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Publicado el 23 Marzo, 2016 por Eduardo Montes de Oca en Opinión
 
 

Bolivia: Los cercos se rompen

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Eduardo Montes de OcaPor EDUARDO MONTES DE OCA

Sin dudas, el cerco a los países progresistas y posneoliberales del continente se va estrechando. Como reseña una colega, en Argentina el descontento “popular” hizo perder al kirchnerismo las recientes elecciones presidenciales, en Venezuela el chavismo perdio la mayoría en la Asamblea Nacional, y asimismo podrían confirmar este planteamiento los intentos de intensificación de las protestas en Brasil, Ecuador.

En Bolivia, el mandatario Evo Morales no alcanzó a triunfar, el 21 de febrero, en un referendo que le hubiera permitido postularse para un nuevo período y proseguir la vía comenzada en 2006, trasmutadora de la nación de una de las más pobres de la región en la de mayor crecimiento el año pasado. La consulta se basaba en la pregunta: “¿Usted está de acuerdo con la reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado para que la Presidenta o Presidente y la Vicepresidenta o Vicepresidente del Estado puedan ser reelectas o reelectos para dos veces de manera contínua?”. El No consiguiente, que impide a los actuales seguir en sus puestos más allá de 2019, hace temer la posibilidad de un retroceso a las líneas entreguistas y esquilmadoras de las masas prevalecientes antes de la llegada al poder del antiguo líder cocalero.

Contundente deviene la denuncia del politólogo Atilio Borón, que en enjundioso artículo publicado en La Jornada ya nos advertía el 11 de febrero de una conspiración con epicentro en Washington e implementada por locales y extranjeros. Entre los instrumentos de desestabilización figuran la movilización de agentes y operadores en inteligencia y espionaje, el fortalecimiento de la actividad “ciudadana” contra el gabinete, y la distorsión mediática utilizando temas sensibles, como narcotráfico, corrupción, transparencia, libertad de expresión, gobernabilidad, y otros desde una perspectiva rastrera, que incluye diatribas contra la moral de Evo, al que se le orean en público asuntos personales.

¿Olvido?

Un decenio de honda revolución y auge sostenible encabezados por el Movimiento al Socialismo (MAS) parecen ser pasto de la desmemoria de unos cuantos, obnubilados por la propaganda escrita y dicha con sintaxis y dejo del inglés. Como evoca Reinaldo Wossaert Silva, de Prensa Latina, no pocos obstáculos ha tenido que sortear Morales, tales el referendo que logró ganar en 2008 o el difícil momento que vivió a finales de 2011: el llamado Gasolinazo, provocado por el aumento del 83 por ciento de los precios de los carburantes, que llevó al encarecimiento de los pasajes y los productos alimentarios. Pero lo cierto es que más de 200 años de explotación, saqueo, discriminación, exclusión y sumisión al imperio más poderoso de la Tierra quedaron remontados tras su asunción, el 22 de enero de 2006.

Con vivencias, primero de necesitado niño aymara, luego de la acumulada como dirigente sindical, se propuso luchar por el respeto a los derechos humanos, la legalización del cultivo de la hoja de coca, la conservación de los recursos naturales, la paz, la defensa de la soberanía, la dignidad, la libertad, la independencia económica y política del pueblo boliviano. Y lo consiguió, según un consenso irrebatible.

Conforme Wossaert Silva, a cuyas aseveraciones nos unimos, no le fue un camino expedito, solo que se alimentó de la experiencia y los conocimientos de figuras históricas de América Latina y el Caribe: el artífice de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y el fallecido comandante venezolano Hugo Chávez.

Se cubrió con la banda presidencial bajo la máxima “Somos pueblos, somos MAS”, las enseñas de la nacionalización de los hidrocarburos y la abolición del sistema neoliberal imperante, lo cual ha cumplido cabalmente, mediante medidas de ejemplares cargas ética, política y económica, entre las que cuentan la reducción drástica del salario del jefe de Estado, de los funcionarios del Gobierno y la administración pública; la erradicación del analfabetismo, por intermedio del programa Yo sí puedo, con asesoría de Cuba y Venezuela, y el mejoramiento del sistema de salud pública, en lo que dispuso de igual colaboración para encaminar la Operación Milagro.

Y no se detuvo. Restauró la Asamblea Constituyente, y el 1° de mayo de 2006 decretó la nacionalización de los recursos hidrocarburíferos. En cuanto a la Pachamama –Madre Tierra–, en junio del propio año modificó los estatutos, al distribuir suelos a los trabajadores agropecuarios, y dar títulos de propiedad a los campesinos. Alternativas que, al decir del vicepresidente Álvaro García Linera, obligaron a concluir que “el país definió el tipo de economía, el tipo de Estado y la sociedad que quería para los próximos años. Ahora ya no gobiernan los gringos, gobiernan los indios”.

Empero, los éxitos constituyen una saga. Las reservas internacionales se incrementaron nueve veces en relación con 2005, cuando apenas rozaban los mil 714 millones de dólares. Ahora sobrepasan los 15 mil millones. Y el producto interno bruto (PIB) marcó récord en 2013, con un despegue de 6.83 por ciento. “El 2014 dejó el PIB en un 5.5 por ciento, 2015 en un 5.01 por ciento, y para 2016 se prevé que aumente hasta el 5.08 por ciento”.

Por supuesto, los hidrocarburos son la esfera a la cabeza de ese desarrollo, pues en 2006 la renta anual petrolera era de unos 300 millones de dólares, y luego de nacionalizarse esas empresas, en 2014 ascendió a casi seis mil millones. Entretanto, la inversión pública, antaño de 600 millones de dólares, este año llegó a siete mil 300 millones. No obstante, el Gobierno de Evo Morales no se adormila, y con la actual gestión se propone acrecentar, desde enero, los volúmenes de exportación de gas a 1.5 millones de metros cúbicos por día, y a partir de julio a 6.7 millones. Hacia el próximo quinquenio los proyectos en ejecución derivarán en un excedente de mil 500 megavatios (MW) de electricidad, destinados a la exportación, lo que repercutirá sustancialmente en la riqueza de la patria.

Conforme al Plan de Desarrollo Económico y Social 2016-2020, el Estado aspira a fortalecer la salud y la educación; la construcción de carreteras, de viviendas; la agricultura; el turismo; la minería; la ciencia. Objetivos estos que, junto con otros socio-comunitarios realizados, le han granjeado al gobernante la confianza del pueblo, que ahora no en su mayoría asiente en el Referendo claro que no solo por el barraje venido de sitios hiperbóreos, sino tal vez por factores como los enumerados por el sociólogo Emir Sader (Alainet) con respecto a la América Latina toda.

Insuficiencias

A saber: la incapacidad de contrarrestar el poder de los monopolios mediáticos, “aun en los países en los que se ha avanzado en leyes y medidas concretas para quebrar lo que es la espina dorsal de la derecha latinoamericana. En cada uno de esos países, en cada una de las crisis enfrentadas por esos gobiernos, el rol protagónico ha sido de los medios de comunicación privados, actuando de forma brutal y avasalladora en contra de los gobiernos, que han contado con éxitos en su gestión y un amplio apoyo popular”. El ocultamiento de los avances, de los nuevos modelos de vida de las masas en andas de la democratización, son algunas de las estratagemas.

Estratagemas que asimismo consisten en destacar problemas aislados, imprimiéndoles proyecciones irreales, difundiendo incluso falsedades, con el propósito de deslegitimar las conquistas y la imagen de sus guías, ora negándolas, ora procurando subrayar aspectos secundarios negativos de los programas sociales. A esto se adicionan sistemáticas campañas de terrorismo y de pesimismo económico, que buscan bajar la autoconfianza de las personas en su propio terruño.

“Como parte específica de esa operación están las sistemáticas denuncias de corrupción, sea a partir de casos reales a los que han dado una proporción desmesurada, sea inventando denuncias por las cuales no responden cuando son cuestionados, pero los efectos ya han sido producidos. Las reiteradas sospechas sobre el accionar de los gobiernos producen, especialmente en sectores medios de la población, sentimientos de crítica y de rechazo, a los que pueden sumarse otros sectores afectados por esa fabricación antidemocrática de la opinión pública. Sin ese factor, se puede decir que las dificultades tendrían su dimensión real, no serían transformadas en crisis políticas, movidas por la influencia unilateral que los medios tienen sobre sectores de la opinión pública, incluso de origen popular”.

Dentro de todo este panorama, hay evidencias –presentadas en público por García Linera– de tentativas de la derecha de solicitar un nuevo proceso revocatorio –¿clonado de la reacción venezolana?– del dignatario, a quien los resultados del plebiscito no lo mellan, porque, a pesar de los pesares, el “voto duro” (por la opción del Sí) alcanzó casi el 50 por ciento, “impresionante e increíble” en diez años de un ejecutivo que asegura continuará la lucha antimperialista, pues “se perdió una batalla, mas no la guerra”. Ejecutivo que, apuntan Vanessa Pérez y Raúl García (Voces en lucha/Rebelión), admiradores confesos del MAS, debería profundizar la cruzada por trocar las estructuras socio-económicas, el latifundio, el patrón productivo –alejándose del primario–; robustecer la autonomía y la autorrepresentación del Estado Plurinacional, la economía comunitaria, todavía minoritaria en comparación con la estatal, privada o mixta…

En fin, como desea el propio Evo Morales, configurar cada vez más una dirección desde abajo, que quiebre con ímpetu revolucionario el tirante dogal que la derecha, las oligarquías vernácula y foránea, las élites de poder, están imponiendo a los gabinetes progresistas y posneoliberales. Recordemos que los cercos se rompen.

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Eduardo Montes de Oca

 
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