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Publicado el 24 Septiembre, 2021 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

Editorial

Poner el corazón en avanzar

Sin bajar la guardia en las medidas preventivas y coronar con éxito la proeza científico médica de la inmunización con vacunas propias, debemos asumir una apremiante recuperación económica y social, para avanzar hasta el límite de lo posible
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Trabajo, economía, agricultura, industria, ciencia. Ponerle el corazón a la recuperación

Aún empeñados al máximo en el esfuerzo heroico por el control de la pandemia, y sin disminuirlo, estamos abocados a transitar hacia una nueva normalidad.

Sin bajar la guardia en las medidas preventivas y coronar con éxito la proeza científico médica de la inmunización con vacunas propias, debemos asumir una apremiante recuperación económica y social, para avanzar hasta el límite de lo posible.

Convertir adversidades y reveses en victorias es parte de la tradición revolucionaria, de Céspedes a Martí y a Fidel. Pese al extremo desgaste de más de año y medio, y sobre todo en el rebrote de la Covid-19 con la variante Delta, el país se ha empinado para resistir. Tampoco han podido paralizarlo el feroz ataque imperial con su guerra no convencional, la inclusión en la lista de países patrocinadores del terrorismo, bloqueo intensificado y reforzado por las 243 medidas de Trump, continuadas por un Biden desinformado y equivocado en la política hacia Cuba.

Por el contrario, en la descomunal campaña subversiva lanzada a inicios de julio, y que intentaron reeditar en agosto, aprovechando problemas sociales reales en el contexto de las más adversas condiciones, les salió el tiro por la culata. No solo no lograron el ultra mediatizado ‘estallido social’ y colapso de la Revolución, sino que de hecho la contraofensiva revolucionaria con decidida participación popular y en especial de su juventud, devino corrientazo de energía positiva, dinamizadora y creativa.

Un estímulo a la valerosa conducta cubana es la solidaridad recibida de gobiernos y amigos, expresada en importantes donativos. También, el impulso que el Partido, el Gobierno, las instituciones y el pueblo, han irradiado a un conjunto de tareas simultáneas acometidas con evidente entusiasmo, máxima celeridad y amplia participación.

Así, el fuerte apoyo a la solución de problemas y vigorización comunitaria en las barriadas más humildes, a partir de su propio movimiento endógeno, reforzado con acciones y encadenamientos múltiples, con la participación directa y ‘el oído en la tierra’ de ministros y otros dirigentes, va mostrando resultados destinados a crecer y sistematizarse.

Medidas novedosas en el impulso a la producción agropecuaria, mini industrias locales, formas más ágiles y eficientes de comercialización, la decisiva ampliación de facultades del sistema empresarial, que unidas al reordenamiento monetario y a la entrada al escenario económico de las micro, pequeñas y medianas empresas en los sectores estatal y privado, las cooperativas no agropecuarias, y el rediseñado trabajo por cuenta propia -todo respaldado por los correspondientes instrumentos jurídicos- deben hacerse sentir en los meses que restan para concluir el año.

También el despegue de una gestión de mayor proyección e iniciativa de los municipios, en correspondencia con sus ampliadas facultades.

Y tal como lo ha subrayado el presidente y primer secretario del Partido, Miguel Díaz-Canel, tiene que accionar con mayor eficacia la comunicación social. Frente al plan enemigo de imponer realidades ficticias, desprestigiar, dividir, desalentar y quebrar la resistencia, es vital robustecer y perfeccionar la capacidad comunicativa revolucionaria.

Lo decisivo ahora, ante los inmensos desafíos, es que nos sintamos convocados, todos, a hacerlo mejor, en la producción y los servicios, con ciencia e innovación, optimizar el uso de cada recurso; ponerle corazón a la recuperación y al avance, hasta la victoria.

 

 

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