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Publicado el 18 Marzo, 2015 por Armando Hart Dávalos en Opinión
 
 

Un valioso acercamiento a los movimientos sociales

armando-hart-davalosPor ARMANDO HART DÁVALOS

Cuando los ideólogos del imperialismo voceaban eufóricos “el fin de la historia” y presagiaban que el capitalismo neoliberal globalizado se convertiría en receta eterna para el mundo entero, como una consecuencia de la desintegración de la URSS, la desaparición del campo socialista europeo y el surgimiento de la hegemonía unipolar de Estados Unidos, hicieron su aparición en la década de los 90 del pasado siglo XX y a comienzos del siglo XXI los llamados “movimientos sociales”, de diferente naturaleza y conformación pero unidos por un común denominador que, en mayor o menor medida, reflejaba un enfrentamiento con la civilización excluyente, patriarcal y discriminatoria del capital.

De este modo lo refleja la valiosa investigación realizada por el profesor, doctor Gilberto Valdés Gutiérrez, bajo el título de Posneoliberalismo y movimientos antisistémicos (Editorial Ciencias Sociales), donde analiza el surgimiento y la actuación de este fenómeno social en los diversos escenarios del mundo contemporáneo, y particularmente en América Latina y el Caribe, donde han emergido con su mayor fuerza y se han convertido, en algunos países, en puntos de partida y eje de la lucha popular.

Como bien señala el autor, es precisamente la multiplicidad y la heterogeneidad de los movimientos sociales lo que les da mayor fuerza y posibilidades, contando con una extensa base social en los diversos sectores que representan; sin embargo, ahí pueden radicar también sus debilidades, si en cada caso no son conducidos con sabiduría y audacia a la vez, con flexibilidad táctica que no comprometa la firmeza estratégica. Se hace necesario, como hemos señalado en otras ocasiones, la cultura de hacer política.

Enfrentarse a lo que Valdés Gutiérrez califica como “sistema de dominación múltiple” al que ha llegado el capitalismo neoliberal globalizado no es tarea fácil, porque forma parte de una lucha sin precedentes, si bien hay verdades universales que permanecen inalterables y pueden ayudar a desbrozar el tortuoso camino, como las ideas de Marx, Engels, Lenin y José Martí.

Las formas de organización, prioridades y relaciones entre los movimientos sociales están hoy en el centro del debate de estos conglomerados de muy distinta naturaleza, que han ido convirtiéndose en actores de peso dentro del mundo contemporáneo. Sobre tan importante aspecto, el autor señala: “La articulación, si bien presupone reconocimiento de la diversidad en lo interno del sujeto subalterno o dominado, implica un esfuerzo supremo de unidad consensuada desde abajo, pues sin la construcción de coaliciones estratégicas no podrán enfrentarse, con posibilidades de éxito, los grandes poderes globalizadores, enemigos tanto de la justicia económica y política como del real ejercicio de la autonomía cultural de los diversos grupos humanos”.

Digamos, finalmente, que la obra en cuestión muestra con el lenguaje especializado de un profesor de Filosofía verdades que personalmente he venido descubriendo durante años en el seno de la Revolución y en el pensamiento de los próceres y pensadores de América.

Se trata nada menos que de la necesidad de la integralidad de la cultura y de las exigencias de una práctica política que la tome esencialmente en cuenta; las he conformado en dos tesis fundamentales que he venido exponiendo, estas son: Estrechar los vínculos entre la familia, la escuela y la comunidad, desde la base hasta la cúspide para superar la crisis por la que atraviesa la humanidad. Y la necesidad de una práctica que relacione el ser radical y ser armonioso.

Ambas las considero indispensables para seguir investigando con acierto sobre este novedoso fenómeno social actuante e indetenible en el mundo de hoy.


Armando Hart Dávalos

 
Armando Hart Dávalos