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Publicado el 12 Julio, 2021 por Pastor Batista en Nacionales
 
 

Y no acaban de aprender

Este domino 11 de julio en ciudades como la de Ciego de Ávila, cuando los integrantes de la fauna vieron que el pueblo empezó a salir de sus hogares para enfrentar la payasada junto a las autoridades del orden público, acabaron fraccionándose y escurriéndose por las grietas del primer barrio que encontraron
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no acaban de aprender

Saben que con nosotros no funcionan las presiones, los chantajes, ni las amenazas y que, sobre todo, no estamos hechos para la rendición ni para la derrota.

Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

Al que nace para ser utilizado, del norte le caen incitaciones y billetes.

Porque hay que ser ingenuo, o no normal, para chocar y chocar con la misma piedra o para olvidar lecciones magistrales como aquella que se remonta a agosto de 1994.

Vayamos atrás por un instante y… Malecón habanero, gusanera revuelta, envalentonada, exigiendo las libertades que el imperio fabrica para otros y no tiene ni para sí.

Con toda la razón, las razones y los derechos humanos y políticos del Universo, nuestro país hubiera podido utilizar fuerzas de la Policía Nacional Revolucionaria, no para maltratar a nadie, sino para restablecer el orden y la tranquilidad.

Pero no fue necesario. Constructores del glorioso Contingente Blas Roca Calderío se encargaron de ir ubicando, patriótica y soberanamente, a cada alterador en su justo lugar.

El jaque mate, sin embargo, lo dio –como siempre- el Comandante en Jefe, quien con su también habitual capacidad de ser el primero en momentos de tensión, apareció de repente entre los revoltosos. Al verlo allí, de cuerpo entero, con la herencia de Martí y las conocidas virtudes de Maceo, hubo un cambio de palo pa’rumba, los sediciosos comenzaron a gritar ¡Fidel, Fidel! y ahí mismo se acabó la perretica.

Este domino 11 de julio en ciudades como la de Ciego de Ávila, sucedió parecido cuando los integrantes de la fauna (bastante sui géneris, por cierto y con una vulgaridad explotándole por los poros) vieron que el pueblo empezó a salir de sus hogares para enfrentar la payasada junto a las autoridades del orden público, y acabaron fraccionándose y escurriéndose por las grietas del primer barrio que encontraron.

Desarticulado el show, sus guionistas, actores y actrices dejaban un incuestionable saldo de indignación popular y asco.

El disparo, con mira telescópica desde Estados Unidos, había vuelto a salir por el lugar más apropiado para mercenarios, traidores y lamebilletes: la culata.

Mucha gente hasta se cuestiona la inteligencia de recalcitrantes figuras de la extrema derecha como Marco Rubio, Ted Cruz, Bob Menéndez y otros connotados anticubanos.

Quieren –abiertamente, sin el menor escrúpulo político- destruir a la Revolución (dicho sea de paso: pobre de Cuba, si desde aquí alguien obra claramente para destruir a Estados Unidos), sin embargo cada vez que desde allá adoban un espectáculo como el del domingo lo único que logran es unir más al pueblo cubano, reactivar y reforzar el sentimiento patrio y una vocación antimperialista que data del siglo XIX y que ha fluido por el torrente sanguíneo de generaciones enteras. Esa es la gran verdad que por lo visto tampoco digiere Biden.

Les hace hervir la bilis que hacia Washington, en su propio territorio, avance una pacífica caravana pidiendo el fin de todas las restricciones vigentes contra Cuba y del bloqueo más bochornoso e injusto que ha conocido la humanidad.

No pueden soportar que, en medio de mil escaseces, asociadas predominantemente a la brutal política de la Casa Blanca contra Cuba, sigamos compartiendo, distribuyendo y consumiendo acá lo poco que tenemos, enfrentando la Covid-19 a quijada y lo que todo el mundo sabe, ofreciendo ayuda solidaria de verdad y recibiendo cada día interminables muestras de apoyo desde todo el planeta…

Les molesta (si alguien prefiere un sinónimo puede cambiarlo sin pena) que lejos de atemorizarse, la gran mayoría de la población, esa que no renuncia al pasado y tiene bien clara su visión de futuro, despierte y se acueste en los días, semanas y meses venideros más dispuesta todavía para aplastar como cucaracha a quien, como tal o como culebra, pretenda sacar la cabeza o mover una pezuña contra Cuba.

Saben que con nosotros no funcionan las presiones, los chantajes, ni las amenazas y que, sobre todo, no estamos hechos para la rendición ni para la derrota.

Nadie imagine que no lo saben…  pero qué va, no acaban de aprender.

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Pastor Batista

 
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