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Publicado el 15 Noviembre, 2021 por Liset García Rodríguez en Nacionales
 
 

El silencio de este lunes de noviembre

La paz reina en mi barrio, incluso más porque pareciera que los sentidos están de guardia por si alguien se atreviera a perturbar la seguridad y el ambiente tranquilo que siempre disfrutamos en este país que quiere vivir y crecer en armonía
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El silencio de este lunes de noviembre.

Foto: OMARA GARCÍA MEDEROS/ACN

Por LISET GARCÍA

Después del rebullicio y la alegría de niños y niñas por el regreso a sus aulas, un sueño que por fin llegó después de meses de encierro, reina el silencio este 15 de noviembre. La Habana que celebra desde hace días los 502 años del cabildo y la misa tomados para marcar su nacimiento, retorna a la nueva normalidad, fundada en la esperanza de que la pandemia ha quedado atrás, pero no los aprendizajes de cómo vivir diferente.

La reapertura de instalaciones culturales como teatros, bibliotecas, museos, cines, galerías, y centros recreativos, deportivos y de servicios de todo tipo, ya es un hecho a la par del retorno del turismo, un sector que impulsará la recuperación económica que tanto se espera, tras el cierre de las fronteras hace más de año y medio.

Pero esta no es la crónica de esa fiesta, sino de lo visto en las calles de un populoso barrio habanero movido siempre por el ir y venir de cientos de personas. Los lunes que suelen ser menos bulliciosos por ser el día de descanso de mercados y otros sitios de venta, y que la gente parece recogerse tras un fin de semana de ajetreo, recibieron este 15N sabiendo que la paz y la tranquilidad va a seguir reinando.

LA MARCHA DE ESTE 15N COMENZÓ CON LOS NIÑOS Y LOS JÓVENES CELEBRANDO QUE ESTÁN DE NUEVO EN LAS AULAS

El presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, destacó vía Twitter que hoy el país amaneció con más de 700 000 pioneros en las aulas, recibiendo amigos, familiares y turistas.

En su mensaje, el mandatario cubano agregó que la Mayor de las Antillas reactiva hoy también el quehacer productivo y disminuye los casos de COVID-19. #CubaVive #CubaViveyAbraza”, tuiteó.

Las protestas programadas para esta jornada, los reclamos de libertad, se han quedado en las mentes de los odiadores allá en Miami y de unos cuantos aquí, y en las redes sociales donde quién sabe cuántas imágenes inventadas publicarán para mostrar una realidad inexistente, un panorama desolador de ataques y abusos policiacos que no han ocurrido aquí desde finales de 1958.

Aquí reina el silencio, y las marchas de este día volverán por la tarde para repetir la escena matutina del bullicio de los niños de regreso a casa, tras la salida de sus escuelas.

UN BARRIO HABANERO QUE DISFRUTA ESTE 15N POCO SOLEADO PARA SEGUIR SUS RUTINAS Y SU COTIDIANIDAD EN PAZ

Con las precauciones sanitarias a la vista para mantener en cintura la pandemia, de la que pocas familias se libraron en estos meses de batalla, como todos los días vuelven los científicos y el personal de la salud a enrolarse en vacunas e inmunización, que ha logrado la hazaña de una cobertura récord de habitantes, con respecto a nuestra región.

Y lo mejor es que ha sido con inmunógenos cubanos, logrados mientras una parte de la población se mantenía trabajando a distancia y enfrentando una coyuntura de escasez, de incertidumbre por los que estaban muriendo y padeciendo a manos de esa enfermedad, que hoy reportó en Cuba solo 348 nuevos casos, mientras el mundo registró casi 350 mil y un número tristemente enorme de decesos.

Cuando ya casi el 90 ciento de la población cubana recibió al menos una dosis de esos productos, y sobrepasa el 70 por ciento los que recibieron el esquema completo, se inicia la vacunación con una dosis de refuerzo a los primeros que se inmunizaron meses atrás, a la par que prosiguen los ensayos clínicos que miden nuevas variables y efectividad de esos fármacos.

Mientras pienso en lo hermoso puertas adentro de las escuelas, en los descubrimientos que a los infantes les esperan en las aulas, en la alegría por el rencuentro con sus amigos y con los maestros, en la certeza del abrazo con la fantasía que puede estar en todas partes, encenderé un cirio convencida de que el silencio y la paz reina en toda Cuba.

Esos son santo y seña para el cultivo de la solidaridad entre todos los que soñamos el bien y queremos seguir poniéndole el corazón a esta Isla, que como muchos han dicho no es un archipiélago sino un continente de amor.

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Liset García Rodríguez

 
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