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Publicado el 25 Julio, 2016 por Eduardo Montes de Oca en Opinión
 
 

El incierto arte de la predicción

 

Eduardo Montes de OcaPor EDUARDO MONTES DE OCA

Descubramos el Mediterráneo, y el agua tibia. Porque a estas alturas, aunque quizás las perogrulladas devengan pertinentes para hilvanar el texto, muchos conocerán que, mientras en las ciencias naturales, las exactas, las leyes discurren “férreamente” –serían ciegas, diríamos con los clásicos–, en las sociales la subjetividad del componente humano, sí, del sujeto, transido de pensamiento, de voluntad, hace que los procesos ocurran tendencial, probabilísticamente. Que la historia no venga preconcebida, que esté abierta a cualquier contingencia.

Además, ya puestos en pose de “augures”, no olvidemos que, por doquier, un factor emergente puede hacer cambiar un panorama en menos que canta un gallo. Miren, si no, el Brexit –la salida del Reino Unido de la Unión Europea, votada mayoritamente por la población–. Cuando cada vez más países de la zona hacían crecer la fila para su entrada en el bloque, los británicos se vinieron con el “chiste”, despertando un tsunami que todavía ni especialistas, ni simples observadores nos hallamos en condiciones de prever en toda su magnitud.

Por el momento, si acaso podríamos constatar que ipso facto la decisión acarreó un enorme efecto sobre los mercados financieros, gran parte de cuyos activos se desplomaron. Algunos pocos se empinaron, “mientras los corredores trataban de evaluar el impacto sobre las economías británica y europeas, y más allá”, como apunta alguien.

Según una apretada síntesis de Marley Jay, de AP, “los inversionistas vendieron acciones y libras esterlinas en Europa, Asia y Estados Unidos, y recurrieron a inversiones no riesgosas como bonos del Gobierno estadounidense, acciones de empresas de servicios y oro, haciendo que repuntaran sus precios”.

Entre los perdedores, la mismísima libra. Aunque luego se recuperó un poco, cayó más de 10 por ciento, de 1.50 dólares a 1.35, a causa de la preocupación de que la partida dañe la economía nacional y mengüe el papel de Londres como centro financiero mundial.

Y las tasas de interés a largo plazo van en picada, como resultado de que los capitalistas están colocando su dinero en bonos de Washington, de modo que la realización de préstamos sea menos rentable. También se registraron pérdidas en EE.UU., Asia. Los precios del petróleo se precipitaron cinco por ciento, ante el barrunto de que la separación desacelerará el crecimiento económico mundial. Perdió valor el euro.

Un rápido paneo por los ganadores nos muestra el fortalecimiento de las acciones “de alto rendimiento, como las de las compañías de servicios y telefónicas, las cuales pagan grandes sumas en comparación con otras. Eso significa que obtienen más dinero en efectivo y las acciones son más estables”.

Pero quizás lo más oneroso sea lo que asevera Raf Casert, también de AP: “La Unión Europea debe reinventarse para sobrevivir luego de que Gran Bretaña votó para abandonar el bloque. Pero podría ser demasiado tarde”.

El golpe lleva la amenaza del contagio: líderes de algunas naciones fundadoras de la UE han llamado a pronunciarse por la permanencia. Ya se sabe que Escocia e Irlanda del Norte dejarán el Reino Unido tras Brexit. Y ciertos personajes en Holanda se “tambalean”. ¿Quién será el próximo? Porque nadie podrá dudar de las consecuencias del hecho, cuando hasta la serie por capítulos Juego de Tronos, de enormes audiencia, tiene en veremos las dos últimas temporadas, por obra y gracia del desflecamiento de la Unión.

¿Se comprende entonces lo del factor emergente? ¿Y aquello de que en la historia no hay nada escrito?

Rusia-EE.UU

Asentemos bien estas verdades para el útil ejercicio de ponerlo en entredicho todo. Incluso lo que plasmamos ahora y que hoy por hoy constituye una realidad más sólida que una lápida. Como proclama el consultado Alberto Cruz, en la haine.org, en el momento del quiebre de la UE, Rusia había dado un paso más en la desconexión con Occidente, ante el asedio militar y financiero. Ahora, con el anuncio de abrir su bolsa petrolera, una de las causas del despliegue de la OTAN en el este de Europa y de la marina de EE.UU. en el mar asiático.

Si seguimos literalmente a Cruz, “Putin, un euroasiático convencido, ha estado intentando mantener un delicado equilibrio entre la oligarquía pro-occidental, a la que descabezó en el año 2000 al llegar a la presidencia, pero a la que también ha intentado controlar otorgándole importantes parcelas de poder en sus gobiernos (sobre todo poniendo en sus manos los ministerios económicos y el Banco Central), y la euroasiática. Los pro-occidentales defienden a capa y espada el neoliberalismo y la globalización, mientras que los segundos proclaman distanciamiento respecto a un Occidente ‘cada vez más agresivo’”.

Para nuestra fuente, el problema es que una gran parte de la Federación, por no decir toda, dado que los pro-occidentales son irrelevantes entre la población, ha llegado al convencimiento de que haga lo que haga, cualquier acto de defensa en términos militares –ante la OTAN– o económicos –en respuesta a las sanciones– será interpretado por Occidente como ofensivo.

“La OTAN, es decir, EE.UU. y sus vasallos, no perdona a Rusia que tuviese que retirarse con el rabo entre las piernas de Georgia en 2008, ni que en 2014 Rusia apoyase a los antifascistas del Donbás que se oponían al golpe nazi del Maidán. Esta fue la excusa para las sanciones, que todavía se mantienen, aunque cada vez hay más grietas entre los europeo”. Veremos lo que ocurrirá con la estampida del Reino Unido de la UE.

“Con el apoyo, renovado, de los euroasiáticos Putin ya está dando pasos para alejarse de Occidente y de lo que representa. Gracias a las sanciones, Rusia ha comenzado una ambiciosa política de sustitución de importaciones casi en la totalidad de los sectores, desde la industria hasta la alimentación. Porque es un hecho que Rusia, aun habiendo sido afectada, ha resistido mucho mejor de lo que esperaba Occidente y está desafiando con relativo éxito la hegemonía estadounidense y occidental.

“La producción agrícola está respondiendo incluso mejor de lo diseñado por el Gobierno, y logra una producción de cereales casi igual a la de antes de las sanciones, mientras que en sectores claves como el cerdo, las aves y las verduras la expansión y el crecimiento son notorios, con porcentajes del 25 por ciento en el cerdo, el 15 por ciento en las aves y el tres por ciento en las verduras. El único sector donde todavía hay problemas es en el lácteo, pero el Gobierno estima que se habrá logrado la autosuficiencia alimentaria el año 2020. Si los planes se cumplen, Rusia no dependerá en absoluto de Occidente.

“De hecho, como consecuencia de este significativo avance, la importación de alimentos de otros lugares alternativos a Europa y EE.UU. –de América Latina, con Ecuador, Argentina y Brasil como principales suministradores– se redujo el 30 por ciento en 2015 y va a seguir la misma senda este 2016”.

E igualmente, aunque con porcentajes menores, está sucediendo en la industria, sobre todo la del automóvil. La demanda de coches extranjeros se ha desmoronado, en tanto la de los nacionales se ha mantenido. Es una cuestión de precios, sobre todo, y también porque una parte de la población parece estar siguiendo los requerimientos del Ejecutivo para ayudar a la presión sobre las marcas extranjeras con fábricas en Rusia, que deberá liberarse de la atadura de los componentes importados.

El simple anuncio de que el gigante está por establecer su propio precio del petróleo ha provocado un terremoto en Occidente. Es claramente un paso de gran calado hacia la desdolarización de la economía rusa y planetaria. El objetivo es claro: reducir las transacciones comerciales del hidrocarburo en dólares incrementando e incentivando el comercio en rublos.

Teniendo que Rusia y China ya negocian en sus propios dineros “(el seis por ciento del comercio total entre ambos fue en sus monedas en 2015 y la estimación es que para este año 2016 la cantidad alcance el 13 por ciento) y que Irán hace lo mismo con estos dos países […] tenemos el cuadro casi completo de cómo cada vez más países están tomando medidas para reducir la dependencia del dólar estadounidense, y no solo eso, sino dar un golpe espectacular a la dominación del petrodólar.

“Rusia exporta aproximadamente la mitad del petróleo que extrae y sabe que en el marco de las sanciones que Occidente le impuso, de forma unilateral y en contra del derecho internacional, el tener su propio precio de referencia le ayudará, y mucho, a fortalecer su industria y a generar ingresos adicionales y superiores a los de ahora, puesto que ya no estarían vinculados a diseños occidentales. Esto, al mismo tiempo, perjudica al monopolio occidental para controlar el precio mundial del petróleo, dado que el petrodólar es esencial para mantener la hegemonía de la moneda estadounidense”.

Pero es que el “oso Misha” no está solo en esta apuesta. China –acota Cruz–, que ha estado manteniendo en un cajón una propuesta similar durante dos décadas, la Bolsa Petrolera de Shanghái, ahora parece que se ha decidido a ponerla en marcha y se lucubra que lo haga antes de que finalice este año. “En ello ha influido el cambio no solo geopolítico, donde Rusia y China aparecen como claros contrapoderes de Occidente, sino económico, puesto que Rusia ha desbancado a Arabia Saudita como el principal suministrador de petróleo de China.

“El anuncio de Rusia de abrir su propia bolsa petrolera refuerza la alianza con China y estimula a este país para hacer frente a la guerra financiera (divisas) que está lanzando EE.UU. contra Beijing desde que el FMI se vio obligado a incluir en su canasta de divisas al renmimbi o yuan, en diciembre de 2015”.

Resumiendo: la proclamación del Kremlin y la posibilidad de que Beijing “siga el mismo camino ha generado movimientos de pánico en Occidente –y ello tiene mucho que ver con el despliegue de la OTAN en el Este de Europa y de la marina de EE.UU. en el mar asiático–, porque se estima que en el momento en que se ponga en marcha este precio de referencia del petróleo en rublos se producirá una desdolarización de la economía mundial de entre el cinco y el siete por ciento, porcentaje que se duplicaría si se añade la bolsa petrolera china”.

No obstante

A veces, las notas que se acumulan en nuestros escritorios suelen pecar de contradictorias, o al menos lo aparentan, porque, si bien especialistas de fuste tales Thierry Meyssan, en la Red Voltaire, han llegado a la conclusión de que el constante renuevo de los yihadistas desde el exterior hacia Siria se debe en gran medida al intento de quebrar la Ruta de la Seda, que intenta restablecer China y que vinculaba a Irán con la costa del país atacado, a través de Irak, pasando por Palmira, el dragón asiático acaba de optar por reafirmar la cooperación, acercar posturas, en el reciente VIII Diálogo Estatégico y Económico China-Estados Unidos y VII Consulta de Alto Nivel sobre Intercambio entre Pueblos China-Estados Unidos.

En el encuentro, representantes de ambas potencias debatieron asuntos de seguridad marítima y relaciones militares, así como otros en los que sostienen diferencias, incluidas la ciberseguridad y la tensión en el mar Meridional de China y Oriental.

La cita anual, que coincidió esta vez con la celebración en el Estado asiático de la cumbre del Grupo de los 20 (G20) y con las elecciones presidenciales en la Unión norteamericana, supone, conforme a expertos, un mecanismo regular y continuado crucial para los involucrados y la economía mundial. De ahí que la presente edición incluyera la discusión de temas tales: políticas macroeconómicas, tratados de inversión, exceso de capacidad industrial y encontronazos comerciales.

Mientras los estadounidenses consideraban que la globalización requiere que tanto Beijing como Washington eleven los intercambios para contribuir a la paz y la prosperidad, los interlocutores abogaban por que ambos establezcan más plataformas para el vínculo entre personas en educación, ciencia, cultura, salud y otras áreas, con el fin de arraigar en la mente de los ciudadanos la confianza en el respeto y el beneficio mutuos.

Todo lo cual nos induce a considerar que los chinos están muy imbuidos de nociones como “factores emergentes”, “leyes tendenciales” y otras muy de ese aire, o que prosigue guiándolos un pragmatismo ancestral, porque, si bien EE.UU. continúa siendo un emporio, con dividendos que aportar, de acuerdo con agudos comentadores, como Ariel Noyola (Russia Today/Red Voltaire) sencillamente no logra “salir del bache”.

“El mercado laboral de Estados Unidos ha vuelto a tropezar. El pasado mes de mayo, la nómina no agrícola creó 38 mil nuevos puestos de trabajo cuando los inversionistas de Wall Street esperaban un incremento superior a los 160 000. Janet Yellen, la presidenta del Sistema de la Reserva Federal (FED), no tuvo otra alternativa que dejar intacta la tasa de interés de referencia después de la reunión de junio del Comité Federal de Mercado Abierto. El riesgo de una nueva recesión en Estados Unidos es mayor que nunca, aunque los medios de comunicación occidentales insistan en promover la idea de que los principales peligros son la desaceleración económica de China y la posible salida del Reino Unido de la Unión Europea.

“En definitiva, la propaganda de la administración Obama para convencernos de la plena ‘recuperación’ de su economía ha vuelto a caer en el descrédito. Ya pasaron más de seis meses desde que la FED elevó la tasa de interés de los fondos y hasta el momento no existen señales de un nuevo incremento. […] Mientras que en marzo estimó una tasa de expansión para el año entre 2.1 y 2.3 por ciento, […] la redujo a un rango entre 1.9 y 2 por ciento. La economía va en caída libre”.

Para el perito la cosa se erige en incontestable: la creciente debilidad de la economía más poderosa del G-7 ha obligado a las autoridades monetarias a actuar con cautela, pues cualquier movimiento en falso incrementaría los riesgos de acentuar las propensiones recesivas, esta vez con altas posibilidades de combinarse con deflación (hundimiento de precios).

“El primer trimestre del año la tasa de expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de la economía estadounidense a duras penas alcanzó 0.80 por ciento. […] La imagen de una economía boyante parece cada vez más lejana luego de que el Conference Board de Estados Unidos, la institución encargada de supervisar la competitividad a escala mundial, dio a conocer que la economía norteamericana sufrirá este año la primera contracción de su nivel de productividad de las últimas tres décadas.

“Muy pocos se han atrevido a indagar sobre la alta peligrosidad que representa Estados Unidos para la economía global: según las estimaciones del Deutsche Bank, el principal banco de inversiones del continente europeo, la probabilidad de que Estados Unidos entre en recesión en los próximos 12 meses ya es de 55 por ciento. Todo apunta a que más temprano que tarde, la dramática realidad económica terminará por imponerse frente a la tergiversación informativa”.

¿Qué más decir? ¿La razón del lado de los rusos? ¿Los chinos se ciscan olímpicamente en predicciones o su pragmatismo los llevarán a apuntalar un andamio cuyo derrumbe podría perjudicarlos, a causa de la mundialización actuante? ¿Se caen o no los Estados Unidos?

Continuamos pensando que las respuestas resultan escurridizas, más en ciencias donde lo férreo de las leyes resulta reemplazado por una manera tendencial, probabilística de manifestarse estas. Tiempo al tiempo.

 


Eduardo Montes de Oca

 
Eduardo Montes de Oca