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Publicado el 23 Junio, 2016 por Arsenio Rodríguez en Opinión
 
 

Colombia: Paz y esperanza

Por Arsenio Rodríguez

Si la alegría reinó en toda Colombia con el anuncio de la firma por parte del Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) de un histórico acuerdo para el cese al fuego y de hostilidades bilateral, así como la dejación de las armas, las garantías de seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres, en una zona conocida como El Laguito, en la capital cubana, sede de la ceremonia donde se suscribieron estos importantes documentos, reinó la esperanza y el compromiso por hacer realidad, finalmente, la tan esperada paz para un pueblo que durante más de cincuenta años vivió los horrores de la guerra.

Los colombianos estamos felices, aquí se cayó el muro de la infamia, de una guerra de décadas que dejó 300 mil muertos y millones de desplazados de sus lugares de origen, declaró a Prensa Latina José Cuesta, líder del movimiento Progresista, una de las agrupaciones que convocó a la movilización en Bogotá. De igual forma sucedió hasta en los más recónditos lugares del territorio colombiano, con la esperanza que en esta ocasión se cumplan los acuerdos suscritos en La Habana.,

El hecho no puede apreciarse como algo que solo beneficia a los colombianos, sino que América Latina lo recibe como parte de un proyecto mucho mayor, que contempla a toda la región, incluyendo al Caribe y que lo refrendan las Naciones Unidas, organización internacional encargada de supervisar todo lo relacionado con los acuerdos y hacer que se cumplan. Presentes en la firma además países que reclaman también la paz como una necesidad para su desarrollo, como es el caso de Venezuela, víctima de una agresión despiadada y que utiliza todos los medios por desestabilizar y acabar con el proyecto chavistas que continúa con el Gobierno de Nicolás Maduro.

Y es que la paz no es solo la ausencia de la guerra. Bien lo sabemos los cubanos, que conocimos agresiones de todo tipo, incluida una invasión militar, pero también la organización de bandas armadas y actos terroristas, y sobre todo un criminal bloqueo, acciones que han sufrido varias generaciones de los nacidos en esta Isla y que tanto ha hecho por la defensa de la paz, lo que fue reconocido por las partes que firmaron los históricos documentos, por el Papa y muchas otras personalidades internacionales.

Cuba y los cubanos nos sentimos orgullosos de haber sido parte, conjuntamente con otros países, en calidad de garantes, para que las conversaciones llevadas a cabo durante tres años pudieran salir adelante, lo que fue reconocido en los discursos de los representantes del Gobierno y la guerrilla colombianos. La paz se ve más cerca que nunca, como dijeran los oradores en una ceremonia que provocó aplausos y vítores por los colombianos presentes en esta ceremonia, que quedará en la memoria de ellos y de todos los latinoamericanos, convencido que los hasta ahora contendientes, deben ser aliados para lograr finalmente la tranquilidad ciudadana y el desarrollo del país.

Sobre todo, que los recursos que se emplearon durante más de medio siglo en armas y tropas sean dedicados ahora para la creación  de alimentos, instalaciones de salud, educaciones y deportivas, para que la paz sea realmente disfrutada con calidad de vida y respeto a los derechos más elementales del ser humano. En La Habana se vuelve a escribir una nueva página de la vida latinoamericana y caribeña, que debe servir de ejemplo para el resto de los países y que permita que el sueño de una Zona de Paz se convierta en realidad lo más pronto posible, pues con ello se combatirían los peligros y las amenazas de quienes quieren convertir la región, nuevamente, en su traspatio.


Arsenio Rodríguez

 
Arsenio Rodríguez