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Publicado el 28 Marzo, 2016 por Victor Manuel González en Opinión
 
 

Putin ahora en la mirilla del ataque mediático

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Por Víctor Manuel González Albear

victor1Que el presidente ruso Vladimir Putin resulte permanentemente demonizado por el complejo mediático que responde a los intereses hegemónicos representados en la OTAN, o sea de Estados Unidos y sus principales aliados europeos, no es noticia sino casi el pan nuestro de cada día en televisoras y grandes cadenas informativas en todos los soportes.

Ello se deriva no de que Rusia preconice un sistema económico social diferente y antagónico con los del Occidente neoliberal, sino porque en los últimos años ha defendido políticas no ajustadas a los intereses geoestratégicos de esas potencias y ello, naturalmente, no solo estorba sino que resulta demasiado molesto.

Pero hasta ahora sobre el dignatario ruso, en lo personal, han trascendido al mundo mediático aspectos que no sirven todo lo necesario al propósito demonizador. Entonces le toca el turno del mismo procedimiento que se viene siguiendo, al pie de la letra, contra líderes que incomodan a los poderes fácticos imperiales.

Es la misma arma de guerra no convencional empleada por servicios especiales que se apoya en supuesto “periodismo de investigación”, para sembrar descrédito a figuras no convenientes a los intereses hegemónicos

Es lo que hemos visto de este lado del mundo en las feroces campañas de descrédito con empleo de patrañas o medias verdades inescrupulosamente manipuladas, desatadas contra auténticos dirigentes populares como Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Fernández, Dilma Rousseff o Lula Da Silva.

En todos los casos se emplean prefabricadas investigaciones periodísticas, que se sustentan en calumnias previamente sembradas, o en espectaculares “descubrimientos”, que velozmente ganan titulares y grandes espacios en los principales medios y las redes sociales.

Ahora, al parecer, y por lo que ha comentado el portavoz presidencial ruso Dmitri Peskov, algunas organizaciones y medios de comunicación, así como servicios especiales “ya se incorporaron a la carrera presidencial”, contra Putin.

El asesor del mandatario ruso denunció ante la prensa las maquinaciones a la vista y aseguró que el Kremlin está listo para defender jurídicamente el honor y la dignidad del presidente Putin, ante la inminencia del inminente ataque mediático por parte de organizaciones vinculadas a servicios especiales. O sea, según el decir común, el olfato eslavo se percató a tiempo de lo que viene y adelantan el parche antes de que brote el grano.

Puntualizó el vocero ruso que es el Centro norteamericano para la Integridad Pública, que se considera especializado en periodismo investigativo, la entidad que ahora prepara un ataque mediático “por encargo” contra Putin, miembros de su familia y amigos de la infancia del estadista.

Abundó Peskov ante la prensa que entre las “solicitudes amables” dirigidas en forma de interrogatorio al jefe del Kremlin, algunos políticos y empresarios se indaga si en la juventud bebían, cantaban y a veces peleaban, si es cierto que posee más de 40 millones, yates y residencias lujosas. Podría seguir y seguir, dijo el funcionario a los periodistas, pero no quiero aburrirles.
En relación con el Centro para la Integración Pública, el asesor presidencial explicó que lo integran periodistas investigadores de varios países y representantes de “otras organizaciones y servicios”. Más claro ni el agua clara.

Y finalmente, para adelantarse a malas interpretaciones, Peskov subrayó que Moscú respeta el periodismo investigativo como género y que sus autoridades admiran la labor profesional e imparcial de los reporteros, pero también dejó en claro que el Gobierno de Rusia condena a quienes realizan ataques propagandísticos y ofensas mediáticas tras ese disfraz.

Preparémonos pues para ver en breve la misma película, de trucada dramaturgia negra, solo que el protagonista y actores de reparto formarían parte del círculo de antiguos amigos y familiares del dirigente ruso, que se supone harían sensacionales revelaciones sórdidas; solo que guerra avisada no mata soldados, y ya están bien advertidos los productores del engendro difamador, tendrán entonces que atenerse a las consecuencias.

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Victor Manuel González

 
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