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Publicado el 8 Noviembre, 2021 por Pastor Batista en Nacionales
 
 

Escuchemos al trabajador    

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Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

Ulises Guilarte, CTC

El intercambio en provincia debe conducir a un buen análisis en la base.

Aterrizar en cada sección sindical y con la mayor claridad posible el zumo del intercambio que a escala de provincias está sosteniendo Ulises Guilarte de Nacimiento, Secretario General de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), se torna estratégico, y les adelanto que no se trata de una frase hecha o rehecha.

El qué (hacer) parece ser de amplio dominio: necesidad de elevar la eficiencia, la productividad y los resultados en todos los procesos como condición fundamental para que la economía se recupere, el país pueda avanzar y superar la complicada situación que hoy enfrenta.

Lo que no en todas partes acaba de perfilarse es el cómo lograr lo anterior. Y he ahí donde, sin ser magos, los trabajadores pueden poner su grano de arena.

Coyunturas no menos complejas han demostrado la mina de soluciones que subyace y aflora cuando se apela al criterio, la sapiencia y la participación de los colectivos laborales. No por casualidad todo el que ha dirigido o dirige aún el movimiento obrero conoce muy bien el potencial que anida en la asamblea de afiliados, en cada área, taller y puesto de trabajo.

Porque lo que se está valorando por estos días no es ni puede ser ajeno al más alejado o solitario trabajador, sobre cuya familia recae de forma cada vez más intensa el peso de la situación económica y financiera que presenta la nación.

Es difícil encontrar a una familia cuyos ingresos solo dependan del trabajo honrado, creador, que escape al brutal revuelo que continúan remontando los precios, en un contexto social donde circula mucho dinero pero escasean estatalmente productos que, sin embargo, aparecen en un mercado subterráneo, al precio que se le ocurra poner al ven (o re) vendedor, muchas veces como casi única alternativa para el necesitado.

¿Y quién no conoce el origen de muchos de los artículos, productos y recursos que, por falta total de control, toman otro rumbo y circulan así, “por debajo o por la izquierda”?

Ulises Rosales intercambia con trabajadores de Cepil

Ulises en contacto con trabajadores de Cepil, una industria que no cede frente a los contratiempos.

Ni es esa la prosperidad que busca el modelo socialista cubano, ni es saludable para la economía; todo lo contrario, la desangra… como tampoco es indicador de prosperidad que una simple libra de carne de cerdo (si es que la pesa no te da un tajazo) cueste 120 pesos, por solo poner un ejemplo.

El incremento salarial ha venido a demostrar que por sí solo no resuelve el problema. No mientras seamos incapaces de logar la productividad en los procesos, eficiencia, niveles productivos, avance económico (condiciones determinantes para elevar ingresos) y, como consecuencia de todo ello algo vital: oferta.

Sin garantía de oferta los precios seguirán en trepada y ningún salario será suficiente. Y cómo se logra la oferta: p r o d u c i e n d o, generando riquezas.

¿Sabe el lector a cuanto ascendía el fondo de salario antes de la tarea ordenamiento?: a 39 mil millones de pesos. ¿Conoce qué nivel remontó con la reforma?: 139 mil millones. No hacen falta los comentarios.

De manera que, en medio de bloqueo enemigo (real), de insuficiencias nuestras (idem), del llamado imperial a una subversión o desobediencia interna cada vez mayor, se impone afincarnos más, asegurar un verdadero control y apelar a reservas que sí tenemos y no siempre ni en todas partes aprovechamos para lograr más y responder mejor a las necesidades.

Puede parecer sencillo, pero la presencia de un obrero en el consejo de dirección de su empresa, para opinar, sugerir, discrepar incluso, acerca del asunto al que quizás le ha dedicado más de la mitad de su vida, puede ser de enorme utilidad… si no es un acto formal y si de verdad hay oídos.

El país necesita mucho más de la agricultura en general y de la industria azucarera

El país necesita mucho más de la agricultura en general y de la industria azucarera

De hacerse así, tal vez no se derrochase tanta energía, no se comprasen equipos o agregados que luego “no encajan” no son idóneos o engrosan la relación de productos ociosos; no se desviase tanto recurso, la entidad no desaprovechara residuos, recortería o restos de producción que pudiendo generar valores o renglones agregados van a parar a vertederos o a otras manos que sí les sacan el kilo.

¿Quiere usted un tema más interesante que el de las utilidades y su distribución? ¿Quién no desea que su empresa tenga altas utilidades y que se reviertan en ingresos para los trabajadores? Solo que, como han estado demostrando estos análisis del movimiento obrero, la utilidad no puede estar sujeta al efecto precio, sino al factor productividad, producción real.

Por todo ello, a la par de lo relacionado con el Plan de la Economía y el Presupuesto, el próximo intercambio con los trabajadores, a partir de enero, insertará análisis en torno a los asuntos antes mencionados, según adelanta Ulises Guilarte.

No hay economía que soporte más de 500 empresas con pérdidas. Muy mal resulta para el país una agricultura que -por todas las razones explicables o no del mundo- esté en el umbral de incumplir prácticamente todos sus renglones.

A quienes dirigen procesos corresponde su parte en la búsqueda de una solución, a los científicos la suya (ahí está el loable ejemplo de la ciencia médica frente a la pandemia); la administración, las organizaciones y estructuras de cada lugar tienen su rol. Los trabajadores y colectivos laborales no son magos -repito- pero pueden aportar mucho. No será esta la primera ni la última vez. Motivémoslos, escuchémoslos. Nada cuesta y mucho puede dar.

 

 

 

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Pastor Batista

 
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