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Publicado el 10 Octubre, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Nacionales
 
 

MUJER EN REVOLUCIÓN

La Chuncha de mi barrio

Una mujer 'todoterreno” estremece con su entrega
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Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Nunca se quita el nasobuco ante otra persona. Sus ojos hablan por ella. (Pedro Era Medero)

Nunca se quita el nasobuco ante otra persona. Sus ojos hablan por ella. (Foto: Pedro Era Medero)

Supeditadas, todavía algunos nos ven supeditadas; incluso  lo siguen pensando algunas mujeres. Pero ¡ay del error!, y que por mí hable la historia de una cubana rellolla, tocaya por demás: María Lorenza Méndez Mendoza. Es mayor que esta reportera, al tener 79 años, pero es sabido que aquí las formalidades sobran cuando se trata de esbozar la rica vida de una cubana, entregada por entero a su país, empujándolo con tanto ahínco como el poeta Miguel Barnet.

No logré averiguar cómo llegó hasta La Habana, si nació, en 1942, por la lejana provincia de Las Tunas. Nunca terminó de responder mi solicitud de entrevista. Esa es la modestia con la que se desenvuelve. Sin alardes: es el alma del barrio. Y nosotros, sus vecinos, hemos optado por darle esta sorpresa, a pesar de lo ‘colorá’ que sabemos se pondrá cuando lea esta semblanza, breve para tantos años de ajetreos, entre el trabajo, la casa, las organizaciones sociales y políticas, y la circunscripción del Poder Popular (PP).

Confieso que, al conocerla, hace más de 10 años, le temía un poco: tajante en sus respuestas, con cierto tono de mando, y al comentarlo con otros de la cuadra me dijeron sonriendo: “Na’, se hace la dura, pero si supieras todos sus vendavales. Solo aparenta. Es ternura, pura ternura”. Y vea que sí; después, ya yo como delegada del PP, María me demostró los sabios que son mis vecinos. Pero basta de hablar en primera persona; el turno es el de esta tocaya que rompió moldes cuando se hizo alfabetizadora, al llamado de Fidel, y luego, integró, el cuerpo de trabajadores civiles de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

De seguro María estuvo ante Fidel en la Plaza el 22 de diciembre de 1961, cuando Cuba fue declarada territorio libre de analfabetismo. (www.cubadebate.cu)

De seguro María estuvo ante Fidel en la Plaza el 22 de diciembre de 1961, cuando Cuba fue declarada territorio libre de analfabetismo. (Foto en cubadebate.cu)

María Lorenza Méndez Mendoza no goza de privilegio alguno; tuvo hasta hace meses una magra pensión de jubilados (por sector profesional); hacía su cola en la bodega y por demás lleva a cuestas una historia de amor: su esposo, el coronel de las FAR Mario Arnau, enfermó y nunca dejó de contar precisamente con esa ternura descrita. Estoy segurísima, sin embargo, de que las paredes del hogar guardan más, muchísimo más.

Al recurrir a Víctor, presidente del CDR número 5 de la Circunscripción 92, del Consejo Popular (CP) de Puentes Grandes, en Plaza de la Revolución, obtuve informaciones más detalladas, que elevan la estima que se tiene de esta casi octogenaria mujer, jamás detenida a pesar de sus problemas de salud. Según Víctor ­–lo cual también corroboro–, “María tiene un papel motivador y movilizador en el barrio”. ¿Por qué? No únicamente por ser la secretaria general del bloque de la FMC, donde es un “ciclón”; asume para sí cualquier tarea, tanto de la organización femenina, como del Poder Popular, o los CDR. ¡Qué sana envidia! ¿Cuánta energía! ¡Qué ejemplo!

En la vecindad se pondera su movilización con motivo de la Covid-19, para que la gente acuda a los consultorios ante cualquier síntoma de la enfermedad. Y también se ha empeñado a fondo para que todos en la circunscripción 92 se vacunen sin temor. Pepe, el secretario general del PCC en la zona, aporta el dato de que ella se responsabilizó con los pesquisajes, así como con recordar por teléfono los días de la vacunación. Y hasta se le vio involucrada en aseguramientos de merienda para el personal en campaña. Es algo así como una de las tantas manos derechas que tiene en la zona el presidente del Consejo del Poder Popular.

Apariencias engañosas

María es linda, linda: menuda, de pequeña estatura, luce sus canas con orgullo, pero su lindura verdadera, tal como esta reportera entiende, radica en no haber estado supeditada al machismo, ese que todavía hay que combatir. Víctor la retrata cabalmente: “Es la primera en cada una de las tareas, y todas las conmemoraciones ella las impulsa y exige por su cumplimiento, a veces hasta mortificar un poco a las delegaciones de base, por su fuerte carácter, que rechaza justificaciones débiles”.

Sí, María Lorenza Méndez Mendoza pudiera ser tal vez un tín “chocante”, pero apenas por “arribita”, porque en ese contrapunteo es solidaria, humana, atenta, amigable. Solo que ha pasado mucho. Especialmente hay que destacar que ese “mucho” se refiere a la Revolución, a las carencias de más de seis décadas como consecuencia del bloqueo yanqui. De modo que aquí subrayo su incondicionalidad revolucionaria. Tanto es así, que una pensaría que con la edad no podría ser la secretaria de vigilancia del CDR, del que lleva el registro de direcciones.

Verdad es que ameritaría que los jóvenes dieran una parte de sus muchas energías a la mayor organización de masas del país; si no es así tal vez resulte culpa nuestra: los hemos mimado en exceso. María está ahí para conminarlos a la acción. Asimismo, tiene responsabilidades en la Asociación de Combatientes y en el núcleo zonal del Partido.

Víctor redondea tantos méritos con palabras salidas de la admiración más genuina: “Organiza emotivos actos en fechas históricas, en particular las conmemoraciones de Celia y Fidel. Es asombroso su poder de convocatoria, asisten muchas personas. Igual lo hacía durante la campaña por la liberación de los Cinco”.

Visité su casa en una ocasión y pude ver que tiene mascotas, adornos, flores, plantas. Parte de lo que toda mujer, ser sensible, desea algún día cuidar, limpiar, regar. “Es muy preocupada y ocupada por los problemas de las personas en su entorno, los ancianos solos, los asuntos sociales sin resolver y los nuevos que surgen, las colectas para canastillas o ayuda a damnificados… Personalmente llama por teléfono para felicitar en las fechas significativas, y a los enfermos para interesarse en qué los puede ayudar. Por intermedio de su gestión se han podido resolver varios casos de Asistencia Social”, precisa mi fuente.

Lo cual yo resumo con la expresión de “ternura toda”, esa, la de un ser humano formado de seguro en una familia humilde y generosa, cualidades que fueron potenciadas a partir de 1959. Y que jamás podemos dejar de lado. Tanta es su solidaridad, que ha colaborado en la gestión para solucionar, en préstamo de vecinos, los dos refrigeradores necesarios para el vacunatorio.

Chuncha. Es el más popular personaje identificativo de los cederistas cubanos, creado por el caricaturista, ilustrador, historietista y guionista Gaspar González.

(Foto en EcuRed)

¿Queda claro por qué esta semblanza lleva por título “La Chuncha de mi barrio”? De ese genial y muy conocido dibujo animado, nacido en 1966 del trazo de Gaspar González, el cual pondera a esas ancianas (y ancianos) entregados a la patria. Haría falta que se multiplicaran más en los bisoños Pedritos, Viticos o Mariítas.

María Lorenza Méndez Mendoza no se considera personaje. Aunque para su barrio lo es,  si bien es cierto que no es la única: somos millones de gotas del torrente que es esta “dura” pero hermosa Revolución Cubana. Y cierro con la certeza compartida de que, pese a su edad y limitaciones físicas, a la muerte le costaría tanto trabajo localizarla ociosa como a Francisca, la del Cuentero Mayor, Onelio Jorge Cardoso.

De carne y hueso, ella sí es un personaje del barrio.

 

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María Victoria Valdés Rodda

 
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