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Publicado el 31 Agosto, 2016 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

“Espoleta” Ramos Allup quiere explosión en Venezuela

Lázaro Barredo Medina

Lázaro Barredo Medina

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

“Espoleta” Henry Ramos Allup quiere ser presidente

de Venezuela. Por eso ha seguido armando cuanto enredo sea posible para persistir en el intento de la destrucción del actual escenario político y provocar un conflicto interno que desemboque en un enfrentamiento que sirva como pie forzado a los intentos intervencionistas de Estados Unidos y sus aliados.

El prestigioso periodista José Vicente Rangel aseguró hace unos días que la obsesión del liderazgo opositor de derrocar al presidente Nicolás Maduro e impedir como sea que termine el mandato que el pueblo le dio ajustado a lo que rige la Constitución, hace muy difícil dirimir civilizadamente las diferencias.

Ramos Allup, como presidente de la Asamblea Nacional, aprovecha todas las tribunas para encender la candela con absoluto irrespeto hacia el resto de los poderes públicos, y para difamar e injuriar a personas e instituciones, mientras sin cortapisas en la lengua llama a la confrontación brutal “en vista de la explosión social que amenaza la estabilidad y la paz de nuestro país; y en vista de que, para comenzar a solucionar los problemas, es un requisito indispensable un cambio de gobierno”. Y repite una y otra vez que  “mientras Nicolás Maduro esté en el poder todo va a empeorar”.

Se trata de un escalamiento en el conflicto político institucional que, como ha denunciado el presidente Maduro, es parte del intento de golpe parlamentario, pues la posición de la Asamblea Nacional de Venezuela y sus diatribas políticas, lejos de hallar soluciones a los problemas del país, los agravan aún más.

En la fase electorera se valieron de la grave situación económica que tiene el país y enarbolaron como bandera política un supuesto cambio que mejoraría las condiciones si ganaban el espacio legislativo. Pero no han hecho otra cosa que llevar adelante como objetivo prioritario la salida de la dirección revolucionaria encabezada por Maduro, y esbozan diferentes modalidades para alcanzar ese fin, como la renuncia, la enmienda, la reforma constitucional y el referendo revocatorio, el cual se ha convertido en centro principal.  Aunque andan rebuscando otras argucias como la de una supuesta doble nacionalidad del mandatario.

No pocas voces de la sociedad reclaman que el Parlamento se consagre a la imperativa búsqueda de acuerdos que permitan el funcionamiento de las instituciones y la actividad productiva, y no continúen con la desestabilización y la apelación a la violencia al adoptar providencias que son contrarias a la Constitución y las decisiones del resto de los poderes públicos.

Los actuales fenómenos que vive Venezuela son conocidos. Como indicó el excanciller Roy Chaderton la situación de desabastecimiento se deben a la injerencia del gobierno de Estados Unidos, las acciones promovidas por la derecha venezolana y diferentes representantes del sector privado empresarial, algunos de cuyos principales responsables forman parte de la Asamblea Nacional. También son atribuibles a la mediocridad en algunos niveles del Gobierno, a la burocratización y a la corrupción.

“Estoy haciendo una consulta oficial al Tribunal Supremo de Justicia. Estando la Asamblea Nacional fuera de la ley, yo como jefe de la Hacienda Pública Nacional no puedo depositar recursos a una asamblea inexistente, a una institución que llama al desacato de la ley. Nosotros tenemos que dar el ejemplo”, dijo el mandatario bolivariano en respuesta a la farisea actuación del legislativo.

En tanto, en el escenario internacional continúan las agresiones y las inquietantes manifestaciones injerencistas. Como denunció la canciller Delcy Rodríguez, en la región se planifica un boicot contra su país para impedirle que asuma la presidencia pro témpore del Mercosur y se busca desarbolar con ese pretexto los esfuerzos integracionistas, a la vez ocurren “destempladas e irrespetuosas” declaraciones como las del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, que acusó al Gobierno de Maduro de “falta de voluntad” para desarrollar un “diálogo productivo” con la oposición, desconociendo los procedimientos constitucionales y legales de Venezuela.

Ese respaldo de la derecha internacional aviva los desafueros de quienes pretenden la demolición de la autoridad constitucional de la hermana nación venezolana a cualquier costo.

Los conflictos seguirán agudizándose con las nuevas provocaciones, como la denominada “toma de Caracas” este jueves, y lo peor es la violencia terrorista a que conduce la desesperación de los “escuálidos”.


Lázaro Barredo Medina

 
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