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Publicado el 25 Octubre, 2016 por Redacción Digital en Opinión
 
 

Bloqueo y dignidad humana (Primera parte)

Alfred-de-Zayas--Por Profesor Dr. Alfred de Zayas*

El 27 de octubre de 2015 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó por un voto afirmativo de 191 Estados contra dos votos negativos la resolución 70/5,la cual condena por vigésima-cuarta vez el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba.

Nada demuestra el consenso universal mejor que esta resolución que rechaza las medidas coercitivas unilaterales contra la Isla y demanda el levantamiento del bloqueo. A pesar de 24 resoluciones, empezando con la resolución 47/19 del 24 de noviembre de 1992, el bloqueo no ha sido levantado y sigue causando daños al goce de los derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales por la población de la Isla y por muchas otras víctimas en otros países.

Nada demuestra mejor la solidaridad del mundo que el informe del Secretario General de las Naciones Unidas A/71/91 del 21 de julio de 2016 titulado Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba. Este informe de 189 páginas contiene las declaraciones de numerosos Gobiernos, informaciones, tablas y estadísticas de órganos del sistema de las Naciones Unidas como la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo, la Organización Mundial de la Salud y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Elocuente prueba del consenso y de la solidaridad internacionales.

Nada debilita el orden internacional más que la repetida no implementación de resoluciones de las Naciones Unidas y la impunidad pública tras el desprecio de convenciones, normas del derecho internacional consuetudinario y principios generales del derecho.

Nada demuestra mejor la vitalidad de la soberanía de los pueblos, el derecho a la identidad nacional, a la propia cultura social y política, que el hecho que a pesar de 54 años de amenazas y hostigamiento, el sistema social de la Isla ha superado las presiones y mantenido su filosofía, la cual desde luego puede evolucionar, pero solamente como expresión de la voluntad democrática del pueblo.

Cabe recordar las doctrinas de un pionero del derecho internacional y de los derechos humanos, el Dominicano Francisco de Vitoria, Profesor de la Universidad de Salamanca, que ya en el siglo XVI mantuvo la tesis que “Toda nación tiene derecho a gobernarse a sí misma y puede aceptar el régimen político que quiera, ….”[1] Este principio de derecho a la libertad y a la soberanía se adelanta por siglos a la doctrina de la libre determinación de los pueblos, consagrada en el Pacto sobre los derechos civiles y políticos, en el Pacto de los derechos económicos, sociales y culturales de 1966 y en la Declaración de Viena de 1993.

La Carta de las Naciones Unidas es una Constitución universal, basada en principios fundamentales tales como la soberanía de los Estados, la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos, la prohibición de la injerencia en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados. Los nobles propósitos de la Organización incluyen el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y la cooperación internacional en la solución de problemas de carácter económico, social, cultural o humanitarios.

A pesar de que los Estados Unidos y Cuba restablecieron relaciones diplomáticas en 2015, después de más de medio siglo, prosigue el hostigamiento de la Isla y la persecución contra empresas que comercializan con Cuba. De acuerdo con informes de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC)[2] del Gobierno de los Estados Unidos, el valor acumulado de multas impuestas a entidades estadounidenses y extranjeras por violar el bloqueo asciende a 14 mil 397 millones 416 mil 827 de dólares. ($14,397416827)[3].Tras el inicio del proceso de normalización de relaciones en diciembre de 2014 han sido multadas numerosas entidades por un valor acumulado de 2 mil 836 millones 681 mil 581 dólares (2,836681581), entre ellas la Commerzbank alemana, PayPal de los Estados Unidos y Crédit Agricol de Francia. Esto ilustra el efecto intimidatorio en los sectores empresariales y financieros.

Esos son daños a empresas, pero el impacto en el goce de los derechos humanos, incluso el derecho al desarrollo del pueblo cubano es considerablemente más grave. En el informe del Secretario General sobre el bloqueo leemos: “El daño económico ocasionado al pueblo cubano por la aplicación del bloqueo, considerando la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, asciende a 753.688 millones de dólares. Aun cuando se ajusta esta suma a precios corrientes, aprendemos que el bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables por más de 125.873 millones de dólares. De conformidad con el derecho internacional, toda violación de derecho requiere reparación – ubi jus, ibi remedium. Véase la jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia y su predecesora, en particular el fallo Fábrica de Chorzów (Königshütte) de 1928.
“… Es un principio de derecho internacional, e incluso una concepción general de derecho, que toda violación de un compromiso implica obligación de reparar en forma adecuada; (…) la reparación debe, en la medida de lo posible, borrar todas las consecuencias del acto ilícito y restablecer la situación que, según toda probabilidad, habría existido si dicho acto no se hubiera cometido…” [4]

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, explica como el bloqueo ha limitado y sigue limitando el acceso de Cuba a créditos para el desarrollo otorgados por instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, lo que sigue reduciendo las posibilidades del país de obtener recursos para proporcionar apoyo financiero a sus planes de desarrollo. En el contexto de la actualización del modelo económico de Cuba, el bloqueo también limita la participación de inversionistas extranjeros, en particular empresas de los Estados Unidos, en proyectos económicos prioritarios, como la Zona Especial de Desarrollo del Mariel. En ese sentido, el bloqueo afecta negativamente a las corrientes de inversión y limita el acceso a las cadenas de valor regionales y mundiales.[5]

La Organización Mundial de la Salud confirma que “la salud es uno de los muchos y muy diversos sectores en que se dejan sentir los efectos negativos del bloqueo…Se estima que en el período comprendido entre abril de 2015 y marzo de 2016, el impacto económico en el sector de la salud superó los 82 millones de dólares de los Estados Unidos, y que el efecto acumulativo desde el comienzo del bloqueo asciende a más de 2.600 millones de dólares. Uno de los primeros efectos cuantificables es el que atañe a la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos S. A., empresa comercial propiedad del Estado cubano, cuyas pérdidas en servicios de atención a pacientes y académicos se estiman en 31 millones de dólares.”[6]
(continúa)

[1]http://ccs.org.es/2010/03/26/derechos-humanos-segun-francisco-de-vitoria/
[2]https://www.treasury.gov/resource-center/sanctions/Programs/Pages/cuba.aspx
[3]http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/09/29/obama-ha-multado-a-49-empresas-por-violar-el-bloqueo-contra-cuba/#.V_zpPfl97IU
[4]http://www.icj-cij.org/pcij/serie_A/A_09/28_Usine_de_Chorzow_Competence_Arret.pdf
[5] A/71/91 pp. 181ff
[6] A/71/91 pp. 170ff

*Experto independiente del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo.


Redacción Digital

 
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