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Publicado el 25 Agosto, 2021 por Nailey Vecino en Mi veterinario
 
 

FIEBRE PORCINA AFRICANA

Alertas contra un rebrote

Tras confirmarse la presencia de la enfermedad en República Dominicana, Cuba emite una alerta sanitaria para impedir su entrada al territorio nacional
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Alertas contra un rebrote

Foto: ACTUALIDAD PORCINA

Por NAILEY VECINO PÉREZ

El 29 de julio pasado República Dominicana notificaba a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) un caso de Fiebre Porcina Africana, detectado en su territorio el día previo. Once de las 32 provincias de ese país presentan hoy focos de la enfermedad. Saltan las alarmas y no es para menos. Se trata de la reaparición de un virus letal para los cerdos y para las economías de las naciones que la padecen; una infección que contaba ya con casi 40 años de ausencia al menos en la región de las Américas.

Lograr el control de la enfermedad ha sido reto peliagudo, sobre todo porque hasta la fecha no existe registro de una vacuna efectiva para su prevención. Las alternativas se reducen entonces a cumplir con estrictas normas de bioseguridad, restringir el movimiento de los animales y el sacrificio de los cerdos infestados y sus contactos. Esta última es, de hecho, la medida más “efectiva” y por tanto recurrente, de ahí que las pérdidas económicas asciendan a sumas millonarias.

Un artículo publicado en el boletín de la OIE reporta que “desde la detección en agosto de 2018 de un primer brote en China, mayor productor de carne de cerdo en el mundo, fueron sacrificados más de un millón de estos animales”. El texto informa además que durante las décadas de 1970 y 1980, “la peste porcina dejó un rastro de migraciones rurales masivas, pérdidas económicas cuantiosas, desarticulación de la agricultura familiar e incluso hambrunas en países como Haití”.

Un virus letal para cerdos

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el virus de la Fiebre Porcina Africana (FPA) se clasificaba antes como miembro de la familia Iridoviridae y actualmente es el único miembro del nuevo género Asfivirus y el único virus conocido que se transmite por artrópodos.

La FPA puede causar hasta el 100 por ciento de mortalidad en el ganado porcino, sin embargo, la propia agencia resalta que esta enfermedad no representa riesgo alguno para la salud humana, ni siquiera por contacto directo o consumo de animales enfermos.

El Centro Nacional de Sanidad Animal (Censa), del Ministerio de la Agricultura de Cuba (Minag), emitió una alerta sanitaria para los productores porcinos en aras de evitar la entrada al país de la enfermedad. Las medidas de prevención incluyen desde la prohibición de mercancías con origen porcino provenientes de República Dominicana y Haití, hasta el reforzamiento de las reglas de bioseguridad y el saneamiento ambiental.

Bien conoce la mayor de las Antillas los efectos de la fiebre porcina africana. Las pérdidas que ocasionaron los brotes de esa infección en los años 70 y 80 nos hacen hoy tomar medidas certeras.

Introducción de la FPA en Cuba
Alertas contra un rebrote

Foto: iica.int

En mayo de 1971 el Instituto de Medicina Veterinaria registró los primeros cerdos enfermos en el municipio de Boyeros. Para el 17 de junio de ese mismo año fue diagnosticada la presencia de la enfermedad en un cebadero ubicado en Bauta. Luego se fue extendiendo a otras regiones: Santiago de Cuba, Holguín…

El 23 de junio de 1971 las autoridades cubanas dieron a conocer  la presencia del virus en el país. Para entonces ya se propagaba a un ritmo sorprendente y acarreaba la muerte masiva de animales. El control de la enfermedad dependía del sacrificio de la masa. Medio millón de cerdos perdió Cuba tan solo en esa década y, con ellos, también millonarias sumas financieras y desabastecimiento para la población.

Pero la llegada del virus al archipiélago cubano no fue casual. La FPA formó parte de una de las tantas acciones de agresión biológica que el gobierno de Estados Unidos ha ejecutado contra Cuba.

Cuando en 1979 reapareció la enfermedad, se detectó que la reinfección había tenido su origen en los alrededores del poblado de Caimanera, ubicado muy cerca de la ilegal Base Naval estadounidense en Guantánamo. En esta ocasión hubo que sacrificar 296 537 animales. Luego se comprobaron otras cepas diferentes del virus modificadas en laboratorios, de baja patogenicidad y que incrementaba a medida que se propagaba dentro de los animales susceptibles.

El estudioso del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado Pedro Etcheverry Vázquez reveló en un artículo publicado por el periódico Granma que: “la veracidad de que el ataque biológico se perpetró intelectual y materialmente por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) se corroboró cuando el 9 de enero de 1977 el diario Newsday revelara el testimonio del agente de la CIA que confirmó haber trasladado recipientes con virus a otros agentes que operaban clandestinamente en Cuba”.

Durante la inauguración de la 68º Conferencia Mundial de la Unión Inter­par­lamentaria, celebrada en el Palacio de Convenciones de La Habana, Fidel denunció el uso de armas biológicas por los Estados Unidos para agredir a Cuba, incluidas la introducción de plagas y enfermedades, entre ellas, la fiebre porcina.

Hace ya 40 años que Cuba logró contener la epidemia gracias a las investigaciones de un grupo de expertos al mando de la doctora Rosa Elena Simeón. Por ello se hace la alerta temprana, para evitar que tales circunstancias se repitan.

Evitar volver atrás
Alertas contra un rebrote

Para controlar el brote de 1971, Cuba tuvo que sacrificar medio millón de cerdos. (Foto: Archivo de BOHEMIA).

Queda al resto de los países de América Latina y el Caribe asumir de igual manera decisiones preventivas rápidas y certeras.

La OIE pide que se refuercen las acciones de vigilancia. La FAO llama a fortalecer los servicios veterinarios públicos y privados. El Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria insta a intensificar la inspección de productos y subproductos pecuarios en puertos, aeropuertos y fronteras. La Agencia de Seguridad Alimentaria y Agrícola del Caribe exhorta a los gobiernos del bloque a activar y revisar sus planes de contingencia o de respuesta de emergencia.

Manuel Otero, director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, llama también a la cohesión. “Un mal como este –dice- solo podemos evitarlo trabajando en un marco colaborativo e integrado, fortaleciendo normas y revisando los programas sanitarios del sector porcino”.

Son todas, en definitiva, alertas tempranas para evitar un rebrote generalizado de fiebre porcina africana en la región, que agravarían la situación actual ya vulnerada por la pandemia de la covid-19.

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Nailey Vecino

 
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