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Publicado el 15 Junio, 2021 por Lilian Knight Álvarez en Nacionales
 
 

Los hijos de los imprescindibles

El sistema de círculos y seminternados ha permitido continuar con sus aportes a padres trabajadores de sectores económicos clave; pero ¿qué pasa cuando estos centros educativos están demasiado distantes?
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Los hijos de los imprescindibles.

Los servicios de cuidado infantil deben ser mejor comunicados y extendidos a trabajadores de diversos sectores. (Foto: JORGE LUIS SÇANCHEZ RIVERA).

Por LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ

Los altibajos de la Covid-19 en Cuba han trastocado percepciones y comportamientos de la población, y a la par, han incidido en las decisiones gubernamentales para el apoyo de los diferentes sectores sociales.

Una de las medidas más aplaudidas y agradecidas por madres y padres trabajadores, desde los inicios, fue mantener abiertos los círculos infantiles y algunos seminternados escolares.

Esta medida ampara a aquellos empleados que por sus funciones no pueden acogerse a la licencia que otorga el 60 por ciento del salario, por el cuidado en casa de los niños en edad escolar.

Los hijos de los imprescindibles.

Un grupo de padres no cuenta con otra vía de cuidado que les permita salir sin sus hijos durante la búsqueda de productos imprescindibles. (Foto: ABEL ROJAS BARALLOBRE/ JUVENTUD REBELDE)

Incluso en los meses de cuarentena, el sistema de educación mantuvo la mayoría de las instituciones preescolares funcionando, y como promedio un seminternado por consejo popular.

En las condiciones actuales, donde el nuevo coronavirus experimenta cifras récords en el país, continúan prestando servicios unos 900 círculos infantiles, a los cuales asisten unos 36 000 niños, cuyos padres laboran en entidades de salud pública, educación, comercio, agricultura, el Ministerio del Interior y la Administración Pública, según refiere María de los Ángeles Gallo Sánchez, directora nacional de la Primera Infancia en el Ministerio de Educación.

La máster en ciencias agrega que durante esta etapa las educadoras se mantuvieron desarrollando juegos, actividades programadas e independientes del proceso educativo, cumpliendo con estrictas medidas higiénico sanitarias.

“Se complementó este trabajo con orientaciones a las familias de forma semipresencial o por vía televisiva, con programas como Tun tun. Hola familia, trasmitido por el Canal Educativo. Este audiovisual pretende preparar a familiares, educadores y agentes educativos, para que conozcan cómo estimular el desarrollo de los niños en las condiciones del hogar”, añade.

La directiva puntualiza que con el apoyo del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), se está trabajando en la creación de un Grupo WhatsApp del programa Educa a tu Hijo para preparar y socializar buenas experiencias, así como en la divulgación de mensajes educativos e infografías mediante las redes sociales.

Entretanto, el sistema de seminternados no ha funcionado de igual manera a lo largo del periodo ni en todas las provincias.

En la capital, por ejemplo, se mantiene igual que en la etapa anterior, casi un centro piloto por consejo popular. “Hoy tenemos unas 91 escuelas abiertas, distribuidas por cada consejo, con excepción de aquellos lugares próximos entre sí como es el caso de algunas zonas de los municipios de La Habana Vieja y Centro Habana”, comenta Maidelys Dupuy Zapata, jefa de Primera Infancia en la Dirección Provincial de Educación.

Los hijos de los imprescindibles.

Los círculos infantiles se mantienen abiertos para recibir a los hijos de los trabajadores. (Foto: LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ)

Maidelys explica también que el sistema de seminternados habaneros apoya la recepción de las teleclases y que, aunque en un inicio estuvo dedicado a los niños de padres en sectores estratégicos, hoy se ha ampliado un poco para recibir a hijos de trabajadores de otros sectores e incluso a los estudiantes que no tienen televisor en casa.

Sin embargo, en Granma solo funcionan 17 centros de este tipo (uno por cada municipio, exceptuando a Bayamo y Río Cauto que mantienen 2 y 3 instalaciones, respectivamente), según comenta Marelis Franco García, quien dirige el nivel primario de Educación en esa provincia oriental.

Efectivamente, Zulima Lobaina Olazabal, directora nacional de este mismo nivel educativo explica que en esta segunda etapa la cifra de seminternados se estableció por demanda.

Como resultado, en la mayoría de los municipios (exceptuando los de La Habana, las cabeceras provinciales y algunos territorios muy extensos) permanecen funcionando solo uno o dos seminternados.

La situación se agrava con la paralización del transporte público en varios territorios del país, lo que obliga a muchos padres e hijos a recorrer grandes distancias en medios de transportación privados o fortuitos.

Otra situación reiterada es el desconocimiento por parte de padres y profesores del sistema de seminternados.

Los hijos de los imprescindibles

El sistema de seminternados durante la segunda etapa de la pandemia no ha funcionado igual en todas las provincias. (Foto: HITCHMAN POWELL ESCALONA).

Lo cierto es que, independientemente del llamado a mantener a los niños en casa, persiste para un grupo de padres de diversos sectores la necesidad de continuar trabajando y de buscar los recursos indispensables para el hogar. ¿Qué hacen entonces aquellos que no tienen con quien dejar a sus pequeños?

Investigaciones del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana refieren que, del total de hogares formados únicamente por padres e hijos, un 17,3 por ciento (equivalente a 353 939 familias) corresponde a madres o padres que viven solos con al menos un hijo dependiente de ellos.

Existen varias alertas sobre la necesidad de comunicar mejor los servicios de cuidado y de extenderlos más allá de los llamados sectores estratégicos, en tiempos en que nuestros requerimientos, los del país y la propia vida, no estén de cuarentena.

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Lilian Knight Álvarez

 
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