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Publicado el 22 Noviembre, 2021 por Dariel Pradas en Nacionales
 
 

Como un turista bailando el limbo de la ley

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Como un turista bailando el limbo de la ley.

La posibilidad de realizar publicidad digital ya no es un hecho extraño en Cuba. (Foto: canalcaribe.icrt.cu),

Por DARIEL PRADAS

Algunos tips del mundillo de los negocios saltaban dentro de la conversación: “No es lo mismo el marketing que la publicidad… Cuando un cliente te paga, no es el fin, sino el principio… el mercado siempre traza sus reglas…”.

David seguía dialogando sobre la situación del marketing digital en Cuba, de la poca comprensión que hay sobre esta especialidad, al parecer subvalorada, o de cómo él debía decirles a sus clientes que “hace sitios web” o “genera contenidos y campañas visuales” para que entendieran mejor la utilidad de su empresa: él y su equipo podían crear una página en internet y ya, pero eso no garantizaba que aumentaran las ventas ni la visibilidad ansiadas por el cliente. Debía imperar, indiscutiblemente, una estrategia de fondo.

David Tavares, de 35 años, es el director general de JYD Solutions, una agencia cubana de marketing digital que, según su página oficial, se especializa en campañas de publicidad, posicionamiento web, diseño de imagen, desarrollo de plataformas digitales, administración de contenidos, etcétera, etcétera… en resumen, un emprendimiento tecnológico con diez años de historia, nacido en los albores de los lineamientos económicos en 2011.

Al principio, el negocio se llamaba JYC Software, por las iniciales de los primeros fundadores: Jaison, Yovany, Cori. Y porque se dedicaban a programar sitios web de forma freelance.

David empezó a colaborar con JYC en 2015 y tras un año se unió formalmente al equipo. Entonces actualizaron el modelo de negocios de la empresa y, de paso, también el nombre.

“Hay que escuchar lo que pide el mercado… y lo que hacíamos nosotros; o sea, solamente desarrollar sitios y aplicaciones web, sentimos que se quedaba corto”, admitió.

Él recuerda que, entre finales de 2016 y principios del 2017, rebautizaron la empresa a JYD, porque dos tercios del equipo inicial vivían fuera del país y trabajaban en otras cosas (solo Jaison Orovio permanecía en Cuba) y, de todas formas, JYC Software no tenía gran reconocimiento de marca.

Agregaron a la fórmula otros servicios y se vistieron con la etiqueta del marketing digital. Una pócima de la que Jaison (J) “y” David (D) (JYD), antiguos compañeros de la tercera graduación (2009) de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), serían los nuevos dueños.

JYD Solutions tiene hoy gran reconocimiento dentro del sector cultural de Cuba, un nicho del mercado que se les abrió a partir de su labor promocional con el filme Bailando con Margot (2015), de Arturo Santana. Luego hicieron las plataformas de inscripción oficial del Festival Internacional de Cine Latinoamericano y trabajaron con el cambio de imagen durante la expansión del Festival Internacional de Cine Pobre Humberto Solás al de Cine de Gibara.

“Tomar la herencia del cine pobre, capitalizarla, mantener la fidelidad de los seguidores habituales y además captar a otros públicos… fue difícil”, resopló David, mientras rascaba su cabeza.

Así han continuado colaborando con otras campañas como las de las películas Leontina, Esteban, Cuba Libre, Sergio y Serguei, y Habana Selfies; también con artistas de la plástica y más proyectos culturales.

Todo aquello, bajo el amparo de la licencia de programador de equipos de cómputo de Jaison. Sin embargo, las funciones de JYD trascendían a las delimitadas para esa licencia. Mas, del marketing digital o servicios de publicidad existía entonces un gran vacío legal. Ese tipo de situación fue catalogada, por muchos, con el término “alegal”, respecto al cual David refirió su significado:

Como un turista bailando el limbo de la ley.

(Foto: Facebook /JYD Solutions)(Foto: Facebook /JYD Solutions).

“No hay nada que te diga que no puedas hacerlo, pero tampoco que te autorice o avale. Entonces estás en ese limbo y, en ese limbo, te mueves. Con esos limbos quedamos a discreción de quien toma la decisión de lo que está permitido o no” y luego arguyó: “La ley siempre debe tener un por ciento de interpretación, pero que debería ser reducido al mínimo”.

La pandemia sí traza sus propias reglas

Con la llegada de la covid-19 en 2020, cerraron muchos proyectos de JYD. Primeramente, los relacionados con el turismo. Sin embargo, como la agencia no dependía de estos, y sí más de los del sector de la cultura y el audiovisual, pudieron aguantar la crisis inicial. Además, desde 2019 estaban involucrándose con negocios incipientes y apareció una demanda del extranjero de plataformas de comercio electrónico, que la agencia aprovechó para balancear las pérdidas.

Sin embargo, pronto la crisis golpeó en cada recoveco del mercado: “En los últimos 18 meses hemos estado enfocados en mantenernos activos y trabajando. Nos hemos visto en situaciones difíciles, teniendo que cerrar temporalmente algunos servicios que ofrecíamos”, lamentó David.

“Buena parte de nuestros clientes del sector cultural detuvieron sus trabajos. Por más que pareciera que la demanda de servicios digitales pudo haber aumentado, también hubo un encarecimiento de las necesidades básicas y cerraron más negocios, entonces muchos potenciales clientes no estaban dispuestos a pagar por servicios que no propiciarían un impacto inmediato en sus propios emprendimientos”.

Con el primer gran brote en el segundo semestre de 2020, JYD sobrevivió gracias a la previsión y los ahorros destinados para dicha contingencia. Luego tomó la decisión de concentrar sus esfuerzos solo en las actividades que estaban sosteniendo la agencia, mientras que el resto de estas fueron pausadas indefinidamente. Una dedicación completa a la resistencia y solo a la resistencia. “Tuvimos que dejar de contar con valiosos profesionales que hasta entonces formaban parte de la agencia”, precisó el director general.

Después agregó: “Todos los emprendimientos deben prepararse ahora para la era post-covid. Los hábitos de consumo, las relaciones sociales, el aumento del uso de herramientas digitales o tecnológicas, la posible aparición de otra pandemia similar implican que los negocios tradicionales tengan que buscar cómo diversificar sus métodos de ingreso. Estamos a las puertas de una explosión digital, pero no tenemos las infraestructuras nacionales necesarias: servidores, conectividad, servicios Cloud (en la “nube”; o servicios de computación a través de internet) y, mientras se mantenga esa incapacidad, seguiremos hablando de lo que se puede hacer y no de lo que se está haciendo”.

Un personaje para cada actor económico

Como un turista bailando el limbo de la ley.

David Tavares es un pionero en el negocio del marketing digital. (Foto: María Lucía Expósito).

Antes de laborar en el sector privado, David Tavares trabajó seis años en la UCI. Allí impartió clases, tutoró decenas de tesis de diploma y dirigió un proyecto nacional sobre un sistema de gestión de datos de pozos de petróleo en perforación, que nunca llegó a implantarse.

“Al final, dependes de la decisión de alguien que diga si va o no va el proyecto. No puede ser así. Si no hay libertad empresarial para todos los actores, la economía no levanta cabeza. Porque si siguen los mercados cautivos a las empresas establecidas no les interesará innovar”, reflexionó David.

En 2014, el antiguo profesor decidió dimitir. “Soy una persona que necesita ver que las cosas evolucionen. Con la UCI me sentía desgastado, pensaba que era un poco repetirme”, justificó. Fue a parar a la Empresa de Tecnologías de la Información y Servicios Telemáticos Avanzados (Citmatel), donde trabajó un año y medio.

“Ahí aprendí qué era el sector empresarial estatal. Y vi las cosas malas. También las buenas: pues hay estructuras formadas y da más tranquilidad, eso sí. El negocio propio implica que no puedes tener ni hora fija, ni tiempo, ni nada… de eso dependen tus frijoles”.

Después de tanto nadar…

Con la llegada en agosto del nuevo Decreto-Ley No. 46 de 2021 sobre las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), los directivos de JYD se han percatado de que 80 por ciento de sus servicios están prohibidos: “con lo que seguimos prácticamente en el mismo estatus que teníamos antes del decreto”, dijo David.

“Este decreto-ley ha llegado al menos diez años tarde”, acotó. “Pero, si bien no soy optimista con esta nueva apertura, reconozco que es la más amplia que se ha hecho en pos de darle reconocimiento jurídico a las empresas no estatales. La razón de mi desconfianza es simple: luego de que ‘pasa la crisis’ y viene un período de relativa estabilidad, vienen los procesos de ‘congelamiento’ y retroceso.

“El hecho de que no se abran completamente las posibilidades, y que se dejen ciertos tipos de empresas como prohibidas, es un error viejo y conocido, que lo único que trae son ilegalidades, corrupción y mercados paralelos. Eso es una debilidad del decreto”.

Y en efecto, esta es la parte que más afecta a su negocio, pues, como se dijo anteriormente, JYD Solutions fue apartado de los límites de lo legal, ya esta vez constatado por la nueva norma jurídica que regirá el sector empresarial privado.

David y sus colegas se han planteado contratar asesoría legal: “Sin duda, tendríamos que buscar un resquicio legal para ver por dónde y cómo nos colamos”, dijo con cierto pesar.

Como es de imaginar, JYD no es el único negocio en Cuba especializado en marketing digital. Su competencia debe encontrarse en la misma situación: confusos, quizás pesimistas.

Esas empresas deberán transformar sus bases para adaptarse a la nueva ley, después de un estado de resiliencia constante, agudizado por la covid-19. O, de no poder “colarse” dentro del marco legal, trabajar al margen de este, con los riesgos que conlleva o simplemente cerrar el negocio.

Tampoco es esta profesión la única que reclama un espacio dentro del sector privado: sucede similar con arquitectos, ingenieros, guías turísticos, entre otros… En este punto, surge una cuestión tan añeja como polémica: ¿Deben esos emprendimientos adaptarse a la ley o esta a las necesidades ciudadanas? ¿Qué solución es la más propicia para la prosperidad de los cubanos?

De cualquier manera, la de David es otra voz a ser oída si se aspira a tomar los pálpitos y la temperatura de todos los actores económicos. ¿Pero con eso basta? JYD Solutions implora soluciones.

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Dariel Pradas

 
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