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Publicado el 20 Junio, 2021 por Irene Izquierdo en Galerías
 
 

Quienes nos guían por un camino de luz

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A quienes nos guían por un camino de luz.

Papá y yo volveremos juntos a la escuela, a los parques, a la normalidad
Foto: (PASTOR BATISTA VALDÉS).

Por IRENE IZQUIERDO

Transcurre este día especial, por segundo año consecutivo, en medio de una fuerte batalla contra el coronavirus SARS-CoV-2. Millones de cubanos hacen del desvelo una constante; muchos de ellos son padres o abuelos que laboran lejos de su familiares, con quienes se comunican a través de los móviles. ¡Valga la tecnología, para acortar distancias!

Y no es solo el personal de la Salud y de las Ciencias; son muchos más los cubanos involucrados en esta fuerte contienda, que ha provocado una crisis a nivel global, y en medio de la cual –sorteando muchas carencias y dificultades– se mantienen servicios vitales, con peso importantes en los servicios hospitalarios, los centros científicos y la producción de alimentos, lo cual demanda ausencias prolongadas.

A quienes nos guían por un camino de luz.

Por segundo año consecutivo, el Día de los Padres, Cuba está inmersa en la batalla contra el coronavirus SARS-CoV-2, y ahora desarrollando la intervención sanitaria. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Por ello, cada vez que el papá toca a la puerta, y se hace real el tierno abrazo y el beso que tantas mañanas faltó, es como si retornara a casa esa luz llamada amor, enriquecida con la experiencia que aporta la entrega a esta fuerte batalla.

No existe oficio o profesión más honorable que la de ser un verdadero padre: la persona que ante nosotros es un gigante capaz de derribar los más fuertes obstáculos; el que consiente, pero exige; el que enorgullece a la familia con su actuar, y va forjando el carácter de los suyos, porque aun cuando nadie le ha dicho cómo ser padre, sabe –junto a la esposa y otros miembros de la familia, los abuelos por ejemplo- la manera de ir sorteando las dificultades que la crianza está poniendo constantemente a prueba.

Cuando hace falta un regaño, se aplica; cuando es preciso el aplauso, también, por aquello de que “el elogio oportuno fomenta el mérito”, y contribuye –como dijera Martí– a la elevación espiritual, a la grandeza de alma.

Ello no significa que no afloren contradicciones. Las hay, y muchas, en los tiempos que vivimos, pero la mayor parte de las veces se impone la sensatez, y los más jóvenes manifiestan la más grande reverencia a quienes les guían –y les guiarán- siempre por un camino de luz.

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Irene Izquierdo

 
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