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Publicado el 21 Abril, 2016 por Arsenio Rodríguez en Opinión
 
 

Panamá: Paraíso infernal

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Por ARSENIO RODRIGUEZ

Todo iba a las mil maravillas, las ganancias se multiplicaban y los gastos eran mínimos, sin la preocupación de impuestos o la posibilidad de dar a la publicidad a todos los que disfrutaban de este maravilloso paraíso tropical que devino en infierno el tres de abril, con la publicación de documentos confidenciales vinculados a la firma panameña Mossak Fonseca.

A partir de ese instante y hasta la fecha, nombres de ilustres Presidentes, Primeros Ministros, personalidades de todo tipo y de todas partes, comenzaron a aparecer en la prensa y con ello el descrédito y la confirmación acerca de las interioridades de uno de los tantos paraísos fiscales existentes en el planeta.

Conocidos internacionalmente como los Papeles de Panamá, son más de 11 millones los documentos filtrados y entregados anónimamente al diario alemán Sueddeutsche Zeitung, quien los compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.

Días después, Jurgen Mossak y Ramón Fonseca Mora declararon a la prensa que su firma había sufrido una filtración “limitada” de su base de datos, para acotar que “el mundo no es perfecto y nosotros no tenemos una varita mágica para saber quién se mete en problemas y quién no”

Pero según transcurrían los días, las cosas se iban esclareciendo, ya fuera por declaraciones de personas o instituciones, o sencillamente por análisis de especialistas sobre los llamados paraísos, que entre otras cosas, sirven para el lavado de dinero, es decir, “limpiar dinero sucio” o mal habido para ser utilizado sin despertar sospechas

Una de esas fuentes fue Wikileaks, que recientemente señalo: “la filtración masiva de documentos financieros sobre empresas en paraísos fiscales, fue concebida por la organización Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) y financiada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), así como por el fondo de Soros”.

Y es que especialistas afirman que el tan sonado escándalo no es más que un episodio de la “lucha internacional entre las transnacionales”, además de aprovechar la situación para dañar a sus adversarios. Otros muestran su preocupación porque entre las víctimas, a saber, no existen compañías, empresas o magnates norteamericanos.

Lo que se complicó a fines de abril, cuando los Estados Unidos admitieron, formalmente, que su Agencia para el Desarrollo (USAID) contribuyó a financiar la investigación que destapó el escándalo de los Papeles, lo que permite especular en cuanto a los reales intereses imperiales de buscar capitales para sus propios paraísos fiscales.

Creada la situación, el poder mediático internacional comenzó a hacer de las suyas y se trató de vincular indirectamente en el escándalo a los presidentes de Rusia, y al de China, Xi Jiping, al anunciar sin prueba alguna que tenían “amigos y parientes” involucrados.

Pasan los días y aunque la existencia de estos ya famosos papeles no indican necesariamente que forman parte de una actividad ilegal, la verdadera víctima de los Papeles de Panamá es su sede centroamericana, permitiendo a otros paraísos fiscales apropiarse de los capitales que, seguramente, ya estarán en desbandada antes de que el fuego infernal los afecte.

Hasta el momento son precisamente los Estados Unidos los más favorecidos con este turbio evento limitando la competencia de otros paraísos en diferentes regiones del planeta, para que sus clientes puedan seguir disfrutando de las ventajas de hacer crecer cada día sus fortunas.

 

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