4
Publicado el 13 Octubre, 2021 por Pastor Batista en Nacionales
 
 

PROGRAMA DE ARROZ: un poco más al grano en norte avileño

Incorporar áreas es vital. Contar con instalaciones para secar y moler el cereal, también
Compartir
Un poco más al grano en norte avileño.

Estas instalaciones han sido bien acogidas por productores privados y estatales.

Texto y fotos: PASTOR BATISTA VALDÉS

Campesinos de la zona y productores estatales vieron cielos abiertos hace más de un año cuando echó a andar un secadero de arroz construido en Falla, municipio de Chambas, al norte de la provincia de Ciego de Ávila.

Y no era para menos. La entrada en funcionamiento de esa obra podía poner fin a la tendencia que había predominado durante décadas entre agricultores sin más alternativa que secar el grano sobre la carretera, a expensas muchas veces de que se mojara con la lluvia, además de las molestias y peligros que tal práctica entrañaba en materia de tránsito por esas vías.

Las ventajas del proyecto, en cambio, no solo giran en torno a esos asuntos.

Según explican Osley Sifonte Morales, director de la Unidad Empresarial de Base Industria Secadero Raúl Cervantes, y Alfredo Reyes Vázquez, director industrial de la Empresa Agroindustrial de Granos Máximo Gómez, gracias a la nueva tecnología, que emplea cascarilla, como subproducto del propio arroz, ya no hay que utilizar entre 50 000 y 60 000 litros de petróleo al año, como sucedía hasta hace muy poco tiempo en una añeja instalación.

Beneficios reporta también el aprovechamiento del salvado con fines de alimentación animal, mientras la cabecilla se destina a Centros de Reproducción de Entomófagos y Entomopatógenos (CREE), para producir agentes de control biológico que intervienen en el combate contra plagas y enfermedades.

Un poco más al grano en norte avileño.

Este mes el secadero debe entregarle a comercio interior unas 275 toneladas del grano.

Tanto el secadero, de tecnología brasileña con capacidad para asimilar 56 toneladas cada 24 horas, como el molino asentado allí (apto para procesar unas 100 toneladas) se insertan en el programa de arroz del territorio, que destina áreas para ese renglón fundamentalmente en Chambas y Bolivia, aunque también tiene presencia en Baraguá, Majagua y en cierta medida Morón.

No son esas las únicas instalaciones con que cuentan los avileños. La existencia de un molino concebido para 19 toneladas, en Bolivia, y la construcción, en marcha, de un secadero allí mismo (para 37 toneladas) deben propiciar mejor respuesta frente a las necesidades de la provincia, sobre todo en momentos pico de la cosecha, en correspondencia, por demás, con las aspiraciones de fomentar progresivamente el cultivo del grano, responder cada vez en mayor grado a la demanda interna y disminuir importaciones.

Positivo resulta un proyecto cubano-vietnamita que busca incrementar la cultura en torno al cultivo del cereal y que ya ha concretado acciones como la entrada de maquinaria (tractores, cosechadoras…) hace alrededor de un año, además de demostrar las ventajas que consigo trae la siembra moteada o por trasplante, capaz de duplicar los rendimientos cuando las labores se realizan correctamente.

Un poco más al grano en norte avileño.

El país necesita fomentar más este cultivo.

Chamberos y bolivianos, en fin, tratan de incorporarse cada vez más a un programa llamado a aprovechar las potencialidades y posibilidades de producir arroz donde recursos naturales como el suelo y el agua lo permitan, como lógica alternativa para evitarle compras al país en el mercado internacional y contribuir a satisfacer más las necesidades alimentarias de la familia cubana y del consumo social en general.

El asunto, entonces, está en no perder tiempo, organizar bien los procesos, planificar y controlar con rigor, aprovechar los recursos y usar con eficiencia capacidades instaladas como esos molinos y secaderos para que la idea se convierta en grano y no termine siendo vana cascarilla.

Compartir

Pastor Batista

 
Pastor Batista