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Publicado el 28 Octubre, 2021 por Delia Reyes Garcia en Nacionales
 
 

El linaje de Rolando González Patricio

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El linaje de Rolando González Patricio.

Foto: 5septiembre.cu

Por DELIA REYES GARCÍA

Los diputados tienen una agenda imponente. Transcurre la mañana del miércoles 27 de octubre, primer día de trabajo del VII Periodo Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Luego de una explicación exhaustiva de la marcha de la economía hasta el cierre de septiembre, siguieron las intervenciones de varios ministros y opiniones de los legisladores.

Rolando González Patricio pide la palabra. Su oratoria conmueve y arranca aplausos al plenario. Esta reportera subraya el nombre en la libreta de notas. Horas después, un receso le permite acercarse a quien forma parte de la mesa directiva del Parlamento Latinoamericano (Parlatino); y años atrás, fuera rector de la Universidad de las Artes (ISA).

La hidalguía no solo la lleva de segundo apellido. Le gusta hablar mirando a los ojos, con timbre suave y sincero. Decir lo que piensa cuando es necesario, “nunca para salir en las cámaras de la televisión”. Confiesa que es nieto de campesino, y sus primeras nociones de economía las adquirió de niño, de manera vivencial, acompañando a su padre a la oficina del ingenio donde trabajaba.

Los temas de la agricultura le tocan fibras sensibles. Por eso, no entiende cómo es posible que las medidas aprobadas para el sector agropecuario tarden tanto en llegar a las bases. “Conozco a un productor, con más de 70 años, vive en las montañas. Allí no hay tractores y es prácticamente imposible usar un buey. El animal de tracción, a veces, es el propio ser humano. Entonces, le anuncian que podrá llevar sus producciones al mercado de su municipio, pero no le dicen cómo se organiza eso.

“Bueno, algo está funcionando mal ahí, frenando la oferta que ese campesino puede llevar al mercado local. Él es productor de cultivos varios y de café, vinculado a una cooperativa, no está desconectado de los compromisos sociales. Milita en el Partido. Es un hombre comprometido con la Revolución.

“Cuando un campesino sabe que tiene derecho a llevar la mercancía a tal lado, y las cosas están organizadas, a ese productor no hay quien lo pare. De lo contrario, se están frenando las fuerzas productivas”. A Rolando le duele que estas cosas pasen en Cuba.

Sobre las fracturas en los mecanismos y funcionamiento del Poder Popular opina: “El delegado no puede ser un reservorio de calamidades y pesares de los electores. Tiene que ser un agente de movilización, de enfrentamiento a todos los problemas allí en la comunidad. Y la primera defensa a un productor es que las propias estructuras del Poder Popular salgan en defensa de las normas del país. De las decisiones aprobadas que lo amparan frente a cualquier tropiezo burocrático, o deformación.

“Esto tiene que ser una cultura compartida, desde la institucionalidad y las normas. No para lo que crea un cacique local, o quien sea. Y saber qué estamos construyendo, y cuál es el tejido jurídico, político y económico que estamos defendiendo”.

— ¿Qué piensa de quienes no tienen compromiso y siguen flotando como corchos?

—Esos no son servidores públicos, sino de sí mismos. A esos hay que transformarlos o prescindir de ellos. No hay más alternativas.

Al referirse a otras formas de gestión no estatal valora: “todavía hay muchos prejuicios, y pasan cosas increíbles. En Candelaria convocaron a los arrendadores para darles la información sobre la próxima apertura del turismo. Con cámaras de televisión y todo. Quiere decir que supuestamente se había organizado ese encuentro en el territorio.

“Sin embargo, no fue nadie a hablar del turismo, ni de las medidas sanitarias en ese contexto, y se puede entender lo de salud. Pero que tampoco fuera Trabajo, es incomprensible. Allí solo apareció una funcionaria de la ONAT, se refirió sucintamente al beneficio tributario con respecto al año anterior, e indicó pasar por la oficina a copiar las normas. Nada más.

“Entonces es contraproducente. Porque el plato fuerte era la visibilidad del pronunciamiento político, es decir, cómo aterrizar la apertura del turismo de manera operativa. Y quedó pendiente. Esas cosas no se pueden permitir. Porque además los arrendatarios han sido los menos amparados, porque a todos los demás les buscamos una protección. Pero ellos dejaron de recibir turismo por la covid-19, y tuvieron que vivir de sus reservas financieras. Eso también está en la sensibilidad de esas personas, y hay que entenderlas.

“Estamos obligados a encontrar fórmulas de mayor articulación y participación, porque eso es socialismo. Abonarlas todos los días para que sean revolucionarias, creativas, sólidas. Que la exigencia sea de arriba hacia abajo, y de abajo hacia arriba. Más fluida, eficaz. Entonces, esto no se logra solo con decir las cosas buenas. Esas son imprescindibles, pero no suficientes”.

Con una sólida formación académica, primero licenciado en Relaciones Políticas Internacionales del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa”, y luego doctor en Ciencias Históricas de la Universidad de La Habana, González Patricio tiene sobradas razones para afirmar que las presiones contra Cuba no escampan, “a veces desde el parlamento europeo, y de manera constante, desde el gobierno de los Estados Unidos.

“Para los cubanos es especialmente compleja la situación actual. Pero nosotros sabemos que, con este o más bloqueo, seguiremos existiendo. Por eso, no podemos darnos el lujo de dejar de pensar e innovar, esperando a que se acabe ese cerco.

“La manera de derrotarlo es hacer más y cada vez mejor. A pesar del gran sacrifico y el reto descomunal que eso representa. Y eso nos toca a todos, desde el ciudadano común hasta el jefe de Estado. Esa tarea no es de una sola persona, es de un pueblo entero. Entonces, hay que ser más exigentes y aptos para aprovechar al máximo las decisiones estratégicas del país. Porque eso es cultura política real y participación real”.

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Delia Reyes Garcia

 
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