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Publicado el 29 Noviembre, 2016 por Redacción Digital en Opinión
 
 

Recordar, reconocer… y porque creer en Fidel

pedro-hernandezPor Pedro Hernández Soto

Pensar en Fidel es recordar:
La terminación de los cadáveres de jóvenes aparecidos en cunetas y campos;
La terminación del abuso y la tortura;
La terminación de las prostitutasasomadas a los postigos callejeros de sus cuartos;
La terminación del robo de los presupuestos nacionales;
La terminación del juego al prohibido;
La terminación de los mendigos implorando comida en las puertas de las casas
La terminación del analfabetismocampante y mayoritario
La terminación de los cubanos muriendo sin asistencia médicaen las puertas y pasillos de los hospitales
La terminación de los campesinosdesalojados a los caminos;
La terminación del domino por los Estados Unidos y las clases oligarcas del destino del pueblo de Cuba.

Pensar en Fidel es reconocer:
El respeto al ser humano, sin diferencias de clases sociales, color de la piel, creencia o preferencia sexual.
El derecho al trabajo para todos
La lucha por la igualdad de la mujer
Las oportunidades para quienes tiene desventajas sociales o físicas
La propiedad de la tierra para quien la cultiva, el campesino
La tenencia de vivienda propia sin tener que pagar alquileres onerosos
El aseguramiento de un mínimo de alimentos a precios subsidiados, para cada cubano, sin distinción alguna
La electrificación del país
La disponibilidad de agua potable
La asistencia médica de calidad
La disponibilidad de medicamentos cubanos de punta, incluyendo cuatro vacunas contra el cáncer
El acceso de cada joven, de acuerdo a sus capacidades, a todos los niveles de enseñanza
El cuidado de la vida de todos y cada uno ante fenómenos naturales o de otro origen

Pensar en Fidel es creer:
En el mejoramiento humano
En la fuerza invencible de la unidad de un pueblo pequeño y pobre ante la soberbia de un imperio rico y poderoso
En la participación ciudadana en la discusión de los más importantes líneas de desarrollo económico, socialy político de un país
En un sistema eleccionario donde no prevalezcan los más espurios intereses personal o partidista
En la solidaridad humana en cualquier forma para cualquier confín del mundo
Pensar en Fidel es pensar en un hombre que ocupó cada instante de su vida en mejorar la existencia de los humanos y especialmente de los desposeídos, es pensar en un ser humano grande, muy grande, en un gigante que no cabe en un tiempo, en una época, en un país.

Confiar en Fidel es repasar sus pensamientos y afanes, y reciprocarlos teniendo como divisa su definición de Revolución:

  • “Revolución es sentido del momento histórico;
  • “es cambiar todo lo que debe ser cambiado;
  • “es igualdad y libertad plenas;
  • “es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos;
  • “es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos;
  • “es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional;
  • “es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio;
  • “es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo;
  • “es luchar con audacia, inteligencia y realismo;
  • “es no mentir jamás ni violar principios éticos;
  • “es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas.
  • “Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.”

Fidel Castro Ruz


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