1
Publicado el 11 enero, 2017 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Otra torpeza de la derecha

 

Lázaro Barredo Medina

Lázaro Barredo Medina

Por LAZARO BARREDO MEDINA

La oposición venezolana vuelve a utilizar al Parlamento para atizar el conflicto entre los poderes del Estado y, sobre todo, insistir en la fallida estrategia de despojar al Presidente Nicolás Maduro de sus atribuciones constitucionales, bajo la torpe idea de que con ello acabarían con el movimiento revolucionario que instauró hace 18 años el Comandante Hugo Chávez.

A principios de año, la nueva junta directiva de la Asamblea Nacional, en desacato por incumplir el dictamen del Tribunal Supremo de Justicia que ordenó la desincorporación de varios diputados que fueron impugnados por irregularidades electorales, retomó la intención golpista contra el mandatario bolivariano, esta vez con el anuncio de que abrirán un proceso sobre el supuesto de un “abandono del cargo”, culpándolo de la crisis venezolana.

Ya no saben qué hacer. Tienen un record de reveses políticos con este maniaco empecinamiento para sacar a Maduro de la presidencia de Venezuela: han pedido renuncia, revocatorio, constituyente, enjuiciamiento, han planteado incapacidad mental, nulidad de elecciones por nacionalidad, enmienda y/o reforma para acortar el período constitucional y han provocado graves incidentes de confrontación en las calles.

Los entendidos de la realidad venezolana coinciden en señalar que mientras tanto esos parlamentarios han ignorado los reclamos de sus propios electores al no asumir la búsqueda de soluciones ante la emergencia económica, sino todo lo contrario, tienen mucha responsabilidad de las dificultades que asumió ese hermano pueblo en el 2016. Ocurrió que, en medio del desplome de los precios del petróleo, dieron pie forzado para la desestabilización casi generalizada con los saboteos eléctricos, electrónicos, ataques cibernéticos, golpes financieros, acaparamiento de alimentos y medicinas, colas inducidas para la adquisición de todo tipo de productos, especulación desatada, amenazas externas, guerras mediáticas y psicológicas.

Gracias al sistema de misiones sociales del chavismo se logró contener los peores efectos de tal cuadro económico, y se incluyó,  además, un mejor desempeño y cobertura de la distribución de alimentos y medicinas que permitió paliar la grave crisis.

La oposición lleva 18 años creando causas y condiciones para intentar conducir al país a una guerra civil. El nuevo presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, uno de los veleidosos políticos vinculados a la asonada golpista contra Chávez en abril del 2002,  entra ahora en carrera de relevo del fascista Henry “espoleta” Ramos Allup, para continuar en la misma cantaleta antibolivariana.

El diputado y jefe de la bancada revolucionaria en la Asamblea Nacional, Héctor Rodríguez, dijo a la prensa que el discurso pronunciado por Julio Borges luego de su juramentación como máxima autoridad del Parlamento para el período legislativo 2017, fue “agresivo e inconstitucional” y estuvo cargado de aspiraciones a Presidente de la República. ‘No escuchamos ni una sola frase de la agenda legislativa, del papel constitucional que tiene que jugar la Asamblea Nacional para el desarrollo de las leyes”, agregó.

Por su parte, el Presidente Maduro al presentar la renovación del gabinete, que implicó cambios en once ministerios y el nombramiento de Tareck El Aissami como vicepresidente ejecutivo, ofreció a la oposición nuevamente un marco de conversaciones.

El mandatario dijo poco antes del nombramiento de la junta directiva de la Asamblea Nacional, que Borges le envió un mensaje en el que indicaba que Ramos Allup saldrá de la presidencia y que el cargo lo ocupará él para “ahora dialogar con las instituciones del país”.  Maduro comentó que la oposición debe cumplir los acuerdos firmados en la mesa de diálogo y que el propio Julio Borges se comprometió a acatar las decisiones del Tribunal Supremo, así como participar en las iniciativas de diálogo social, político y económico de su gobierno. “Ojalá cumpla su palabra, yo tiendo a no creer en nada de lo que dicen, pero Borges empeñó su palabra y espero que cumpla’, aseveró.

Pero “donde dije digo, dije diego”, y la palabra de Borges se esfumó en el éter. Su proyecto sigue siendo el golpismo con la promoción de la grave crisis económica, política, social y de violencia criminal que sufre Venezuela, lo que puede ahondarse si en la Asamblea Nacional continúan con el desacato a la constitución y las instituciones jurídicas promueven la disolución del Parlamento.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina