Prontuario Criminal

De Esteban Ventura Novo,  Juan Salas Cañizares, Pilar García, Conrado Carratalá Ugalde, y otros de su especie…, una síntesis

Fulgencio Batista y Zaldívar usurpó un poder que sabía no iba a ser suyo por la vía electoral. El golpe de estado del 10 de marzo de 1952 desató muchas tensiones y creó una ola de protestas que era preciso sofocar. ¿Quiénes lo respaldaron? ¿Quiénes ayudaron a silenciar las voces que se oponían a la ignominia? Y peor, ¿quiénes cercenaron las vidas de miles de personas inocentes? He aquí un esbozo de la historia criminal de esos personeros.

 

Esteban Ventura Novo, el hombre que aterrorizó a la capital
de la República. Ascendió trepando por un montón de
cadáveres. Las mazmorras de las estaciones de policías
que comandó fueron cámara de horrores en que la
juventud dejaba la vida en medio de mil torturas.
Ventura golpeó, torturo, mató con sus propias manos.
Dirigó, entre otros muchos, los asesinatos de los
mártires de Humbolt 7, de las hermanas Giralt y de
los participantes en la huelga del 9 de abril de 1958
Pilar García implantó en Matanzas el “método García”,
que era el asesinato por la espalda. Como jefe de la policía
nacional en La Habana, la orden era: “No me
consulten nada…M,M,M”. Entre sus masacres más
conocidas están las de la huelga de 9 de abril de
1958 y la del Cuartel Goicuría en 1956



Rafael Salas Cañizares, uno de los artífices del golpe de
estado del 10 de marzo de 1952 y jefe de la policía
nacional, se distinguió por ahogar en sangre todo
lo que significara oposición al bastistato. Allanó la
embajada de Haití donde asesinó a 10 asilados y
fue herido de muerte
Francisco Tabernilla Dols, incondicional de Batista. Jefe y
explotador del ejército. Conducto del tirano para dar las
órdenes que el ejército cumplía. Tenía como lema:
“Candela al jarro hasta que suelte el fondo”



Manuel Ugalde Carrillo fue jefe penal de Isla de Pinos.
En los distintos mandos militares sembró la muerte y
la tortura. Batista lo enviaba donde quería aumentar el terror
José María Salas Cañizares, hermano de Rafael, fue conocido
como “Masacre”. Como interventor militar de Santiago
de Cuba cometió la mayor cantidad de crímenes, que
amplió cuando fue trasladado a Holguín. Asesinó
a Frank País y Raúl Pujol
Fermín Cowley Gallegos operó en Holguín. Mencionar su
nombre en el territorio era hablar de la muerte violenta.
Escribió otra página de horror en la historia cubana con
las llamadas “Pascuas Sangrientas”, el 25 y 26 de
diciembre de 1956, donde asesinó, ahorcó y mandó
a matar a más de 30 personas
José Eleuterio Pedraza vistió nuevamente el uniforme de la
tiranía cuando ya comenzaba el final del régimen.
Puso en práctica sus métodos de terror y muerte, y
Bastista pensó que contendría a los revolucionario
en Villa Clara. Asesinó a diez personas para cobrar
la muerte de su hijo
Joaquín Casillas Lumpuy, el asesino de Jesús Menéndez,
fue uno de los enviados por Batista a la Sierra, donde
cobró incontables vidas campesinas por no poder
acabar con los revolucionarios
Irenaldo García Báez, hijo de Pilar García, fue segundo jefe del SIM
(Servicio de Inteligencia Militar) y verdugo mayor de muchos
cubanos. Su slogan era: “De mi padre lo aprendí”. Fue uno
de los asesinos de la huelga del 9 de abril de 1958
Julio Laurent, oficial del Servicio de Inteligencia Naval,
fue el asesino del capitán Jorge Agostini. Su centro de
operaciones estaba en Oriente, donde ultimó a
prisioneros indefensos y sembró el terror y la muerte.
Persiguió y asesinó a los revolucionarios que
desembarcaron en el Granma, y torturó, mató y
desapareció a Lidia Doce y Clodomira Acosta
Jesús Sosa Blanco estaba al mando del puesto naval
de la Chorrera, donde brindaba impunidad a su
compinche Laurent para torturar allí a los que
caían en sus manos. Fue responsable de, al
menos, 108 crímenes en la Sierra



Conrado Carratalá Ugalde, compañero de crímenes de Ventura,
fue coronel de la policía nacional. En La Habana son cientos
los hogares que le deben sus crespones de luto. En sus
manos estuvo la sangre de los muertos y heridos
ametrallados en las Galeras del Príncipe el 1ro de
agosto de 1958
Alejandro García Playón mató con sus propias manos a
muchos cubanos. Fue matón bajo las órdenes del
hermano de Batista y luego del propio dictador.
Fue protagonista de crímenes en la Sierra y Las Villas



Agustín Lavastida fue el compinche de crímenes de “Masacre”
tanto en Santiago de Cuba como en Holguín.
En ambos lugares sembraron terror en la última y más
sangrienta etapa de la tiranía batistiana
Jacinto Menocal fue el mayor responsable de
cientos de asesinatos de campesinos en
Punta Brava, Bauta, Artemisa, San Cristóbal y Los Palacios

Orlando Piedra Negueruela fue jefe del Buró de
Investigaciones, donde encontraron los mayores
asesinos lugar para esconder, torturar y
masacrar a sus víctimas
Lutgardo Martín Pérez comenzó su carrera junto a otro criminal:
Rolando Masferrer. Hombre inculto que solo entendía el
lenguaje de la violencia. Fue el asesino del joven Rubén
Batista, primera víctima del régimen después del golpe
de estado del 10 de marzo de 1952
Juan Salas Cañizares, hermano de Rafael y “Masacre”, jefe
de la policía radiomotorizada que tenía participación en
cada persecución, represión y asesinato contra la
ciudadanía habanera
Carlos Tabernilla, hijo de Francisco Tabernilla,
fue el esbirro que bombardeó la Sierra,
Cienfuegos en septiembre de 1957 y Santa
Clara en diciembre de 1958
Rolando Masferrer creó un cuerpo paramilitar conocido como los Tigres de
Masferrer, formado por delincuentes, gente de baja catadura moral y
oportunistas de todo tipo. En Santiago de Cuba editó un periódico
gubernamental que se hizo famoso, entre otras cosas, porque quien
aparecía en sus páginas acusado de contrario al régimen poco
después era encontrado muerto