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Publicado el 18 Octubre, 2021 por Pastor Batista en Nacionales
 
 

CAMAGÜEY: radiaciones desde el corazón

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Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

Con toda sinceridad les digo que a quienes se pasan la vida injuriando la realidad cubana, su sistema de salud, los valores y conquistas de nuestra sociedad, yo los montaría en el ómnibus que día por día viaja desde Ciego de Ávila hasta el hospital oncológico de Camagüey (estoy hablando de más de 200 kilómetros en recorrido de ida y vuelta) donde personas enfermas con patologías de esa índole reciben un tratamiento no solo especializado sino también,  y sobre todo, altamente sensible desde el punto de vista humano.

Imaginarlo es una cosa. Vivirlo en carne y sentimiento propios, es otra. Por eso Juan Miguel Iglesias, uno de los choferes que alternan ese viaje, no pierde la ocasión para tenderle la mano, en gesto de ayuda, a los más necesitados, detiene la marcha si alguno necesita que así sea y está siempre atento para que en el trayecto todos se sientan igual o mejor que en sus casas.

Y ni hablar de la enfermera Maritza Castilla, una especie de azafata a bordo, a quien hace seis meses le encomendaron la misión de acompañar a esos avileños y desde entonces no ha dejado de hacerlo ni un solo día, atenta, todo el tiempo, al más mínimo detalle, como si en los asientos viajaran los miembros de su propia familia.

“Porque todos necesitan atención médica, pero también requieren mucha comprensión. Ellos enfrentan un momento difícil en sus vidas y todo cuanto hagamos para que se sientan bien y para que se sientan seguros, es realmente poco”, me dice.

RADIACIÓN PARALELA

Cuando Juan Crosbell Mc Donald viajó por vez primera, acompañado de su inseparable esposa, no podían imaginar los que les esperaba en el hospital agramontino.

“Esa muchachita que aplica las radiaciones no puede ser más cariñosa con nosotros. Ojalá en todas partes uno pudiera recibir un trato así”.

Muy similar es el criterio de Lilian González Ugarte, quien luego de nueve sesiones admira cada vez más la profesionalidad y la sencillez de Lisneidy Martín Ricardo, licenciada en imagenología y radiofísica médica, quien junto al también joven Maikel Basulto, tienen a su cargo ese “curativo procedimiento que puede disminuir malignidades e incluso eliminarlas cuando son pequeñas, mediante radiaciones ionizantes”.

Solo que, a la par de esas ondas, fluyen y dejan renovador efecto otras “emisiones”, no a cargo de tecnología o de equipamiento algunos, sino directamente desde el interior de quienes allí laboran.

Acerca de ello pudiera estar hablando horas enteras Raydel Pompa Licea, operador de equipos, al frente ahora de los técnicos.

“Fíjate si es así que en determinado momento hasta pensé mudarme para Ciego de Ávila. Allí tengo amistades, personas que pasaron por aquí, que son como familia. Te hablo de Lay Veloz, en Florencia, de otra mujer a quien siempre he llamado Rosita Fresita (residente en Ciego). Muy bien de salud las dos hoy. También está norma, una señora mayor de edad muy cariñosa y agradecida…”

Para los avileños, el hospital no solo ha reservado sesiones en deferente y exclusivo espacio, aproximadamente entre las 11:00 de la mañana y las 2:00 de la tarde. La consulta a cargo de sus mejores especialistas asegura un seguimiento riguroso de cada caso para determinar el efecto de las radiaciones, valorar el grado de mejoría, la conducta más recomendable a seguir.

Explica Maritza que, incluso, la institución médica ofrece la posibilidad de alojarse en dos pequeños moteles acondicionados con ese propósito y evitar, así, las molestias que pueden estar asociadas al recorrido entre ambas provincias, todos los días, a lo largo de  cuatro o cinco semanas, aproximadamente.

No obstante esa alternativa, cada mañana el ómnibus llega hasta el llamado Parque de las madres, en Ciego de Ávila, para personas como la joven Belkis Méndez y su pequeño David Ayón, de diez años, u otros de avanzada edad, como el propio Juan Crosbell, accedan a su interior y viajen hasta Camagüey, donde no solo les espera lo mejor allí de la medicina, sino también la expresión más sensible de valores que llevan dentro especialistas, técnicos y trabajadores como Lisneidy, Maikel y Raydel.

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Pastor Batista

 
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