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Publicado el 1 Abril, 2016 por Arsenio Rodríguez en Opinión
 
 

BRASIL: No habrá golpe, sino lucha

Por Arsenio Rodriguez

Golpe de Estado o lucha para impedirlo, es la consigna popular que resume una realidad política compleja y peligrosa, que intenta desconocer el mandato constitucional de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff,  y que  fueron enarboladas en las multitudinarias marchas a lo largo y ancho que estremeció el gigante sudamericano el primer día de abril, lo que  favorece a la izquierda en este pulso con la derecha, que sigue en sus planes para terminar con el actual Gobierno.

Los sectores más reaccionarios están envalentonados por el duro golpe que lograron dar al Gobierno a fines de marzo, el que aparentemente no fue organizado por sus enemigos políticos declarados, sino por un partido que, desde hacia 13 años, formaba parte de la coalición de Gobierno con el Partido de los Trabajadores (PT), agravando aún más la situación política que se vive en el gigante sudamericano.

Con la ruptura, el Partido Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) se declaró independiente, incluso respecto a un posible juicio político contra la Presidenta,  destacó el periódico digital Brasil 247. Por su parte, el senador del PT,  Lindbergh Farias,  consideró la posición asumida por el PMDB “como una conspiración explícita para golpear la democracia, claramente manifiesta” y mucho más grave por el momento que vive el país, afectado por una grave crisis económica y con un gobierno asediado por la derecha y sus poderosos medios de comunicación masiva. 

En un mensaje dirigido a quienes salieron a las calles para respaldar el orden democrático y pronunciarse contra el impedimento de la mandataria Dilma Rousseff, que tramita la Cámara de Diputados, Lula les envió un mensaje donde  manifestó que Brasil está viviendo un momento histórico.
De un lado están quienes pretenden aprobar una interpelación sin base legal, lo cual constituye un golpe, y de otro los que acreditan y valoran la democracia, señaló el ex mandatario, para enfatizar que no hay poder legítimo si éste no emana del voto popular, según reseñó un despacho de la agencia Prensa Latina.
El fundador del Partido de los Trabajadores subrayó que un gran país se construye solo caminando siempre hacia adelante, consolidando y conquistando nuevos derechos sociales colectivos e individuales. Saludó asimismo el extraordinario movimiento de paz y amor, de fe en la democracia y el diálogo que por estos días recorre el país.

Para concluir que tenía la convicción de que esa energía nueva, que viene del corazón de Brasil, dará el impulso necesario (al Gobierno) para vencer la crisis y retomar el camino del crecimiento.

Según la prensa local, la coalición que lidera el PT pudiera sufrir algunas otras bajas, la primera de estas del Partido Progresista (PP), que cuenta con 49 diputados federales en ejercicio y seis senadores, ocupa la cartera de Integración Nacional y cinco de sus legisladores integran la Comisión Especial que lleva adelante el proceso de juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, precisó el portal de noticias UOL.

Con el inicio de abril, observadores de la realidad brasileña se preguntan si el actual Ejecutivo será capaz de lograr las alianzas necesarias en breve tiempo y, sobre todo, si podrán alcanzar el mínimo de 172 curiles necesarios en el Congreso para frenar los planes desestabilizadores de la derecha. Ello será determinante y según sea el resultado, inclinará la balanza a uno de los términos de la consigna popular, o golpe o lucha.


Arsenio Rodríguez

 
Arsenio Rodríguez