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Publicado el 11 Junio, 2021 por Pastor Batista en Nacionales
 
 

Juegue su papel

Apreciables volúmenes de papel, necesarios para producciones como las insustituibles bandejas o cartones para huevos, se pierden aquí por falta del conocimiento y de la cultura del reciclaje a que no renuncian ni los países más ricos del mundo
Juegue su papel.

El proceso se mantiene así, ininterrumpidamente.

Texto y fotos: PASTOR BATISTA VALDÉS

Nadie sabe la cantidad de periódicos, revistas, informes y otros documentos que son quemados en empresas, organismos y hasta en el sector residencial, por haber envejecido la información contenida en ellos, ya no tener uso alguno o simplemente “estorbar y atraer polillas”.

Lo más probable es que tampoco alguien sepa cuántos cartones para el envase y comercialización de huevos deja de fabricar el país con esos volúmenes de papel que se pierden irremediablemente.

Mango, guayaba, aguacate, pepino, fruta bomba… son productos que usted puede transportar en cajas, sacos u otros envases. Pero no es ese el caso del huevo de gallina, que requiere -sí o sí- los llamados cartones o bandejas.

Y no estamos hablando de cifras pequeñas. Más de 1 900 millones de posturas al año no pueden ser acomodados en sacos de yute o en las llamadas jabitas de Cubalse.

Hasta ahora dichos cartones han sido producidos en la fábrica René Bedia, de La Habana y en la entidad que con igual propósito funciona en la Unidad Empresarial de Base (UEB) Jatibonico, dentro de la gigantesca papelera que antes hubo en la cabecera de ese municipio espirituano.

“Aquí hay otra zafra –afirma ilustrativamente Carlos Eduardo Enrique Pérez, director de la UEB. Si bien las máquinas del coloso azucarero Uruguay, muy cerca de nosotros, trabajan durante cinco o seis meses, si no les falta caña, aquí se muele (papel) las 24 horas de los 365 días del año para que por falta de cartones no se detengan la producción y comercialización de huevos cada vez más necesarios para miles de familias.

“Sobre la base de ese ritmo, en el 2020 entregamos más de 35 millones 700 mil cartones y el presente año nos proponemos producir 38 millones. Eso nos obliga a aprovechar al máximo el recurso tiempo. Por suerte contamos con una fuerza muy buena: 56 obreros, organizados de tal manera que trabajan 12 horas de día, recesan, vuelven a trabajar 12 por la noche y descansan las 48 siguientes.”

Juegue su papel.

La calidad exige estar atentos todo el tiempo.

AGUA Y PAPEL, PERO…

No tiene el proceso tecnológico para la fabricación de esos cartones las exigencias o complejidades de otros, en los que intervienen recursos e insumos más escasos o difíciles de adquirir.

Según explican Carlos Eduardo y Alberto Delgado Miranda, jefe de la planta este último, para fabricar esas bandejas solo se emplea papel ondulado o cartón (20 por ciento), papel corriente (10 %),   gaceta (70 %) y agua.

La práctica demuestra que “el dolor de Lola”, como suelen decir algunos para referirse al punto neurálgico, está en el papel gaceta, no porque represente la proporción más alta dentro de la mezcla, sino por los insuficientes niveles de reciclaje o de recuperación que se logran, a pesar de todo el empeño que desde el punto de vista organizativo y comunicativo pone el personal que toma parte en la actividad de materias primas.

A menos que esté directamente relacionado con el giro, es difícil que algún lector conozca el volumen de papel gaceta o el monto correspondiente de divisa que el país desembolsa en el exterior, para poder disponer de los niveles que demanda la fabricación de esas bandejas. Lo real es que, tal y como explica el director de la UEB jatiboniquense, hay que importar.

Por eso es tan significativa la contribución que hogares, escuelas, centros de trabajo, organizaciones, organismos e instituciones pueden hacer, con el saludable propósito de reducir o ahorrarle gastos a la economía nacional en aras de una producción que es necesario mantener desde el primero de enero hasta el 31 de diciembre.

Directivos y trabajadores reconocen que, aunque a veces se han visto “un poquito apretados”, la entrada de materia prima no ha sido un gran problema para la planta y tampoco la energía, gracias a una estrategia interna que permite balancear cada mes el uso de esta última, sobre la base de una correcta planificación que permite ahorrar durante el horario pico en determinadas áreas y mantener la producción continua en la dirección principal, sin que la UEB se sobregire en el consumo.

¡ARRIBA, MUCHACHOS!

Juegue su papel.

La fuerza de trabajo es mayoritariamente joven.

Que, por el ritmo y rigor de las labores, haya una alta presencia de jóvenes allí, no es algo que asombre.

Llama la atención, en cambio, que de un total de 43 jóvenes, 27 sean miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas, tres de ellos con militancia, además, dentro del Partido.

Al comentar ese detalle, Magdiel Balmaseda Pérez, jefe de producción y secretario general de la organización juvenil, concentra en su rostro toda la naturalidad del mundo. Debe ser porque conoce la calidad de los demás “muchachos” que trabajan a su alrededor, la tendencia a la estabilidad que muestra esa fuerza y el interés de otros lugareños por acceder a alguna plaza en un lugar como ese, donde el sistema de pago a destajo progresivo, de acuerdo con los resultados del trabajo, motiva al obrero y lo lleva a poner el extra que tanta falta hace en todas partes.

No por casualidad, estadísticas en poder de Tomás Hernández, Hernández, jefe del departamento de contabilidad y finanzas, dan cuenta de 16, 3 millones de cartones producidos hasta el cierre de mayo, cifra que equivale a un millón por encima de lo planificado hasta esa fecha y 3,4 millones más de lo registrado en igual momento del año anterior.

Pero volviendo al punto de partida, si décadas atrás en hogares, escuelas, barrios y comunidades, a miles de personas –con altísimo protagonismo de niños, adolescentes y jóvenes- no había tubo vacío de pasta dental, pedazo de metal, botella, papel o cartón que se escapara hacia piras o vertederos, ¿por qué en las circunstancias actuales no hay un mejor aprovechamiento de las potencialidades, existiendo, incluso, una infraestructura más propicia para la compra-venta de las materias primas?

Muy triste sería que -con una sí elevada dependencia de recursos importados como el pienso y sujetas a atenciones y cuidados extremos- las gallinas aseguren altos volúmenes de huevos y estos no lleguen o demoren “una eternidad” en llegar a los consumidores, por falta de cartones cuya fabricación se sustenta en la recuperación de… papel corriente, gaceta y ondulado (cartón).

Si no ha ocurrido en un momento dado, tampoco será aconsejable que suceda un día.


Pastor Batista

 
Pastor Batista