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Publicado el 12 Septiembre, 2016 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Política migratoria anacrónica e irracional

Lázaro Barredo Medina

Lázaro Barredo Medina

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

El expresidente James Carter reconoció tras su última visita a nuestro país en 2011 que existe una incompatibilidad fundamental en las políticas de Estados Unidos hacia Cuba por los esfuerzos de Washington para desestabilizar y provocar cambios en la Isla. Eso es lo que explica que ahora, tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, continúe el empecinamiento en varios asuntos medulares de la convivencia entre ambas naciones y uno de ellos es la cuestión migratoria.

Es contradictoria la negativa estadounidense para hallar una real normalización de las relaciones migratorias con pleno desenvolvimiento dentro de la ley y el orden, que ponga fin a las irregularidades de incalculables consecuencias, tanto para Cuba como para Estados Unidos, así como para otros países de la región que se han visto involucrados en conflictos con la trata de personas desde sus territorios.

Como afirmó un reciente editorial del influyente diario The New York Times “la política migratoria estadounidense respecto a Cuba es anacrónica e irracional, afecta las relaciones con países vecinos y pone en peligro las vidas de muchos seres humanos”.

Desde 2013, cuando el Gobierno Revolucionario cambió su política migratoria, decenas de miles de cubanos legalmente se han trasladado a varios países de América Central y del Sur para tratar de llegar a la  frontera norte de México y acogerse a los privilegios de la criminal Ley de Ajuste Cubano, lo que ha engendrado operaciones de tráfico humano y varias naciones se vieron obligadas a proporcionarles refugio, a menudo durante varios meses, e incluso, se vieron compelidas a buscar anormales procedimientos ante los conflictos generados por esos grupos de cubanos en sus territorios.

Algunos gobiernos tuvieron que trasladarlos como indocumentados hasta la frontera mexicana con Estados Unidos, lo que de cierta manera constituye una complicidad con el tráfico de personas condenado por el Derecho Internacional, además de comprometer las políticas y esfuerzos por “unas fronteras seguras y libres del crimen organizado transnacional”.

“Migran alentados por la política ‘pies secos, pies mojados’ de Estados Unidos, y se convierten en víctimas del tráfico de personas, la explotación sexual y la violencia”, dijo en un comunicado Guillaume Long, el ministro de Asuntos Exteriores de Ecuador. “Es hora de que Estados Unidos cambie sus políticas migratorias obsoletas hacia los cubanos, pues están socavando la migración regular y segura en nuestro continente”.

Recientemente los cancilleres de Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá y Perú enviaron una carta al secretario de Estado, John Kerry, donde  solicitaron una reunión de alto nivel para discutir esas disposiciones que fomentan el flujo “desordenado, irregular e inseguro” de ciudadanos cubanos a través de sus países, a la vez que califican de discriminatorio ese trato preferencial para los cubanos con respecto a otros nacionales y un gran estímulo a las redes de tráfico de personas en la región.

Esta preocupación de esas naciones fue desestimada por el Gobierno de Estados Unidos, cuando varios voceros estadounidenses enfatizaron que no habría ningún cambio de actitud, lo que evidentemente se ratificó en las últimas conversaciones en La Habana, donde la parte cubana reiteró de nuevo su preocupación por la persistencia de la política de “pies secos-pies mojados”, la Ley de Ajuste Cubano y el Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos.

 


Lázaro Barredo Medina

 
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