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Publicado el 17 Noviembre, 2021 por Liset García Rodríguez en Nacionales
 
 

En el vértice de las oportunidades

Arroyo Naranjo se abre al desarrollo a partir de sus propias fuerzas, con varios proyectos que solucionan problemas de la ciudadanía
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En el vértice de las oportunidades

Las ideas aportadas por Yamill Roldán y su equipo, fueron bienvenidas en el Triángulo de la Güinera, que muy pronto tendrá otro rostro para el disfrute de sus vecinos. (Foto: ILEANA MACÍAS PULIDO).

Por LISET GARCÍA

Yamill Roldán Herrera, un arquitecto de 36 años, hace poco decidió ir a las oficinas del gobierno municipal de Arroyo Naranjo, con un pliego de proyectos bajo el brazo. “Yo quiero hacer”, le dijo a quien lo recibió, y esa frase de presentación bastó para que lo escucharan durante tres horas.

La especialista en Desarrollo Local del Consejo de la Administración Municipal (CAM), Aymara Acosta Acosta, tomó la propuesta en su mano y luego de estudiarla bien y de reunirse otra y otra vez con el joven arquitecto para ajustar detalles, se aprobó el proyecto que brindará soluciones constructivas a la comunidad de la Güinera, y también más allá de esas fronteras.

Tras varios trámites de rigor nació Vértice, un proyecto de desarrollo local que tiene como propósito la propuesta de soluciones constructivas y brindar asesoría profesional a personas naturales y jurídicas, mediante la realización de croquis, cálculo de materiales, defectación de fallas en las edificaciones, entre otros servicios técnicos que han sido por años un dolor de cabeza para quien tuviera intenciones de construir en Cuba.

Nadie como el querido compositor Juan Formell ha descrito en una de sus más populares canciones a los “artesanos del espacio” o los “arquitectos naturales”. Como él describió, “pase lo que pase”, en el país se hizo costumbre concebir obras al amparo de esos sabelotodo, lanzados a levantar paredes con más empeño que conocimientos, pensando solo en urgencias habitacionales.

No pocos defectos arquitectónicos y hasta derrumbes han sido la consecuencia. Pero la raíz del fenómeno está en la carencia de ese servicio de asesoría, pensado alguna vez para que lo ejercieran los llamados arquitectos de la comunidad, pero en la práctica han cumplido otras funciones.

El sitio donde confluyen todas las ideas

En el vértice de las oportunidades.

El equipo de Vértice, con sus deseos de trabajar, se frota las manos cada vez que reciben propuestas mediante el correo gverticesc@gmail.com, y el teléfono 53708646. (Foto: LG).

El equipo que comanda Yamill Roldán tiene la principal virtud de querer aportar soluciones constructivas bien elaboradas. Por ahora, entre sus integrantes hay cuatro arquitectos, dos ingenieros: uno civil y otro eléctrico; una economista y una técnica en construcción. Esta última cuenta con 28 años, para un promedio de edad total de 40. Aspiran a incorporar a otros dos ingenieros, civil e hidráulico.

Algunos de ellos fungían como arquitectos de la comunidad y otros trabajaban en empresas de proyectos, y optaron por esta posibilidad para sentirse más útiles y ponerle corazón a su barrio, tan necesitado de profesionales que aporten sus conocimientos para mejorar las condiciones urbanísticas y de las viviendas allí.

La arquitectura no es arena y cemento, asegura Yamill. Es lo que da cuerpo y vida al sitio donde viven las personas. Su proyecto lleva por nombre Vértice porque es el punto donde se unen tres o más planos, el social, el cultural, el ambiental y el económico, para llegar a la idea que propicie una mejor convivencia, que favorezca el placer de estar en un sitio con armonía entre los espacios y el entorno.

Para corroborar que en la geometría basan su quehacer, la primera encomienda que recibieron Yamill y su equipo, incluso antes de estar constituidos oficialmente como proyecto de desarrollo local, fue mejorar o readecuar lo que venía haciéndose en el conocido espacio Triángulo de la Güinera. Una suerte de parque para actividades públicas, políticas, culturales, recreativas…

En el vértice de las oportunidades

Logro del Grupo Vértice

A alguien poco conocedor le habían encargado el proyecto de rehabilitación del sitio, y él mismo, comprendiendo que zapatero a su zapato, se alegró de que en medio de las tareas de remozamiento y transformación que recibe esa barriada, le encargaran a Vértice enmendar la plana y lograr una obra mejor pensada.

Ese equipo, cuya sede está enclavada en el reparto Capri, perteneciente al consejo popular Güinera, está deseoso de trabajar desde que en agosto pasado presentaran su proyecto. Seguir la ruta de varios trámites legales, de acuerdo con lo establecido en el Decreto 33, aprobado en marzo de este año, ha demorado casi tres meses, pero ya hasta les habilitaron la cuenta bancaria en una sucursal del municipio. Acortar plazos no fue posible por el azote de la pandemia, pero en lo adelante debe ser más expedito, en dependencia de las propuestas.

Los jóvenes de Vértice, residentes en el municipio, tienen muchas ideas, y talento y ganas les sobran. Pensando en su función social, se han propuesto descontar un 15 por ciento a las tarifas que cobrarán por su labor en hogares de pocos recursos en la comunidad de la Güinera. Incluso hacerlo gratis.

Transformar aprovechando posibilidades locales

En el vértice de las oportunidades.

Aymara Acosta, especialista en desarrollo local del CAM en Arroyo Naranjo, es testigo de las ganas de hacer de muchos emprendedores, y gracias a su persistencia ya se aprobaron siete proyectos. (Foto: LEODAN PÉREZ TOLEDANO).

Como proyecto aprobado por el CAM, explica Aymara Acosta, una de las misiones de Vértice será asumir las soluciones integrales a quienes han recibido subsidios para módulos habitacionales en el municipio. Muchas de esas personas aún esperan por el fruto de ese beneficio estatal, porque aun con el dinero en la mano no saben cómo contratar servicios, y cuando lo hacen, casi siempre a particulares, en ocasiones no terminan las obras, o lo hacen con mala calidad, y sufren otros inconvenientes, además de tener inconclusas las construcciones.

Agrega la especialista, que en el municipio ya se han aprobado otros proyectos de desarrollo local de construcción y de producción de materiales, eslabones de una cadena que enlazándose pueden resolver problemas pendientes, a sabiendas de que en el territorio es alto el deterioro de viviendas y entidades sociales, y hay recursos locales aprovechables. “Uno hace el proyecto, otro aporta materiales y otro repara, todo mediante contratos que especifiquen las obligaciones de cada parte”.

El encadenamiento de estos proyectos y su ampliación hará posible encaminar por encargo del gobierno, y con su presupuesto, servicios a instituciones sociales del territorio como, por ejemplo, los hogares de niños sin amparo familiar, asilos de ancianos, hogares maternos y a personas vulnerables.

A juicio de la arquitecta Leisa Pérez, principal responsable de la Dirección Provincial para el Desarrollo Territorial de La Habana, con sede en la Maqueta de la ciudad, la dirección del país promueve diversas maneras de gestión de la economía con la intención, además,  de que se complementen. La idea es favorecer las alianzas entre todas para que juntas empujen al país. Hasta el 30 de septiembre se habían aprobado unos 150 proyectos en la provincia, y hay otros en proceso.

Pero todavía hay trabas y, sobre todo, desconocimiento del Decreto 33, que impiden desplegar la potencialidad de este nuevo modelo de desarrollo, y a menudo quien pretende abrirse paso por ese camino encuentra puertas cerradas.

Habría que entender que entre esos actores no hay papeles secundarios. Desde las grandes empresas, hasta los trabajadores por cuenta propia, las cooperativas, los proyectos locales, y las micro, medianas y pequeñas empresas (mipymes), estatales y no estatales, todos juegan papeles protagónicos hoy sobre el escenario económico.

Y mirando hacia la autonomía municipal, las soluciones no hay que esperarlas de arriba, sino del que pueda aportar partiendo de aprovechar recursos y posibilidades locales, en aras de la prosperidad individual y colectiva de la ciudadanía.

Quien diga “yo quiero hacer” deberá tener la mejor de las bienvenidas en Arroyo Naranjo y en los demás municipios, para que aporte al bienestar de la gente, en especial a quienes están más urgidos de ayuda.

Es momento de servir la mesa con las ideas que se siembren y den fruto en cada rincón de la ciudad y del país. Todo el que se sienta emprendedor que sienta también que puede entrar en el vértice de las oportunidades.

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Liset García Rodríguez

 
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