio soliciten los permisos, los cuales serán únicamente por el fallecimiento de un familiar, trámites migratorios o turnos médicos.

Aun cuando las personas saben que el distanciamiento físico, el uso de mascarilla y el lavado frecuente de las manos, así como la no asistencia a lugares muy concurridos, son acciones elementales para evitar el contagio con el nuevo coronavirus, muchas siguen sin incorporarlas en su actuar cotidiano.

También menosprecian el llamado de las autoridades sanitarias de acudir con prontitud al médico ante cualquier síntoma de la covid-19, pese a que en los últimos tiempos se ha visto entre quienes agravan, e incluso fallecen, a personas relativamente jóvenes, algunas sin comorbilidades.

Ante la elevada transmisión del SARS-CoV-2 que existe en el territorio nacional y la circulación de variantes con una mayor contagiosidad, lo más sensato es protegerse siempre, incluso después de haber recibido las tres dosis de alguno de los dos candidatos vacunales que se emplean en la intervención sanitaria.

La responsabilidad individual y colectiva es la mejor manera de corresponder al desvelo del personal sanitario y de los científicos por salvar vidas, nuestras vidas.

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Marieta Cabrera

 
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