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Publicado el 7 Enero, 2015 por Redacción Digital en Opinión
 
 

El reto es muy grande

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“Hay que situar la economía a la altura del prestigio político que esta pequeña isla del Caribe ha conquistado gracias a la Revolución, al heroísmo y a la capacidad de resistencia de nuestro pueblo”. Tal es el desafío planteado por Raúl ante la Asamblea Nacional, en un discurso particularmente esclarecedor de enfoques y prioridades para este promisorio Año 57 de la Revolución.

Se inició el nuevo calendario con júbilo y emoción indescriptibles por haber logrado, tal como lo prometió Fidel, devolver a los Cinco al seno de su gran familia, el pueblo patriota y revolucionario del que ellos son dignos exponentes. Una victoria fruto de larga lucha que concitó inmenso apoyo solidario internacional.

Por otro lado, la apertura de una nueva etapa en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, anunciada por Raúl, entraña el esfuerzo común por convivir de manera civilizada, pese a las diferencias. No obstante, falta por resolver lo más importante: el cese del recrudecido bloqueo. A ello se opone un Congreso hostil, si bien la opinión mayoritaria de los estadounidenses -todavía más amplia de la emigración cubana- desea la normalización de las relaciones.

El presidente de los Estados Unidos no ha ocultado que el cambio de una política fracasada después de más de medio siglo no implica renuncia a lograr el mismo objetivo, solo que ahora del modo que considera más apropiado. Cuba tampoco soslaya que jamás podrá pretenderse el abandono de las ideas por las que durante más de un siglo ha luchado, vertido su sangre y confrontado los mayores peligros, incluido su compromiso solidario con otros pueblos hermanos. Sin embargo, examina serenamente las medidas ejecutivas anunciadas, con la expectativa de que Obama haga uso de sus facultades legales para modificar aspectos que no requieren aprobación congresional, así como el retiro de la lista de países patrocinadores del terrorismo, aberrante acusación contra una nación que ha sido víctima de innumerables ataques terroristas que han tronchado miles de vidas y cuyos responsables gozan de vergonzosa impunidad.

Además, se ha ratificado la permanente disposición cubana a favorecer esas relaciones en interés de ambos pueblos, sobre la base del respeto mutuo y los principios reconocidos por las Naciones Unidas, siempre abiertos a un diálogo fundamentado en la igualdad, como lo ha puntualizado Raúl, “para tratar los más diversos temas de forma recíproca, sin sombra a nuestra independencia nacional y autodeterminación y, como Fidel señalara, sin renunciar a uno solo de nuestros principios”.

Lo más importante, empero, continuará siendo el fortalecimiento de la unidad, el combate contra los defectos propios, y la defensa y el perfeccionamiento de la obra revolucionaria, que es motivo de orgullo.

Al respecto, se transita por una etapa de la mayor complejidad en la implementación de los acuerdos del VI Congreso del Partido. Se enfrentan los problemas más difíciles incluidos en esa ruta crítica ampliamente consensuada que son los Lineamientos. Sus soluciones tendrán impacto en todo el quehacer nacional, empeñado este en lograr un crecimiento más sólido –superior al cuatro por ciento del PIB-, basado en objetivos alcanzables, al tiempo que se continúa asegurando la salud pública y la educación popular gratuita y de reconocida calidad. Ello, no obstante la persistencia de los negativos efectos de la crisis económica global y los obstáculos que continúa imponiendo el bloqueo.

Entre otros principales esfuerzos, prosiguen las transformaciones para elevar la eficiencia de la empresa estatal socialista, de forma gradual, con orden, disciplina y exigencia; sin permitir que proliferen el egoísmo y la codicia, sino la actitud consecuente de crear las riquezas para poder distribuirlas conforme al aporte de cada cual. Se refuerzan el control y la labor educativa, con énfasis en el sector no estatal, acerca del papel de los tributos en la redistribución de la renta nacional. Avanza el ordenamiento monetario, decisivo para mejorar el funcionamiento de la economía, entre otros esfuerzos encaminados a construir un socialismo próspero y sostenible.

El reto es muy grande, lo ha dicho Raúl, pero junto a él, un pueblo unido de veteranos y nuevos héroes reafirma su fe en la victoria inculcada por Fidel y renueva su irrenunciable compromiso de Patria o Muerte.

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Redacción Digital

 
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