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Publicado el 1 Diciembre, 2015 por Pedro Antonio García en Opinión
 
 

El Granma en que aún navegamos

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Por Pedro A. García

Fidel se había comprometido con su pueblo: “En 1956 seremos libres o seremos mártires”. Y el 25 de noviembre de ese año, zarpó del puerto mexicano de Tuxpan el yate Granma con su carga de héroes, desafiando tempestades, rompiendo el cerco de policías y funcionarios corruptos, burlando la estrecha vigilancia de espías y matones a sueldo del régimen batistiano. “Si salgo, llego; si llego, entro; si entro, triunfo”. Y poco más de dos años después se cumplía su profecía.

Pero el camino no fue fácil. Agotados por tantos días de navegación con mal tiempo, desgastados por la naturaleza hostil de la zona donde desembarcaron, los expedicionarios del Granma fueron dispersados por el enemigo en Alegría de Pío. Tras una odisea de varios días, ocho de ellos pudieron reunirse en la casa de un campesino con solo siete fusiles por armamento. “Ahora sí ganamos la guerra”, exclamó Fidel. Se dispuso entonces a prender la chispa que deviniera llama para convertir el revés en victoria.

Al reencontrarse con otros expedicionarios sumaron 17 combatientes; con la incorporación de campesinos de la zona apenas sobrepasaron la treintena. Pronto vinieron los primeros triunfos: La Plata, El Uvero. De Santiago y Manzanillo llegaron refuerzos. Hubo una segunda columna, comandada por el Che. El Granma comenzó a navegar por la Sierra, atravesando ríos y cañadas, rompiendo monte espeso, subiendo lomas. Raúl se estableció en la Sierra Cristal; Almeida, de los alrededores de Santiago; Camilo y Larita campearon por los llanos del Cauto.

El Granma siguió su ruta. Hubo reveses, pero la ac-ción revolucionaria los convirtió en victorias. Y el yate inmortal navegó hacia occidente con las columnas de Camilo y Che, invadió la llanura holguinera, se batió en la región central y en las lomas pinareñas. Y a cinco años, cinco meses y cinco días del asalto al cuartel Moncada, entró glorioso en Santiago de Cuba.

Fidel entonces alertó al pueblo: en los días que vienen el combate será cada vez más difícil. El imperialismo estadunidense no estaba conforme con perder su traspatio y organizó comandos para el terrorismo urbano, bandas de alzados que impusieran el terror en la montaña, brigadas invasoras mercenarias. Al sufrir derrota tras derrota, apeló al bloqueo para vencer por hambre y enfermedades al pueblo cubano. Ha pasado ya más de medio siglo y no ha podido quebrantar a esta Isla rebelde.

Otros pueblos necesitaron del modesto concurso de nuestros esfuerzos y allí estuvimos. En las propias narices del imperio más de 30 mil internacionalistas se fueron en 1975 a Angola a luchar por la libertad. Con el espíritu del Granma, después de trece años de batallar, donde participaron más de 300 mil cubanos, junto a los combatientes angolanos se le asestó un contundente revés al régimen racista de Sudáfrica y, de un golpe, se consolidó la independencia de Angola, se logró la de Namibia y se puso fin al odioso sistema del apartheid en el cono sur africano.

Tras medio siglo de empecinamiento, el imperio recientemente se “sentó” con Cuba en la mesa de negociaciones, como hiciera tres décadas atrás cuando la guerra de Angola. El establecimiento de relaciones entre Washington y La Habana no es la dádiva de un mandatario yanqui generoso sino el fruto de la resistencia de más de cinco décadas del pueblo cubano. Pero el vecino país norteño mantiene el bloqueo, y sus poderosos círculos de poder continúan soñando con derrocar a la Revolución Cubana.

Se avecinan pues combates difíciles, en los que el enemigo no se nos muestra a pecho descubierto, sino de forma solapada, más sutil. Como diría el Apóstol, a pensamiento se nos quiere hacer la guerra y a pensamiento debemos librarla. No hemos de surcar mares bravíos, ni afrontar montes ni lomas, ni tomar cuarteles y trenes blindados. Hemos de andar alertas ante el intento de socavación ideológica de la voluntad nacional de independencia, y de manipular o deconstruir la historia.
Esa es la tarea de hoy, seguir navegando junto a la dirección del país en el Granma hacia nuevas victorias.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García